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¡Todo me sale mal!

Ahora que se aproxima el viernes 13 lo mejor es estar preparado y no temer a la mala suerte.

GUADALAJARA, JALISCO (08/MAR/2015).- A Manuel le pasa de todo. Eso dice. Eso parece. Cada vez que se le ve, luce un collarin o un yeso en su brazo, pierna, mano o dedo. Se cae con frecuencia y no es que tenga un problema de calcio, simplemente parece que los obstáculos se atraviesan en su camino para obligarlo a besar el suelo: “Tengo pésima suerte —dice—, ni siquiera me salen tazos en las papas. Mi vida es un túnel sin salida”.

Es cierto. Parece que Manuel tiene abundancia en suerte… pero mala. Hay quienes afirman que estar con él es riesgoso, temen que la nube negra que lo acompaña se extienda y toque todo lo que le rodea.

“¡Pobre, está salado!”, afirman algunos de sus amigos. Y es que todas las historias que cuenta tienen que ver con el día que resbaló en el baño, su incapacidad para quedar bien en su empleo, el accidente que tuvo en el coche de su mamá, el día que se cayó en una alcantarilla y aquella vez que le entró cátsup al ojo mientras comía… relatos que se repiten como un mal chiste, pero que en suma provocan las risa de quienes lo acompañan. Hasta eso es mala suerte para él: causar gracia en lugar de pena.

Manuel tiene un dejo de oscuridad. Estar con él —después de reír un poco con sus historias— acaba resultando cansado, agobiante, aburrido. Todos sus comentarios son negativos. Si alguien le cuenta que irá a una entrevista de trabajo, él dice con apatía: “Pues a ver si llegas temprano, porque está super lejos”, “A ver si no está lloviendo por allá”, “A ver si el camión pasa”, “A ver si te contratan”. Entonces dan ganas de alejarse de él y ese “abandono” le hace pensar que todo se debe a su mala suerte. Ésa que le ha llegado gratis, sin que él haya hecho nada para tenerla… sin merecerla siquiera.

Pero, ¿realmente es así? Es decir, Manuel es un imán para la mala fortuna o acaso ésta es sólo resultado de su permanente pesimismo. Lety Bouchet, experta en numerología y quiromancia, dice que algo hay de eso.

“Yo digo que existe un predestino. Si hubiera un destino hecho y no lo puedes modificar, entonces para qué interactuar o trabajar en ese proceso. Si existe un predestino con el que puedes interactuar, la suerte tú la vas haciendo. Hay una posibilidad de que te vaya bien o mal, hay una energía, una vibración. Yo sí creo en la energía y la vibración, pero también creo en el libre albedrío y en la posibilidad de cambio que uno tiene. Entonces, con la actitud mental, aunque las cosas estén mal, uno puede vibrar energéticamente y modificar su vida”.

Al final, la suerte tiene que ver más con un asunto de atracción: quien posee una buena actitud ante la vida, tiene mayores probabilidades de que le vaya bien… aunque de vez en cuando haya algunos tropezones. Pero para Manuel, parece imposible poner buena cara al mal tiempo.

Ahora que —quién sabe, podría ser— a lo mejor sus desventuras tienen que ver con la fecha en que nació, o el año que está viviendo, porque —dice Lety Bouchet— también los números pueden ser determinantes en la actitud de cada individuo.

Simplemente el día de nacimiento ya marca la personalidad y aptitudes de cada persona y a ello hay que añadir la suma de cada fecha, lo que puede ayudar a que alguien tenga un mejor o peor día, e incluso a que el año pinte bien o no tanto, lo que implicaría otra serie de acciones para mejorarlo o, al menos, no empeorarlo.

“Cuando trabajas con esos dos factores, psicología y predicción, tanto tu mente como con tu buena vibración atraes la suerte porque la generas también, la haces propicia”.

Si a Manuel le va mal en su trabajo, no necesariamente tiene que ver con que su suerte sea mala, quizá –por principio de cuentas– ni siquiera está haciendo algo que le apasiona o algo para lo que realmente tiene aptitudes. Y si encima asume que todo se debe a su mala suerte, es probable que su actitud no cambie y atraiga las “malas vibras”.

“Yo le digo a las personas cuando trabajamos con el tema de la abundancia, lo que creemos es lo que creamos, es lo que atraemos. Eso es más combinado con la física cuántica, que nuestra mente es positiva y es energética y es interactiva con las energías, finalmente”, explica Bouchet y añade: “Creo que tenemos que ser más responsables de nuestra vida y sentir que nosotros interactuamos con el destino, por eso hay un predestino, pero nosotros vamos haciendo la otra parte para que se genere el destino realmente, cambiarlo, modificarlo. Uno puede modificarlo a una parte constructiva de nuestra vida o a una parte negativa”.

Hay negocios que “nomás” no pegan


En la esquina de mi casa hay una tienda de abarrotes; en menos de un año han pasado por ahí tres propietarios. Cada uno dice del otro que tenía el negocio muy descuidado, y aunque he visto que se esfuerzan por vender más productos, el flujo de la clientela no aumenta.

A la vuelta de donde viven mis padres había un local así; al menos cada tres meses cambiaba de giro: una papelería, unas oficinas de quién sabe qué cosa, una cenaduría, una tamalería se estacionaron ahí, pero nada “pegó”, hasta que finalmente se instaló una nevería y la suerte le cambió. Durante cerca de tres años los colonos hicieron de este sitio su punto de reunión, hasta que la empresa —helados Bing— desapareció. Después llegó un restaurante de sushis que aún —desde hace más de un lustro— permanece en el lugar.

En mi trayecto del estacionamiento a mi trabajo hay muchos locales —un edificio entero— que parecen tener la misma suerte que la tienda de abarrotes. Por largas temporadas el lugar permanece vacío, con un enorme letrero de “Se renta”. La ubicación es perfecta para instalar una boutique, pero la que hubo cerró después de unos meses; o una zapatería, como la que se instaló por un tiempo y después fue removida; o tal vez —aprovechando que se trata de una zona turística— una sucursal para la venta de boletos de avión, como la que ya estuvo ahí y se fue.

Estos locales —el edificio entero— parecen ideales para cualquier negocio; la ubicación es perfecta, pero al parecer aún no ha llegado su momento de éxito. “Está salado”, diría cualquiera.

Para que un negocio vaya bien una práctica común es recurrir a la bendición de un sacerdote; una rociada de agua bendita y algunas oraciones dedicadas al lugar y el personal parecen bastar para que todo marche viento en popa; pero a veces, advierte Lety Bouchet, hay que hacer un poco más.

“Hay esquemas o hay ambientaciones no adecuadas a veces, o hay lugares que no están propicios, pero si tú empiezas a hacer todo lo adecuado para que eso se modifique, se mejora definitivamente”.

La numeróloga señala que aquí las vibras y la energía tienen mucho que ver: “Los lugares traen una historia y hay que limpiarla, armonizarla. Puede haber dos razones por las que un local no funciona, una es la energética, qué pasó en ese lugar, qué historial tiene, qué no está armonizado, qué no está conceptualizado, qué no atrae a la gente; y también puede ser por un concepto más administrativo, mercadotécnico… ¿es el giro propicio para ese espacio?, ¿está bien promocionado?”.

También sugiere una ligera modificación al lugar, como —por ejemplo— colocar un número positivo en la parte exterior para que el lugar vibre mejor.

“No se pude cambiar, pero puedes poner un dibujo que suba la vibración de acuerdo al giro que estás haciendo, y también el espacio interno, un poquito con el feng shui, aunque ya es otro tema, en qué áreas modificar algunas cosas o qué colores usar para poder atraer la abundancia”.

Lety aconseja también abrir el negocio en el cuarto creciente, así como la armonización por medio de velas y fragancias aromáticas, así como una oración: “Lo que por decreto y derecho divino me corresponde llega bien y pronto, en amor, armonía y alegría. Así sea”.

EN CONCRETO


Un dos tres por la buena suerte

1.- Buena actitud mental, emocional y energética, ya que —como se dice en física cuántica— “lo que creemos es lo que creamos y, por lo tanto, lo que atraemos”.

2.- La preparación del proyecto, meta u objetivo a lograr y que sepas elegir bien tu profesión, oficio, actividad, creatividad, deporte, negocio donde quieres generar tu productividad económica.

3.- Propiciar ambientalmente en tu espacio una energía y vibración positiva para atraer y acrecentar tu fortuna en forma armoniosa.

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