Suplementos
Tlatlauquitepec, un pueblo de aventuras
Sus construcciones coloniales, paisajes naturales y gastronomía lo convierten en el lugar ideal
GUADALAJARA, JALISCO (13/JUL/2014).- Un sitio de reposo o para visitar no nada más basa su atractivo en las bellezas naturales que tiene o las características peculiares de su arquitectura; en el caso del Pueblo Mágico de Tlatlauquitepec, en Puebla, no sólo hablamos de un lugar con una variedad de climas única, que va desde el frío en la zona Sur, pasando por un clima templado más agradable en la cabecera municipal hasta el clima cálido propio del Norte sino, también, de una localidad en la que hay mucho que hacer, desde pasear por su centro histórico y degustar su exquisita gastronomía, hasta practicar deportes extremos.
Orígenes e historia
De acuerdo con su nombre, proviene de los vocablos náhuatl “Tlatlahui” que significa colorear y “Tépetl” que refiere a un cerro; es decir, “en el cerro rojo o enrojecido”; con todo, se registra que desde antes de la llegada de los españoles hubo en el lugar presencia de grupos olmecas, pero posteriormente se asentaron los toltecas y, durante la expansión del imperio azteca, llegaron los Chichimecas.
Se calcula que tres años después de la caída del Imperio Mexica, hacia 1524, Tlatlauquitepec pasó a convertirse en una “encomienda”. Con el paso del tiempo, sus habitantes se distinguieron por su participación en los movimientos de independencia, sus sacerdotes se aliaron a las fuerzas de Morelos y aportaron buen número de efectivos (uno de ellos, el presbítero Don José María Fernández del Campo, quien llegó a ser diputado en el Congreso de Chilpancingo).
En la época de la Guerra de Reforma, el lugar se convirtió en centro de operaciones del General Juan Álvarez y se le designó como Villa de Tornel (en honor del General José María Tornel), pero su nombre cambió a Tlatlauquitepec una vez que fue designado el poblado como cabecera municipal, en 1895.
A recorrer el pueblo
Si se trata de ofrecer al visitante atractivos en el primer cuadro del pueblo, uno de ellos es el Palacio Municipal, construido a principios del Siglo XIX como casa particular pero, en 1872, se estableció ahí el primer hospital del lugar y, a partir de 1890, es sede del Gobierno municipal. Para los amantes de la tranquilidad, la Plaza de Armas se encuentra rodeada de portales, cuenta con una gran variedad de árboles y flores de la región y, además, una magnífica vista del Cerro Cabezón.
Para los que gusten de hacer camino, se puede visitar el tradicional tianguis, lo mismo que el ex convento franciscano, erigido en 1531, o el Santuario, donde se venera una escultura de Jesús Crucificado (el “Señor de Huaxtla”) y cuya construcción data de 1701, aunque apenas el siglo pasado adquirió su forma actual como sede de la fiesta patronal del lugar.
Está también la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, construida en 1922 y decorada con laminilla de oro, que alberga ocho antiguos murales, imágenes al óleo de los Papas Pio IX, Pio X, Pio XII y León XIII; además de doce medallones pintados con motivos religiosos.
Para aprovechar la naturaleza
La belleza arquitectónica y tranquilidad no es lo único que tiene que ofrecer este pueblo mágico. También hay una buena cantidad de bellezas naturales, como el Cerro Cabezón, que ofrece al visitante un paisaje de acantilados y una vegetación siempre verde de pinos y oyameles. El cerro contiene numerosas cuevas —ya que es un monolito de piedra caliza— y, por el efecto de la filtración del agua, se han formado estalactitas y estalagmitas en su interior.
En una de sus cuevas, llamada Olinteutli, fueron hallados esqueletos y diversos utensilios de origen prehispánico que pertenecen al periodo tolteca; hoy día, en el cerro se encuentra una tirolesa de medio kilómetro de longitud, además de miradores escénicos, puentes colgantes y plataformas en árboles, pero también se puede practicar senderismo, campismo, rappel, espeleología, ciclismo de montaña y escalada.
Por otra parte, sobre la carretera de Mazatepec se ubica la Cueva del Tigre, en cuyo interior se observan formaciones de cristal de roca y fauna endémica; actualmente, es un sitio recomendado para la práctica del espeleobuceo —aunque ojo, ya que se se requiere previa reservación—. Para los que busquen maravillas acuáticas, puede visitarse la Cascada de Puxtla, con una caída de agua de cerca de 70 metros de altura y que antes albergó una planta generadora de electricidad ecológica.
Vinos, dulces y gastronomía
¿Es usted de buen paladar? son famosos en Tlatlauquitepec —incluso a nivel internacional— sus vinos de frutas, elaborados con pera, manzana, capulín o nuez, pero también lo son los vinos de yerbas, como el yolixpa, ictamo y toronjil; de igual forma, son célebres sus dulces caseros, como el manjar, los gaznates, jamoncillos, cocadas, higos, dulces de calabaza y chilacayote, macarrones y merengues.
En cuanto a la comida, es representada por los famosos moles picosos (de guajolote y pollo) del área de Xonocuautla; el pollo ahumado es originario de la zona de Mazatepec; los tamales hechos con hoja de maíz o pictes (de dulce o de carne); el mole de torta de camarón; lo mismo que las comidas nocturnas como las garnachas, tostadas, tacos dorados y Tlacoyos, sin pasar por alto la barbacoa de carnero preparada enmadera de oyameles. Todo en suma, ofrece una experiencia única.
TOMA NOTA
Para llegar al pueblo
Para llegar de Puebla al Pueblo Mágico de Tlatlauquitepec se debe utilizar la autopista 129, que atraviesa el Sur del municipio desde la capital de la Entidad; ahora, para llegar desde Xalapa a este lugar, hay que pasar a Perote, tomar la carretera 131 hasta Teziutlán, de ahí se toma la ya mencionada 129 que llega a Tlatlauquitepec.
Ambos recorridos pueden tomar aproximadamente dos horas, pues cubren una distancia promedio de 150 kilómetros; con todo, para quien no tiene coche, desde las 4:00 y hasta las 20:15 horas, salen autobuses de la Línea Vía de la Central de Autobuses de Puebla (CAPU), los cuales cubren el trayecto en cerca de dos horas.
Para comer
> Café Colonial
Menú a base de platillos de cocina mexicana e internacional, con un toque tradicional (en Eduardo Guerra 17, Ilita, Tlatlauquitepec). Abre a partir de las 09:00 horas y acepta tarjetas de crédito.
> El Changarro
Desde las 8:00 horas abre. Ofrece una carta de excelentes opciones para comer, en especial desayunos (en Avenida Revolución 51, Centro, Tlatlauquitepec).
> Restaurante Bar El Zarzo
Agrega a su servicio como restaurante completo la posibilidad de un ambiente de bar (en Ingeniero Carlos Ramírez Ulloa 2, Centro, Tlatlauquitepec); brinda una amplia gama de platillos de la cocina tradicional.
Orígenes e historia
De acuerdo con su nombre, proviene de los vocablos náhuatl “Tlatlahui” que significa colorear y “Tépetl” que refiere a un cerro; es decir, “en el cerro rojo o enrojecido”; con todo, se registra que desde antes de la llegada de los españoles hubo en el lugar presencia de grupos olmecas, pero posteriormente se asentaron los toltecas y, durante la expansión del imperio azteca, llegaron los Chichimecas.
Se calcula que tres años después de la caída del Imperio Mexica, hacia 1524, Tlatlauquitepec pasó a convertirse en una “encomienda”. Con el paso del tiempo, sus habitantes se distinguieron por su participación en los movimientos de independencia, sus sacerdotes se aliaron a las fuerzas de Morelos y aportaron buen número de efectivos (uno de ellos, el presbítero Don José María Fernández del Campo, quien llegó a ser diputado en el Congreso de Chilpancingo).
En la época de la Guerra de Reforma, el lugar se convirtió en centro de operaciones del General Juan Álvarez y se le designó como Villa de Tornel (en honor del General José María Tornel), pero su nombre cambió a Tlatlauquitepec una vez que fue designado el poblado como cabecera municipal, en 1895.
A recorrer el pueblo
Si se trata de ofrecer al visitante atractivos en el primer cuadro del pueblo, uno de ellos es el Palacio Municipal, construido a principios del Siglo XIX como casa particular pero, en 1872, se estableció ahí el primer hospital del lugar y, a partir de 1890, es sede del Gobierno municipal. Para los amantes de la tranquilidad, la Plaza de Armas se encuentra rodeada de portales, cuenta con una gran variedad de árboles y flores de la región y, además, una magnífica vista del Cerro Cabezón.
Para los que gusten de hacer camino, se puede visitar el tradicional tianguis, lo mismo que el ex convento franciscano, erigido en 1531, o el Santuario, donde se venera una escultura de Jesús Crucificado (el “Señor de Huaxtla”) y cuya construcción data de 1701, aunque apenas el siglo pasado adquirió su forma actual como sede de la fiesta patronal del lugar.
Está también la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, construida en 1922 y decorada con laminilla de oro, que alberga ocho antiguos murales, imágenes al óleo de los Papas Pio IX, Pio X, Pio XII y León XIII; además de doce medallones pintados con motivos religiosos.
Para aprovechar la naturaleza
La belleza arquitectónica y tranquilidad no es lo único que tiene que ofrecer este pueblo mágico. También hay una buena cantidad de bellezas naturales, como el Cerro Cabezón, que ofrece al visitante un paisaje de acantilados y una vegetación siempre verde de pinos y oyameles. El cerro contiene numerosas cuevas —ya que es un monolito de piedra caliza— y, por el efecto de la filtración del agua, se han formado estalactitas y estalagmitas en su interior.
En una de sus cuevas, llamada Olinteutli, fueron hallados esqueletos y diversos utensilios de origen prehispánico que pertenecen al periodo tolteca; hoy día, en el cerro se encuentra una tirolesa de medio kilómetro de longitud, además de miradores escénicos, puentes colgantes y plataformas en árboles, pero también se puede practicar senderismo, campismo, rappel, espeleología, ciclismo de montaña y escalada.
Por otra parte, sobre la carretera de Mazatepec se ubica la Cueva del Tigre, en cuyo interior se observan formaciones de cristal de roca y fauna endémica; actualmente, es un sitio recomendado para la práctica del espeleobuceo —aunque ojo, ya que se se requiere previa reservación—. Para los que busquen maravillas acuáticas, puede visitarse la Cascada de Puxtla, con una caída de agua de cerca de 70 metros de altura y que antes albergó una planta generadora de electricidad ecológica.
Vinos, dulces y gastronomía
¿Es usted de buen paladar? son famosos en Tlatlauquitepec —incluso a nivel internacional— sus vinos de frutas, elaborados con pera, manzana, capulín o nuez, pero también lo son los vinos de yerbas, como el yolixpa, ictamo y toronjil; de igual forma, son célebres sus dulces caseros, como el manjar, los gaznates, jamoncillos, cocadas, higos, dulces de calabaza y chilacayote, macarrones y merengues.
En cuanto a la comida, es representada por los famosos moles picosos (de guajolote y pollo) del área de Xonocuautla; el pollo ahumado es originario de la zona de Mazatepec; los tamales hechos con hoja de maíz o pictes (de dulce o de carne); el mole de torta de camarón; lo mismo que las comidas nocturnas como las garnachas, tostadas, tacos dorados y Tlacoyos, sin pasar por alto la barbacoa de carnero preparada enmadera de oyameles. Todo en suma, ofrece una experiencia única.
TOMA NOTA
Para llegar al pueblo
Para llegar de Puebla al Pueblo Mágico de Tlatlauquitepec se debe utilizar la autopista 129, que atraviesa el Sur del municipio desde la capital de la Entidad; ahora, para llegar desde Xalapa a este lugar, hay que pasar a Perote, tomar la carretera 131 hasta Teziutlán, de ahí se toma la ya mencionada 129 que llega a Tlatlauquitepec.
Ambos recorridos pueden tomar aproximadamente dos horas, pues cubren una distancia promedio de 150 kilómetros; con todo, para quien no tiene coche, desde las 4:00 y hasta las 20:15 horas, salen autobuses de la Línea Vía de la Central de Autobuses de Puebla (CAPU), los cuales cubren el trayecto en cerca de dos horas.
Para comer
> Café Colonial
Menú a base de platillos de cocina mexicana e internacional, con un toque tradicional (en Eduardo Guerra 17, Ilita, Tlatlauquitepec). Abre a partir de las 09:00 horas y acepta tarjetas de crédito.
> El Changarro
Desde las 8:00 horas abre. Ofrece una carta de excelentes opciones para comer, en especial desayunos (en Avenida Revolución 51, Centro, Tlatlauquitepec).
> Restaurante Bar El Zarzo
Agrega a su servicio como restaurante completo la posibilidad de un ambiente de bar (en Ingeniero Carlos Ramírez Ulloa 2, Centro, Tlatlauquitepec); brinda una amplia gama de platillos de la cocina tradicional.