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Terruño sagrado en Navidad

El antiguo asentamiento minero español es ahora uno de los rincones más bellos que puede presumir esta delegación de Mascota

GUADALAJARA, JALISCO (25/JUN/2017).- Al comenzar una aventura, todo viajero lo hace con la incógnita de qué es lo que va a encontrar en su destino. ¿Paisajes hermosos? ¿Experiencias inolvidables? ¿Sabores naciente? ¿Postales para la memoria? Y si existe un destino que ofrece todo lo anterior y tiene mucho más para dar, ese es el pueblo de Navidad.

El municipio de Mascota (Jalisco), ya presume a los aventureros una gran cantidad de tesoros. Sus rincones naturales y la paz de la región ya son famosos entre los que buscan tomarse un descanso del ajetreo citadino. Y una de esas joyas que le regala a quienes se aventuran en sus senderos es Navidad, un pueblo cuya belleza pareciera hacer sido pintada con pinceles divinos.

Rodeado de la bruma y el alegre canturreo de los pájaros de la sierra y montañas, Navidad se encuentra a 30 minutos de Mascota y de acuerdo al último censo (levantado en 2010), el pueblo no supera los 300 habitantes. Se dice que esta localidad nació en el siglo XVII, cuando en la región comenzaron a encontrarse minas. Y sí, el nombre se lo deben a la fecha en que fue fundado: Un 25 de diciembre.

Aunque las minas se agotaron, el eco del esplendor que vivió Navidad ha traspasado la barrera de los años. Hoy es posible admirar la gallarda belleza del pueblito a través de sus construcciones rústicas y caminos empedrados. A la distancia, los pinos, encinos y la niebla completan uno de los escenarios naturales más bellos que podrás encontrar en Jalisco.

Vienen las fiestas

Como muchos pueblos de Jalisco, Navidad celebra en julio el regreso de sus “hijos ausentes”, aquellos que se fueron de la zona para encontrar un futuro mejor, regularmente en la Unión Americana.

Es en esta temporada cuando el pueblo viste sus mejores galas y celebra de paso sus fiestas patronales a San Joaquín y Santa Ana. Las calles se llenan de colores y las cocinas desprenden los olores de los antojitos mexicanos más tradicionales. Y claro, se brinda con una de las bebidas más tradicionales de la zona: La raicilla.

La algarabía que se vive en el corazón de la delegación es capaz de tocar los corazones de cada viajero que se aventura en este bello rincón de México.

Otra razón para visitar Navidad en esta temporada es que gracias a la lluvia se forman pequeñas cascadas de temporal, además de que la bruma matutina se siente con un espesor muy peculiar. La naturaleza y el pueblo se unen para ofrecer un sublime escenario.

Los recuerdos

Los productos tradicionales de Navidad son, entre otros, la huarachería, cestería, los bordados y las hamacas. Disfruta de la gastronomía de la región y un trago de raicilla.

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