Suplementos
Templo San Francisco
A cada paso que da el visitante, San Miguel de Allende sigue revelando sus tesoros coloniales
GUADALAJARA, JALISCO (14/SEP/2014).- La calle de San Francisco de San Miguel Allende, atesora dos admirables templos franciscanos, el de la Tercera Orden y el de San Francisco.
El primero abrió sus puertas en 1713, una inscripción atrás del altar dice: “Se estrenó esta Santa iglesia el día 28 de julio… siendo Comisario el R. P. Fr. Miguel Borja”.
En su atrio murmura una fuente octagonal con una copa, la puerta en arco de medio punto sobre capiteles dóricos, enmarcada entre medias columnas de igual orden, arriba de la cornisa, la ventana coral, vertical y con un emplomado que forma una cruz patente, unas curiosas volutas por costado, sobre la cornisa de la ventana hay un bonito nicho con el hermano de Asís y por remate el escudo de la orden. Del costado izquierdo se levantó una espadaña de dos vanos arqueados, que presumen de campana, la esquina fue coronada por un insólito nicho que cobija a San Diego y arriba, posa una cruz patriarcal o de Lorena.
Luego dimos unos pasos para apreciar el templo de San Francisco. Fray Luis del Refugio de Palacio nos cuenta: “San Francisco: es pieza acabada; es construcción de las bien entendidas… Rica es aquí la portería, ultra-rica la fachada, esbelta y bien ideada la torre, magnificas las campanas y airosa y soberbia la cúpula. En ella ¡cómo relucen los tersos y muy finos azulejos que visten los gajos, entre la desnuda y pulida cantera rojiza de los nervios y el exornado tambor! Tal es el arte, la riqueza, el esmero que en las innumerables figuras del retablo del frontis están representadas por sus santas muestras Tres Ordenes, y pudimos sorprender en un nudo de un estípite el hermoso perfil de San Pascual, y contra una caprichosa pilastra la expresiva cabeza de San Pedro Alcántara… El interior precioso; espacioso, alegre, bañado de luz… En el propio atrio está la paupérrima iglesia de los Hermanos Terceros, y tiene su propio y agraciado claustrito de doble plano, que sin duda sería del primitivo convento”. Que data de principios del siglo XVII.
La maravillosa fachada de San Francisco es de estilo estiló churrigueresca, la obra dio inicio el 29 de junio de 1779 y se terminó el 13 de abril de 1799. La exquisita portada consta de dos cuerpos, el primero con la puerta principal entre seis labradas columnas, alta y en arco de medio punto, con angelitos en sus dovelas, las hermosas columnas con santos. Arriba de la puerta, un medallón con La Purísima. En el segundo cuerpo continúan las hermosas columnas con otros santos. Expresivas columnas, con rostros religiosos, piadosos, columnas escultóricas, y entre ellas, la ventana coral, vertical y cubierta por un emplomada del hermano de los seres vivos, enmarcada por ángeles, arriba, Jesús crucificado, con la Dolorosa a la izquierda y San Juan a la derecha. Sobresale un remate con volutas, donde posa el santo austero, las columnas fueron rematadas por altas almenas.
Del lado derecho se levantó el campanario, obra de Tresguerras, quien trazó también dos de los nueve altares. Es de influencia neoclásica y contrasta con las portadas. La conforman tres cuerpos, los dos primeros de planta cuadrada y con un vano arqueado por cara, con dos columnas salientes en sus esquinas. El tercer cuerpo de planta octagonal, con un vano arqueado por cara y fue cubierto por una cúpula de ocho gajos, coronada por una almena esférica. La puerta lateral, en medio punto y alta, entre cuatro admirables columnas estípites, esbeltas, altas y de elaborada talla. Arriba de la puerta, un nicho vacio y más arriba, una ventana, vertical y con cruz, ventana que se repite entre contrafuertes a lo largo del templo.
El interior con viacrucis alto, en el altar mayor, el autentico hermano, radiante de humildad, donde columnas corintias soportan el tabernáculo y el remate, dos columnas jónicas. Nos asomamos a la espaciosa sacristía, cubierta por tres bóvedas por arista, con linterna.
El primero abrió sus puertas en 1713, una inscripción atrás del altar dice: “Se estrenó esta Santa iglesia el día 28 de julio… siendo Comisario el R. P. Fr. Miguel Borja”.
En su atrio murmura una fuente octagonal con una copa, la puerta en arco de medio punto sobre capiteles dóricos, enmarcada entre medias columnas de igual orden, arriba de la cornisa, la ventana coral, vertical y con un emplomado que forma una cruz patente, unas curiosas volutas por costado, sobre la cornisa de la ventana hay un bonito nicho con el hermano de Asís y por remate el escudo de la orden. Del costado izquierdo se levantó una espadaña de dos vanos arqueados, que presumen de campana, la esquina fue coronada por un insólito nicho que cobija a San Diego y arriba, posa una cruz patriarcal o de Lorena.
Luego dimos unos pasos para apreciar el templo de San Francisco. Fray Luis del Refugio de Palacio nos cuenta: “San Francisco: es pieza acabada; es construcción de las bien entendidas… Rica es aquí la portería, ultra-rica la fachada, esbelta y bien ideada la torre, magnificas las campanas y airosa y soberbia la cúpula. En ella ¡cómo relucen los tersos y muy finos azulejos que visten los gajos, entre la desnuda y pulida cantera rojiza de los nervios y el exornado tambor! Tal es el arte, la riqueza, el esmero que en las innumerables figuras del retablo del frontis están representadas por sus santas muestras Tres Ordenes, y pudimos sorprender en un nudo de un estípite el hermoso perfil de San Pascual, y contra una caprichosa pilastra la expresiva cabeza de San Pedro Alcántara… El interior precioso; espacioso, alegre, bañado de luz… En el propio atrio está la paupérrima iglesia de los Hermanos Terceros, y tiene su propio y agraciado claustrito de doble plano, que sin duda sería del primitivo convento”. Que data de principios del siglo XVII.
La maravillosa fachada de San Francisco es de estilo estiló churrigueresca, la obra dio inicio el 29 de junio de 1779 y se terminó el 13 de abril de 1799. La exquisita portada consta de dos cuerpos, el primero con la puerta principal entre seis labradas columnas, alta y en arco de medio punto, con angelitos en sus dovelas, las hermosas columnas con santos. Arriba de la puerta, un medallón con La Purísima. En el segundo cuerpo continúan las hermosas columnas con otros santos. Expresivas columnas, con rostros religiosos, piadosos, columnas escultóricas, y entre ellas, la ventana coral, vertical y cubierta por un emplomada del hermano de los seres vivos, enmarcada por ángeles, arriba, Jesús crucificado, con la Dolorosa a la izquierda y San Juan a la derecha. Sobresale un remate con volutas, donde posa el santo austero, las columnas fueron rematadas por altas almenas.
Del lado derecho se levantó el campanario, obra de Tresguerras, quien trazó también dos de los nueve altares. Es de influencia neoclásica y contrasta con las portadas. La conforman tres cuerpos, los dos primeros de planta cuadrada y con un vano arqueado por cara, con dos columnas salientes en sus esquinas. El tercer cuerpo de planta octagonal, con un vano arqueado por cara y fue cubierto por una cúpula de ocho gajos, coronada por una almena esférica. La puerta lateral, en medio punto y alta, entre cuatro admirables columnas estípites, esbeltas, altas y de elaborada talla. Arriba de la puerta, un nicho vacio y más arriba, una ventana, vertical y con cruz, ventana que se repite entre contrafuertes a lo largo del templo.
El interior con viacrucis alto, en el altar mayor, el autentico hermano, radiante de humildad, donde columnas corintias soportan el tabernáculo y el remate, dos columnas jónicas. Nos asomamos a la espaciosa sacristía, cubierta por tres bóvedas por arista, con linterna.