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'Su corazón está lejos de mí'
El Evangelio de hoy nos dice que en aquel tiempo, los fariseos criticaron a Jesús porque sus discípulos no cumplpian con la tradición de lavarse ritualmente las manos antes de comer
La Palabra del Domingo
Agosto 30 de 2009
El Evangelio de hoy nos dice que en aquel tiempo, los fariseos criticaron a Jesús porque sus discípulos no cumplpian con la tradición de lavarse ritualmente las manos antes de comer. Los fariseos se escandalizaron. Ellos habían convertido esa práctica en un rito ceremonioso de culto, y dejar de cumplirlo era una omisión terrible, malvada.
Jesús respondió ante esa actitud vacía y formalista: “Ustedes dejan a un lado el Mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre. Lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro, porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo, la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.
Jesús se manifiesta radical en su rechazo a la falsa religiosidad de los fariseos que transformaban las tradiciones humanas en preceptos de culto religioso. Jesús enseña que hay que analizar más bien el corazón, de donde brotan las decisiones fundamentales y la actitud global de la vida. Allí es realmente donde se juega el destino del hombre y su relación con Dios.
Muchos cristianos podemos caer en el fariseísmo hipócrita ostentando actos externos, sin vida interior. Rezos de rutina, sin convicción, sin compromiso vital. Somos fariseos cuando aparentamos por fuera una cosa y por dentro pensamos o hacemos lo contrario. Lo difícil es vivir en cristiano y actuar conforme a lo que dicen nuestras palabras.
Por eso hay que vivir seriamente lo fundamental que Dios quiere de nosotros, para integrarnos a su amor infinito y a sus planes de salvación. Estudiar y profundizar nuestra fe, vivir en gracia de Dios y participar en la vida y acción apostólica de la Iglesia, conscientes de nuestra responsabilidad como discípulos y misioneros de Cristo Jesús.
Que la piedad y el estudio nos hagan salir de nosotros mismos y actuar en favor de los demás, compartiendo nuestros bienes materiales y espirituales, especialmente a favor de los pobres. El mundo no descubrirá a Dios por las solas palabras, sino por las obras que dan testimonio de la verdad.
Amiga, amigo: Cristo Jesús está con nosotros en la Eucaristía, y nuestra relación con Él es una relación personal, capaz de transformar nuestro corazón para evitar todo lo negativo que hay en nosotros y hacer vida el torrente de bondad que llevamos escondido en nuestro corazón. ¡Ánimo! Pidamos a la Virgen María, Madre de Jesucristo y Madre de la Iglesia, que interceda por nosotros.
Agosto 30 de 2009
El Evangelio de hoy nos dice que en aquel tiempo, los fariseos criticaron a Jesús porque sus discípulos no cumplpian con la tradición de lavarse ritualmente las manos antes de comer. Los fariseos se escandalizaron. Ellos habían convertido esa práctica en un rito ceremonioso de culto, y dejar de cumplirlo era una omisión terrible, malvada.
Jesús respondió ante esa actitud vacía y formalista: “Ustedes dejan a un lado el Mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre. Lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro, porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo, la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre”.
Jesús se manifiesta radical en su rechazo a la falsa religiosidad de los fariseos que transformaban las tradiciones humanas en preceptos de culto religioso. Jesús enseña que hay que analizar más bien el corazón, de donde brotan las decisiones fundamentales y la actitud global de la vida. Allí es realmente donde se juega el destino del hombre y su relación con Dios.
Muchos cristianos podemos caer en el fariseísmo hipócrita ostentando actos externos, sin vida interior. Rezos de rutina, sin convicción, sin compromiso vital. Somos fariseos cuando aparentamos por fuera una cosa y por dentro pensamos o hacemos lo contrario. Lo difícil es vivir en cristiano y actuar conforme a lo que dicen nuestras palabras.
Por eso hay que vivir seriamente lo fundamental que Dios quiere de nosotros, para integrarnos a su amor infinito y a sus planes de salvación. Estudiar y profundizar nuestra fe, vivir en gracia de Dios y participar en la vida y acción apostólica de la Iglesia, conscientes de nuestra responsabilidad como discípulos y misioneros de Cristo Jesús.
Que la piedad y el estudio nos hagan salir de nosotros mismos y actuar en favor de los demás, compartiendo nuestros bienes materiales y espirituales, especialmente a favor de los pobres. El mundo no descubrirá a Dios por las solas palabras, sino por las obras que dan testimonio de la verdad.
Amiga, amigo: Cristo Jesús está con nosotros en la Eucaristía, y nuestra relación con Él es una relación personal, capaz de transformar nuestro corazón para evitar todo lo negativo que hay en nosotros y hacer vida el torrente de bondad que llevamos escondido en nuestro corazón. ¡Ánimo! Pidamos a la Virgen María, Madre de Jesucristo y Madre de la Iglesia, que interceda por nosotros.