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Seguir los modelos
Alardeamos y gritamos por nuestra libertad, y pretendemos ser únicos, originales
Todos los seres humanos vivimos abocados a vivir nuestras experiencias conforme a aquellos que nos han legado las generaciones pasadas.
Alardeamos y gritamos por nuestra libertad, y pretendemos ser únicos, originales, y de esto se desprenden brotes de rebeldía que a menudo no sabemos explicar ni manejar adecuadamente.
Buscando modelos
Inevitablemente, la humanidad entera se mueve a través de los modelos que se nos ha presentado a través del tiempo y de la historia. Es más toda la cultura se ha ido desenvolviendo a través de cosas trasmitidas por generaciones a través de los siglos. No estamos inventándolo todo desde el inicio.
Esto que constatamos en aspectos científicos, lo llevamos inscrito en todos los aspectos humanos que rigen el crecimiento a todos los niveles: intelectuales y espirituales, racionales y de habilidades.
Los maestros de la vida.
Es significativo que las personas miren y admiren a otros a quienes ven como en un nivel más alto, o a quienes brillan por algún motivo. Muchos resplandores ficticios son inducidos por las cámaras y los micrófonos.
Muchos modelos que admiramos son artistas o deportistas, o personajes ilustres… Personas cuyo brillo se opaca o desvanece con el primer giro del mundo, personas que fueron elevadas, acaso, en forma un tanto artificial y se desmoronaron fácilmente.
Sin embargo hay también otros que no hemos logrado hacer desaparecer del conjunto de constelaciones, y muchas personas los buscan aunque no precisamente para imitarlos, me refiero a la multitud de los santos y santas que nos han precedido en el firmamento de la historia.
Todavía en la actualidad hay quienes admiran a san Benito, a san Francisco o a santa Inés… y a muchos otros santos que vivieron hace siglos y cuya memoria perdura; aunque como decía antes, nos quedamos en la admiración y no llegamos a la imitación.
Y yo, modelo.
Considerar los modelos que han influido en la propia vida, no es suficiente, ya que la reflexión debe llevarnos a ver que en la realidad, todos tenemos una responsabilidad de ser modelos para aquellos que conviven a nuestro lado o nos rodean, o con quienes ocasionalmente nos encontramos
Los padres y madres de familia son los primeros modelos que los niños ven cuando abren sus ojos a la vida. En la edad adulta, hay muchos que no logran desprenderse de actitudes que aprendieron de sus mayores, y comportamientos que no fueron enderezados a tiempo, acompañarán hasta el fin.
Es de extrema responsabilidad educar a las nuevas generaciones, pero sobre todo darles buen ejemplo, porque más que las palabras que se les digan y las nociones que se les inculcan, lo que van a llevar incrustado en su ser, será lo que vieron hacer o no hacer a sus mayores.
El gran modelo
Ciertamente y sin duda, nuestro gran modelo, el auténtico y verdadero, es Cristo Jesús, que es Dios y vino del cielo, a decirnos con su Palabra y su ejemplo cuál es la ruta segura, el camino verdadero que podemos transitar para vivir auténticamente y lograr una felicidad plena.
Jesús ha sido guía y ejemplo para muchos seres humanos que han transitado por este mundo; su primera imitadora, maestra y discípula a la vez, fue la virgen Santísima María. A ella podemos verla en su plena claridad y acudir a su corazón de Madre en busca de orientación, consuelo, ayuda y guía.
Si tenemos buenos modelos, podremos también serlo, y mejorar nuestro mundo.
ORACIÓN
Señor Jesús: Tú has dicho que para llegar a nuestro Padre Dios
el único camino seguro y verdadero es mirarte e imitar tus ejemplos.
En tu persona vemos reflejado todo aquello que necesitamos
para ser personas auténticas, para ser también nosotros
ejemplo y modelo de las nuevas generaciones, para hacer de nuestro mundo
un lugar habitable y hermoso; para que desaparezca la violencia,
para que reine la paz en los corazones y sepamos reflejar a todos
el amor que quisiste enseñarnos como norma de vida.
Ayúdanos, Señor Jesús, a imitarte y a ser como Tú, buenos modelos.
María Belén Sánchez fsp
Alardeamos y gritamos por nuestra libertad, y pretendemos ser únicos, originales, y de esto se desprenden brotes de rebeldía que a menudo no sabemos explicar ni manejar adecuadamente.
Buscando modelos
Inevitablemente, la humanidad entera se mueve a través de los modelos que se nos ha presentado a través del tiempo y de la historia. Es más toda la cultura se ha ido desenvolviendo a través de cosas trasmitidas por generaciones a través de los siglos. No estamos inventándolo todo desde el inicio.
Esto que constatamos en aspectos científicos, lo llevamos inscrito en todos los aspectos humanos que rigen el crecimiento a todos los niveles: intelectuales y espirituales, racionales y de habilidades.
Los maestros de la vida.
Es significativo que las personas miren y admiren a otros a quienes ven como en un nivel más alto, o a quienes brillan por algún motivo. Muchos resplandores ficticios son inducidos por las cámaras y los micrófonos.
Muchos modelos que admiramos son artistas o deportistas, o personajes ilustres… Personas cuyo brillo se opaca o desvanece con el primer giro del mundo, personas que fueron elevadas, acaso, en forma un tanto artificial y se desmoronaron fácilmente.
Sin embargo hay también otros que no hemos logrado hacer desaparecer del conjunto de constelaciones, y muchas personas los buscan aunque no precisamente para imitarlos, me refiero a la multitud de los santos y santas que nos han precedido en el firmamento de la historia.
Todavía en la actualidad hay quienes admiran a san Benito, a san Francisco o a santa Inés… y a muchos otros santos que vivieron hace siglos y cuya memoria perdura; aunque como decía antes, nos quedamos en la admiración y no llegamos a la imitación.
Y yo, modelo.
Considerar los modelos que han influido en la propia vida, no es suficiente, ya que la reflexión debe llevarnos a ver que en la realidad, todos tenemos una responsabilidad de ser modelos para aquellos que conviven a nuestro lado o nos rodean, o con quienes ocasionalmente nos encontramos
Los padres y madres de familia son los primeros modelos que los niños ven cuando abren sus ojos a la vida. En la edad adulta, hay muchos que no logran desprenderse de actitudes que aprendieron de sus mayores, y comportamientos que no fueron enderezados a tiempo, acompañarán hasta el fin.
Es de extrema responsabilidad educar a las nuevas generaciones, pero sobre todo darles buen ejemplo, porque más que las palabras que se les digan y las nociones que se les inculcan, lo que van a llevar incrustado en su ser, será lo que vieron hacer o no hacer a sus mayores.
El gran modelo
Ciertamente y sin duda, nuestro gran modelo, el auténtico y verdadero, es Cristo Jesús, que es Dios y vino del cielo, a decirnos con su Palabra y su ejemplo cuál es la ruta segura, el camino verdadero que podemos transitar para vivir auténticamente y lograr una felicidad plena.
Jesús ha sido guía y ejemplo para muchos seres humanos que han transitado por este mundo; su primera imitadora, maestra y discípula a la vez, fue la virgen Santísima María. A ella podemos verla en su plena claridad y acudir a su corazón de Madre en busca de orientación, consuelo, ayuda y guía.
Si tenemos buenos modelos, podremos también serlo, y mejorar nuestro mundo.
ORACIÓN
Señor Jesús: Tú has dicho que para llegar a nuestro Padre Dios
el único camino seguro y verdadero es mirarte e imitar tus ejemplos.
En tu persona vemos reflejado todo aquello que necesitamos
para ser personas auténticas, para ser también nosotros
ejemplo y modelo de las nuevas generaciones, para hacer de nuestro mundo
un lugar habitable y hermoso; para que desaparezca la violencia,
para que reine la paz en los corazones y sepamos reflejar a todos
el amor que quisiste enseñarnos como norma de vida.
Ayúdanos, Señor Jesús, a imitarte y a ser como Tú, buenos modelos.
María Belén Sánchez fsp