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Santos Mártires Mexicanos

En este espacio vamos a desempolvar el recuerdo de aquellos que han sido reconocidos como “santos”

GUADALAJARA, JALISCO (07/ABR/2013).- A grandes pasos nos estamos acercando al centenario de un conflicto que duele todavía en el corazón de muchos mexicanos. La sangre que regó nuestra patria, en una guerra absurda, todavía germina en nuestro suelo y el grito de “Viva Cristo Rey” todavía hace eco en la conciencia de nuestro pueblo.

La religiosidad profunda no se improvisa, viene inscrita en lo más íntimo de cada ser humano desde que abre los ojos a este mundo.

Por otra parte, la herencia ancestral de nuestros antepasados incide fuertemente en la vida de quienes seguimos sus pasos.

La grandeza de los olmecas, mayas, toltecas, mexicas y demás tribus pobladoras de Mesoamérica, encontró fuerza e impulso en la religiosidad sincera que animaba su vivir y su hacer. Así germinaron los grandes monumentos que sus culturas legaron a la humanidad.

La conquista trajo nuevas luces y orientaciones religiosas que prendieron bien pronto en el pueblo, porque hacían sintonía con lo que se llevaba en el corazón. Las enseñanzas cristianas coincidían con el sentir de lo que habían aprendido:

El aprecio a la vida,  el apego a la tierra,  la confianza en la providencia,  la coparticipación en la creación,  el compromiso con la divinidad,  el ideal de perfección o santidad,  la trascendencia y esperanza en la vida futura… todos estos elementos que venían implícitos en las enseñanzas cristianas, estaban también hondamente incrustadas en la mentalidad prehispánica.

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Los tiempos trajeron aires nuevos y los nuevos colonizadores comprendieron que sólo podían someter al pueblo si arrancaban de raíz la cepa religiosa que le daba vida. No comprendieron que es más difícil esto, que cambiar de cauce un río…

Por eso la represión que intentó sofocar el alma de los mexicanos, tuvo una reacción violenta, no tanto provocada, sino explosión desde dentro, desde lo más hondo del corazón.

Cuando las leyes, inspiradas en teorías extranjeras, que en otros países habían tenido éxito, llegaron a nuestro país, encontraron gran hostilidad y cuando quisieron implantarse a la fuerza encontraron decidida resistencia…

Los mártires mexicanos.

En este conflicto sangriento muchos, muchísimos mexicanos dieron la vida, pero en esta sección vamos a desempolvar primeramente el recuerdo de aquellos que han sido reconocidos como “santos”, porque su vida fue ejemplar y porque fueron claras las motivaciones, tanto de ellos mismos como las de aquellos que los sacrificaron.

Otro motivo por el cual abordamos esta sección es porque en ocasiones pedimos a Dios por medio de personas, ciertamente santas, pero a las cuales no nos une ninguna afinidad.

También es necesario borrar la secuela que esta persecución nos dejó, ya que en muchos prendió el disimulo, la doble actitud, entre la vida pública y la íntima vivencia de la espiritualidad.

Si logramos recuperar este aspecto de nuestra identidad, volveremos a resurgir y a germinar y fructificar otra vez como el pueblo vigoroso y grande que un día sembraron aquí nuestros antepasados.


Una oración

Señor Jesús que quieres seguir viviendo en  el corazón de cada uno de nosotros como el primer amor, como el rey de nuestra vida y el motor de nuestro corazón.

Te pedimos que a ejemplo de nuestros compatriotas que un día dieron su vida por hacer resplandecer tu nombre, nos ayudes a restaurar la fe opacada o perdida y que vivir conforme al plan divino de tu santísima voluntad. Amén

María Belén Sánchez, fsp

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