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San Sabás Reyes Salazar: Modelo de firmeza y de lealtad
Un amor grande que llegó hasta los límites del martirio lo vimos encarnado en San Sabás
GUADALAJARA, JALISCO (21/ABR/2013).- Desde que el ser humano nace, trae incrustada en el corazón una serie de sentimientos, inclinaciones, cualidades, aficiones, impulsos y anhelos… pero una de las tendencias primigenias que está hondamente arraigada en la persona humana es el sentido de religiosidad.
En todas las civilizaciones y en todos los tiempos, el sentido de religiosidad surge como una fuerza arrolladora y da consistencia a todas las expresiones más genuinas de la cultura y del devenir social sobre todo por la búsqueda de trascendencia y por el impulso de sobrevivir más allá de esta vida. Porque es cierto, Dios nos creó para ser inmortales.
Este sentido de religiosidad está fuertemente enraizado en el centro del corazón y por eso se adhiere a todas las fibras del ser y se vincula fuertemente con el primigenio amor de la vida.
No siempre se descubre así tan evidente a primera vista, pero desde siempre lo hereda con todo el subconsciente colectivo y cada quien lo guarda en sí mismo como algo intocable.
Por eso a veces se enmascara, para poder defenderlo mejor de los ataques, burlas y acechanzas de otros que de una forma u otra le tienden zancadillas.
Los más fuertes conflictos que ha sufrido la humanidad, ha sido por atentar o tocar precisamente el aspecto religioso.
Precisamente estamos hablando de la realidad que tenemos más cercana y de lo que todavía se recuerda con dolor en nuestra patria.
El conflicto que llamamos con la revolución cristera o la Cristíada, es un claro ejemplo de lo que estamos apuntando.
El amor a Dios que los Cristeros cultivaban no era una idea superficial o impersonal, se encarnaba en Cristo Rey y en la Virgen de Guadalupe, por quienes fueron capaces de todo, incluso de dar la vida.
San Sabás Reyes Salazar
Un amor grande que llegó hasta los límites del martirio lo vimos encarnado en San Sabás.
Un muchacho al que consideraban de reducida inteligencia pero con un gran corazón. Tan grande era su deseo de ser Sacerdote que a pesar de todos los obstáculos logró su anhelo y fue ordenado en 1911.
Cuando la persecución religiosa se recrudeció en contra de los ministros de la Iglesia, este sacerdote sencillo y humilde dio prueba de una entereza superior y de una dedicación a su ministerio verdaderamente heroico.
Sus biógrafos relatan sintéticamente el último episodio de su vida que le valió la entrada al cielo y el honor de subir oficialmente a los altares.
“Por la noche lo llevaron ante una junta militar donde lo martirizaron. Lo tiraron en el suelo prendieron fogatas junto a sus pies y frente a su cara.
Intentaron que les dijera el escondite de dos sacerdotes que buscaban, pero fue en vano. Por la noche del día 13 fue conducido al panteón, y contra el muro lo acribillaron.
Actualmente sus restos se encuentran en el templo parroquial de Tototlán.
Y nosotros lo que afrontamos un sinfín de dificultades, contratiempos y calamidades, podemos invocar a San Sabás para pedir a Dios que por su intercesión nos ayude a ser más grandes que todos los problemas.
ORACION
Señor Jesús que quieres reinar siempre
en el corazón de todos los seres humanos
que pasan por este mundo en cualquier lugar, tiempo y espacio.
Concédenos mirar el ejemplo de tus santos mártires
que no dudaron en ofrendar su sangre por tal
de dar testimonio fiel de que Tú eres el único Rey del Universo.
Que sepamos repetir como ellos desde lo más hondo del corazón:
Viva Cristo Rey … y Santa mm de Guadalupe
María Belén Sánchez, fsp
En todas las civilizaciones y en todos los tiempos, el sentido de religiosidad surge como una fuerza arrolladora y da consistencia a todas las expresiones más genuinas de la cultura y del devenir social sobre todo por la búsqueda de trascendencia y por el impulso de sobrevivir más allá de esta vida. Porque es cierto, Dios nos creó para ser inmortales.
Este sentido de religiosidad está fuertemente enraizado en el centro del corazón y por eso se adhiere a todas las fibras del ser y se vincula fuertemente con el primigenio amor de la vida.
No siempre se descubre así tan evidente a primera vista, pero desde siempre lo hereda con todo el subconsciente colectivo y cada quien lo guarda en sí mismo como algo intocable.
Por eso a veces se enmascara, para poder defenderlo mejor de los ataques, burlas y acechanzas de otros que de una forma u otra le tienden zancadillas.
Los más fuertes conflictos que ha sufrido la humanidad, ha sido por atentar o tocar precisamente el aspecto religioso.
Precisamente estamos hablando de la realidad que tenemos más cercana y de lo que todavía se recuerda con dolor en nuestra patria.
El conflicto que llamamos con la revolución cristera o la Cristíada, es un claro ejemplo de lo que estamos apuntando.
El amor a Dios que los Cristeros cultivaban no era una idea superficial o impersonal, se encarnaba en Cristo Rey y en la Virgen de Guadalupe, por quienes fueron capaces de todo, incluso de dar la vida.
San Sabás Reyes Salazar
Un amor grande que llegó hasta los límites del martirio lo vimos encarnado en San Sabás.
Un muchacho al que consideraban de reducida inteligencia pero con un gran corazón. Tan grande era su deseo de ser Sacerdote que a pesar de todos los obstáculos logró su anhelo y fue ordenado en 1911.
Cuando la persecución religiosa se recrudeció en contra de los ministros de la Iglesia, este sacerdote sencillo y humilde dio prueba de una entereza superior y de una dedicación a su ministerio verdaderamente heroico.
Sus biógrafos relatan sintéticamente el último episodio de su vida que le valió la entrada al cielo y el honor de subir oficialmente a los altares.
“Por la noche lo llevaron ante una junta militar donde lo martirizaron. Lo tiraron en el suelo prendieron fogatas junto a sus pies y frente a su cara.
Intentaron que les dijera el escondite de dos sacerdotes que buscaban, pero fue en vano. Por la noche del día 13 fue conducido al panteón, y contra el muro lo acribillaron.
Actualmente sus restos se encuentran en el templo parroquial de Tototlán.
Y nosotros lo que afrontamos un sinfín de dificultades, contratiempos y calamidades, podemos invocar a San Sabás para pedir a Dios que por su intercesión nos ayude a ser más grandes que todos los problemas.
ORACION
Señor Jesús que quieres reinar siempre
en el corazón de todos los seres humanos
que pasan por este mundo en cualquier lugar, tiempo y espacio.
Concédenos mirar el ejemplo de tus santos mártires
que no dudaron en ofrendar su sangre por tal
de dar testimonio fiel de que Tú eres el único Rey del Universo.
Que sepamos repetir como ellos desde lo más hondo del corazón:
Viva Cristo Rey … y Santa mm de Guadalupe
María Belén Sánchez, fsp