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San Margarito Flores García: Juventud y entrega
Con gran valentía, se negó a ser vendado, y con los brazos en Cruz, alzando su mirada al cielo recibió la descarga
GUADALAJARA, JALISCO (28/ABR/2013).- Mientras más analizo la historia que narra los hechos de la persecución cristera, mucho más me sorprende que siempre en la historia se ha perseguido con saña a las personas buenas y que los motivos religiosos sean los más acosados.
Esto es verdaderamente explicable porque cuando una persona está convencida de algo, y lleva un ideal en su corazón, esto le confiere una fuerza capaz de enfrentar todas las ideas y los tormentos.
Pero cuando esa fuerza se encuentra en el plano espiritual de la religiosidad, entonces se vuelve como una roca invencible, y claro, los que se apoyan en seguridades banales, en estructuras pasajeras o en fantasías puramente humanas, esas personas, aunque se sientan en la cumbre del poderío, temen infinitamente a los que tienen en su corazón la fuerza de Dios.
Y todo esto en cualquier plano, en cualquier ambiente o situación. Los que tienen a Dios en el corazón, no temen a nada y su fuerza no proviene de sí mismos, sino de aquello que se les confiere de lo alto por la gracia.
Ejemplo vivo lo vemos en el santo que hoy recordamos y que podemos invocarlo en favor de la juventud que busca ideales superiores para llenar su vida de aquello que verdaderamente vale la pena.
San Margarito Flores García
Nació en el Barrio de Ojeda de Taxco de Alarcón, Guerrero, el 22 de febrero de 1899.
Su ordenación sacerdotal el 5 de abril de 1924 en la Capilla del Seminario Diocesano de Chilapa, Gro.
Celebro su primera Misa en la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián de su ciudad natal, el 20 de abril de 1924.
Su juventud lo impulsaba a trabajar sin descanso, ya como catedrático del seminario, y como vicario de la parroquia de Chilpancingo y después como Párroco de Tecalpulco.
Para colaborar en la solución del conflicto religioso que se vivía en el país, se trasladó a la Ciudad de México donde fue aprehendido en junio de 1927.
Liberado, regreso a Chilapa en octubre del mismo año y regresó a su tierra para hacerse cargo de la parroquia de Atenango del río, Guerrero.
El 11 de noviembre de 1927 fue hecho prisionero y en la madrugada del 12 de noviembre de 1927 se le condujo a la parte posterior de la capilla de san Agustín para ser ejecutado sin juicio previo.
Pidió permiso para hacer, de rodillas, sus oraciones y enseguida, después de perdonar y hasta bendecir a sus ejecutores ya de pie, con gran valentía, se negó a ser vendado, y con los brazos en Cruz, alzando su mirada al cielo recibió la descarga que lo privó de la vida a sus 28 años de edad.
Su cuerpo permaneció en una fosa por varios meses hasta que la gente de lugar, pensó en dar cristiana sepultura al cuerpo del padre Margarito.
El jueves 10 enero de 1946, sus restos fueron trasladados al santuario del señor de Ojeda, donde permanecen hasta el día de hoy.
ORACION
Señor Jesús, te invocamos como el primero y el único amor de nuestra vida, nuestro Maestro, Pastor y Rey del Universo, y te pedimos que nos ayudes a ser como San Margarito, jóvenes llenos de ideales que nos impulsen a trabajar por la salvación de todos y por el bien de la juventud.
María Belén Sánchez, fsp
Para cualquier aclaración o comentario puedes escribirme a: mariabelens9@gmail.com
Esto es verdaderamente explicable porque cuando una persona está convencida de algo, y lleva un ideal en su corazón, esto le confiere una fuerza capaz de enfrentar todas las ideas y los tormentos.
Pero cuando esa fuerza se encuentra en el plano espiritual de la religiosidad, entonces se vuelve como una roca invencible, y claro, los que se apoyan en seguridades banales, en estructuras pasajeras o en fantasías puramente humanas, esas personas, aunque se sientan en la cumbre del poderío, temen infinitamente a los que tienen en su corazón la fuerza de Dios.
Y todo esto en cualquier plano, en cualquier ambiente o situación. Los que tienen a Dios en el corazón, no temen a nada y su fuerza no proviene de sí mismos, sino de aquello que se les confiere de lo alto por la gracia.
Ejemplo vivo lo vemos en el santo que hoy recordamos y que podemos invocarlo en favor de la juventud que busca ideales superiores para llenar su vida de aquello que verdaderamente vale la pena.
San Margarito Flores García
Nació en el Barrio de Ojeda de Taxco de Alarcón, Guerrero, el 22 de febrero de 1899.
Su ordenación sacerdotal el 5 de abril de 1924 en la Capilla del Seminario Diocesano de Chilapa, Gro.
Celebro su primera Misa en la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián de su ciudad natal, el 20 de abril de 1924.
Su juventud lo impulsaba a trabajar sin descanso, ya como catedrático del seminario, y como vicario de la parroquia de Chilpancingo y después como Párroco de Tecalpulco.
Para colaborar en la solución del conflicto religioso que se vivía en el país, se trasladó a la Ciudad de México donde fue aprehendido en junio de 1927.
Liberado, regreso a Chilapa en octubre del mismo año y regresó a su tierra para hacerse cargo de la parroquia de Atenango del río, Guerrero.
El 11 de noviembre de 1927 fue hecho prisionero y en la madrugada del 12 de noviembre de 1927 se le condujo a la parte posterior de la capilla de san Agustín para ser ejecutado sin juicio previo.
Pidió permiso para hacer, de rodillas, sus oraciones y enseguida, después de perdonar y hasta bendecir a sus ejecutores ya de pie, con gran valentía, se negó a ser vendado, y con los brazos en Cruz, alzando su mirada al cielo recibió la descarga que lo privó de la vida a sus 28 años de edad.
Su cuerpo permaneció en una fosa por varios meses hasta que la gente de lugar, pensó en dar cristiana sepultura al cuerpo del padre Margarito.
El jueves 10 enero de 1946, sus restos fueron trasladados al santuario del señor de Ojeda, donde permanecen hasta el día de hoy.
ORACION
Señor Jesús, te invocamos como el primero y el único amor de nuestra vida, nuestro Maestro, Pastor y Rey del Universo, y te pedimos que nos ayudes a ser como San Margarito, jóvenes llenos de ideales que nos impulsen a trabajar por la salvación de todos y por el bien de la juventud.
María Belén Sánchez, fsp
Para cualquier aclaración o comentario puedes escribirme a: mariabelens9@gmail.com