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Salvando la vida, perdiendo la vida

Sin duda que la mayoría de las personas que escucharon sus palabras, no pudieron comprender su significado

    ¿A qué se refería Jesús cuando dijo “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará?”. ¿Por qué mencionó la necesidad de cargar con una cruz, cuando hacer eso era sinónimo de una muerte cruel por causa de un crimen cometido?
    Sin duda que la mayoría de las personas que escucharon sus palabras, no pudieron comprender su significado, ya que la  interpretación más literal sugeriría la idea de que lo que Jesús pedía era que sus seguidores cometieran una especie de “suicidio colectivo” al cargar una cruz, con el propósito de perder la vida. Pero a medida que entendemos la misión y el resto de las enseñanzas de Jesús, podemos llegar a un mejor entendimiento de lo que el Maestro quería decir.
    Cargar la cruz es un sinónimo de negarse a sí mismo. En otras palabras, cuando Jesús cargó su cruz rumbo al monte Calvario, se dirigía a un lugar que sus emociones no querían, y que sus impulsos naturales habrían evitado a toda costa, pero que su obediencia y su compromiso con la voluntad de Dios le impelían a llegar. Este es el camino que debemos andar, cuando es necesario escoger entre lo que queremos hacer y lo que debemos hacer.
    Por ejemplo, la mayoría de las veces nuestro impulso natural es buscar nuestra comodidad y placer por encima de las necesidades de los demás; esto hace que un esposo no quiera atender la enseñanza y corrección de sus hijos, y espere que la atareada esposa lo haga mientras él descansa. En este caso, tomar la cruz significa negar nuestro descanso y ayudar al ambiente del hogar al atender las necesidades de los hijos.
    Cargar la cruz es la única posibilidad de poder andar con Jesús. Andar con Jesús no es un asunto de prácticas religiosas, sino más bien de movernos en su voluntad, haciendo lo que Él mismo haría si siguiera caminando entre nosotros como lo hizo hace 2000 años. No podemos esperar caminar con Jesús, si a cada momento tratamos de imponer nuestra voluntad y nuestros deseos egoístas.
    Perder la vida es una manera de ganar la eternidad, de la misma manera que ganar la vida es perder la eternidad. Aunque nuestra tendencia natural es aferrarnos a esta vida (la mayoría de las personas gastan el 30% de todo su dinero utilizado a lo largo de su vida,  en tratamientos médicos en el último año de vida), Jesús habló de la otra vida, la cual no tiene fin. La eternidad es tan infinita, que la vida en la tierra es definida por la Biblia como un breve suspiro, en el cual existimos y luego desaparecemos.
    Sin embargo, lo que hagamos en este breve tiempo determinará el lugar donde pasaremos la eternidad. Es en este breve tiempo en donde creemos en Jesús, o le rechazamos, lo cual determina nuestro destino eterno. Perder la vida equivale a invertir nuestro tiempo, dinero y esfuerzo en los deseos de Dios, lo cual nos impedirá realizar nuestros propios proyectos de vida egoísta; mientras que ganar la vida es exactamente lo contrario: hacer nuestra voluntad, y olvidarnos de la de Dios.    


    Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com

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