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Religión o relación
Aunque muchas veces se ha malentendido el mensaje de Jesucristo, Él no vino a establecer una religión
Es muy posible que la mayoría de las personas que habitan este planeta, de una u otra manera, tengan una religión. Cada cultura que se ha desarrollado en la historia de la humanidad, tiene un aspecto religioso como parte de su sistema de valores. Cada religión presenta un concepto de su deidad, así como la manera en que debe practicarse su fe. A pesar de todo esto, es evidente que las religiones practicadas por los hombres todavía no han podido solucionar los problemas de la humanidad.
Aunque muchas veces se ha malentendido el mensaje de Jesucristo, Él no vino a establecer una religión; con todo, hasta el día de hoy, cuando se menciona el mensaje del evangelio, muchas personas consideran que se está hablando de una religión.
¿Cómo definió Jesús el mensaje de su evangelio? Como una relación, como la interacción de dos o más seres, con el propósito de que la creación pueda mantener una buena relación con su Creador. Las palabras de Jesús en el evangelio de Juan 10, 27-30 lo demuestran: “En aquel tiempo, dijo Jesús: Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno”.
En esta afirmación, Jesús está estableciendo varias cosas importantes: las ovejas son de su propiedad, las ovejas reconocen su voz, las ovejas siguen a Jesús, las ovejas tienen vida eterna, nadie arrebatará de la mano de Jesús a sus ovejas, el Padre le ha dado esas ovejas, y Jesús y el Padre son uno.
Cada una de estas afirmaciones es una verdad absoluta y de repercusiones eternas, a través de las cuales Dios nos muestra el deseo que nos acerquemos a Él en el formato de una relación, y no de una religión. Dios desea una relación personal con nosotros, que comience con el hecho de que le pertenecemos, y por lo tanto nuestra vida nos ha sido dada para agradarle, y no para agradarnos a nosotros mismos.
El deseo de Dios es hablarnos cada día, de la misma manera que un pastor enseña a sus ovejas a escuchar su voz, para que puedan seguir sus indicaciones y permanecer seguras; las ovejas son animales con la capacidad de identificar la voz de su amo y entender indicaciones, mientras que en otro tipo de animales no hay esta capacidad, razón por la cual deben ser sometidos y manejados con cuerdas, yugos o bozales.
La razón de pertenecer al rebaño de Jesús es para poder seguir sus pisadas en cada área de nuestras vidas; en una ocasión, después de que Jesús lavó los pies de sus discípulos (cosa que ninguno de ellos había querido hacer), les dijo: “les he dado un ejemplo para que ustedes hagan de la misma manera”. A través de su vida diaria, Jesús nos enseñó la manera en la que quiere que nosotros vivamos.
Cuando Jesús nos ofrece que tenemos vida eterna, no está hablando de una especie de inmortalidad egoísta, a través de la cual podremos vivir el tiempo que queramos y de la manera que se nos antoje; de hecho Él mismo define la vida eterna como “conocer al Padre, y a su Hijo Jesucristo, a quien ha enviado”. La vida eterna que nos ofrece es comenzar a conocerlo personalmente aquí en la tierra, a través de una relación personal, y continuar conociéndolo por toda la eternidad, a través de la misma relación que comenzamos con Él mientras vivimos en este planeta, pero sin las limitaciones del pecado.
Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com
Aunque muchas veces se ha malentendido el mensaje de Jesucristo, Él no vino a establecer una religión; con todo, hasta el día de hoy, cuando se menciona el mensaje del evangelio, muchas personas consideran que se está hablando de una religión.
¿Cómo definió Jesús el mensaje de su evangelio? Como una relación, como la interacción de dos o más seres, con el propósito de que la creación pueda mantener una buena relación con su Creador. Las palabras de Jesús en el evangelio de Juan 10, 27-30 lo demuestran: “En aquel tiempo, dijo Jesús: Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno”.
En esta afirmación, Jesús está estableciendo varias cosas importantes: las ovejas son de su propiedad, las ovejas reconocen su voz, las ovejas siguen a Jesús, las ovejas tienen vida eterna, nadie arrebatará de la mano de Jesús a sus ovejas, el Padre le ha dado esas ovejas, y Jesús y el Padre son uno.
Cada una de estas afirmaciones es una verdad absoluta y de repercusiones eternas, a través de las cuales Dios nos muestra el deseo que nos acerquemos a Él en el formato de una relación, y no de una religión. Dios desea una relación personal con nosotros, que comience con el hecho de que le pertenecemos, y por lo tanto nuestra vida nos ha sido dada para agradarle, y no para agradarnos a nosotros mismos.
El deseo de Dios es hablarnos cada día, de la misma manera que un pastor enseña a sus ovejas a escuchar su voz, para que puedan seguir sus indicaciones y permanecer seguras; las ovejas son animales con la capacidad de identificar la voz de su amo y entender indicaciones, mientras que en otro tipo de animales no hay esta capacidad, razón por la cual deben ser sometidos y manejados con cuerdas, yugos o bozales.
La razón de pertenecer al rebaño de Jesús es para poder seguir sus pisadas en cada área de nuestras vidas; en una ocasión, después de que Jesús lavó los pies de sus discípulos (cosa que ninguno de ellos había querido hacer), les dijo: “les he dado un ejemplo para que ustedes hagan de la misma manera”. A través de su vida diaria, Jesús nos enseñó la manera en la que quiere que nosotros vivamos.
Cuando Jesús nos ofrece que tenemos vida eterna, no está hablando de una especie de inmortalidad egoísta, a través de la cual podremos vivir el tiempo que queramos y de la manera que se nos antoje; de hecho Él mismo define la vida eterna como “conocer al Padre, y a su Hijo Jesucristo, a quien ha enviado”. La vida eterna que nos ofrece es comenzar a conocerlo personalmente aquí en la tierra, a través de una relación personal, y continuar conociéndolo por toda la eternidad, a través de la misma relación que comenzamos con Él mientras vivimos en este planeta, pero sin las limitaciones del pecado.
Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com