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Qué significa creer en Él

Escuchaba hace algunos días en una entrevista con el embajador del Estado Vaticano en México, representante del Papa, cómo él reconocía que en la actualidad estaban abandonado las filas de la Iglesia Católica, alrededor de diez mil personas cada día

     Escuchaba hace algunos días en una entrevista con el  embajador del Estado Vaticano en México, representante del Papa, cómo él reconocía que en la actualidad estaban abandonado las filas de la Iglesia Católica, alrededor de diez mil personas cada día.
     Al escucharlo me causó una profunda impresión, en principio porque amo entrañablemente a mi Iglesia, que es la que fundó Jesucristo, la que prevalece después de dos mil años de que fue instituida por Él, cuando le dijo a Pedro “tú eres piedra y sobre ésta piedra edificaré mi Iglesia”; y desde luego, también por el número señalado que en verdad es muy alto.
     Además de la impresión mencionada, esta noticia, y sobre todo que haya sido reconocida por un alto jerarca de la propia Iglesia Católica, me llevó a hacer la siguiente reflexión. A la luz del Evangelio de hoy, te invito, querido lector, a reflexionar conmigo.
     En primer lugar me pregunté si en verdad todos aquellos que han optado por dejar de pertenecer y participar en la Iglesia Católica, en el momento que lo hicieron se consideraban a sí mismos, no digamos santos, porque sólo Dios es santo, ni aspirantes a ser modelos como católicos de otros, sino simplemente buenos católicos.
     Es decir, que conocían bien a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; que conocían Su Palabra,  la habían meditado y orado con ella; conocían la vida, los hechos y la doctrina que predicó Jesucristo, y dentro de esto, lo que Él pensaba, quería y mandaba para su Iglesia, así como la amaba; conocían la doctrina de la Iglesia, fruto de la reflexión del Magisterio de la misma Iglesia, iluminado e inspirado por el Espíritu Santo, a quien Jesús, por mandato del Padre, le dejó encargado --si se puede decir así--, entre otras cosas, de revelarle la verdad completa a aquella a la que le había dejado el depósito de la fe, la Tradición y el mismo Magisterio.
     Y en caso de que así fuera, me pregunté si lo estarían viviendo, poniéndolo en práctica en su vida cotidiana, especialmente, entre todo ello, el mandamiento del amor, pero al estilo Jesús, como el mismo lo pidió: “Ámense como YO los he amado”, lo que implica amar y perdonar a los demás sin condición alguna, así fueran seres queridos o nuestros peores enemigos.
     La respuesta cayó por su propio peso: era evidente que no; que estaban lejos de todo ello, porque de otra manera, pasara lo que pasara, jamás abandonarían la comunidad que Jesús tanto ama y nos regaló, precisamente para que en ella creciéramos en todas las virtudes, pero especialmente en el amor, para aspirar a un día heredar la gloria que nos ganó con su muerte en la cruz y su victoriosa resurrección.
     Seguramente esos católicos --al desconocer todo eso y vivir alejados de Dios, de su Palabra, de su gran familia y comunidad que es la Iglesia que Jesús fundó, de los sacramentos, signos sensibles de su Gracia, sin la cual nada podemos hacer--, cuando escuchan que les hablan bonito y les prometen una vida de pura felicidad, sin sufrimientos ni cruz, ni tardos ni perezosos cambian de rumbo; máxime si les resaltan los defectos, errores y pecados que como humanos todos cometemos como miembros de nuestra Iglesia, insinuándoles que ellos y su iglesia, secta o grupo religioso, sí son perfectos.
     Las palabras del Evangelio de este domingo son en verdad, duras, determinantes. Jesús afirma a sus oyentes hablando de Sí mismo, que “el que no cree en Él ya está condenado(…); porque éstos prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas…”
     ¿Y qué significa creer en Él, sino que es el Hijo de Dios hecho hombre y que Su Palabra es la Verdad, porque se la reveló el Padre y Él a su vez nos la reveló a nosotros, y que por lo tanto hemos de creer en esa Palabra y obedecerle lo que en ella nos dice y nos manda, así como obedecer a aquellos que lo representan en su Iglesia?

Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx

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