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Patricia Roldán al descubierto espacio y movimiento
Una vista al tranbajo de la arquitecta Patricia Roldán
Sin ser originalmente tapatía, la arquitecta Patricia Roldán Herrera aparece en la escena local con un nombre que salta a la vista cuando se trata de hacer mención a su trabajo como arquitecta, en donde se destaca su colaboración en el equipo de Colectivo Guayaba, uno de los proyectos ganadores de la Villa Panamericana.
Apasionada de los viajes y del trabajo fuera de casa, siempre regresa, sabiendo que en la ciudad hay quien la espera. Aquí disfruta su trabajo en el despacho Roldán Arquitectos S. C., siendo ella y su hermano Guillermo los titulares.
Algo que pocos saben es que además de ser una arquitecta reconocida por su capacidad para crear espacios, es que la otra pasión de Paty es la danza contemporánea.
La arquitecta Roldán va haciendo camino, en la Guadalajara que en un principio no le dio la mejor de las bienvenidas, como dice: “A mi llegada no me gustó nada la ciudad. Nací en el DF, pero pronto cambiamos de residencia a Piedras Negras, Coahuila. Un lugar súper chiquito, un pueblo que es frontera con Estados Unidos, en aquel entonces le decían ‘la frontera blanca’, allá yo vivía muy libre, podía andar siempre en la calle y sin problemas. Llegué aquí y tuve que dejar atrás a los amigos -y eso si me costó mucho trabajo-, cambiar de música, cosas insignificantes tal vez, pero que a esa edad se extrañan”.
Salir al mundo
Una vez que salió de la escuela, Paty buscó su primera oportunidad de salir al extranjero: “En cuanto salí de la escuela busqué irme. Me fui a trabajar a Madrid, España, por espacio de un año; fue una experiencia muy padre, trabajé en la Constructora San José, una empresa importante a nivel internacional”.
Su experiencia del viaje fue grata, trajo consigo a una mujer mucho más segura de sí misma y de su trabajo, pero el viento seguía provocando la inquietud y no pasó mucho para que volviera a elevar el vuelo.
Una vez que tuvo su título de arquitecta egresada del ITESO, se fue a trabajar a ADM en Decatur, Illinois, en donde tuvo un excelente desempeño, al grado de ofrecerle que se quedara por más tiempo. Paty decidió volver al nido.
De dibujante a arquitecta
Los procesos de crecimiento de Patricia requerían la experiencia de los viajes, incluso tuvo que aprender a dibujar en la computadora utilizando el Autocad ( en su tiempo de escuela eso no se usaba), recordar nombres como escayola, que es lo mismo que el yeso, y aprender, sobre todo, a seguir sus instintos.
Siguió actualizándose, ahora por tercera ocasión estaría tentada por los viajes, pero con calma recibió una propuesta del despacho de GVA y por tercera vez comenzó como dibujante - el primer puesto y la novatada para aquellos que comienzan su desempeño profesional-, tantos trabajos y experiencia se guardaban en su mente. “Entré para tener tablas y estuve ahí cinco años. Pero al salir me fui a Miami, no por trabajo, sino por descanso, necesitaba un respiro”.
La experiencia que le dio GVA es valiosa para Paty, en esas vacaciones, a pesar de recibir ofertas de trabajo decidió regresar: “Después de mucho pensarlo, decidí seguir adelante con mi propio despacho. Me regresé y en ese tiempo mi hermano estaba saliendo de la universdidad (TEC de Monterrey) y me parecía que todo este tiempo lo estuve esperando para trabajar juntos.
Él sale de la escuela y empezamos con la casa de Las Cañadas. Hace seis años de esta casa y no hemos dejado de construir”.
Sus pasiones
Paty refleja serenidad, armonía y equilibrio, cualidades que van a tono con su profesión, pero también es una mujer apasionada.
Y en el tema de las pasiones agrega: “El diseño, esa es una de mis pasiones. Es una combinación chistosa porque siendo yo mujer, siempre fui la que me hice cargo de las obras, la que estaba en el lugar de los hechos, metida con albañiles, fontaneros y todo eso, me empecé a enfocar a esa parte y fui dejando de lado el diseño, por estar al pendiente de lo que sucede en el proceso, pero me di cuenta que dejar el diseño es dejar parte de lo que me gusta”.
Ahora sabe que la satisfacción proviene de las cosas sencillas de su trabajo, tal como: “Entrar a un espacio que ya ves terminado y que sabes que fue tu trabajo, que lo diseñaste, lo construiste, el conjunto te da una satisfacción padrísima, dices ‘yo lo hice’, aunque no esté tan bonito o lo que sea”. Y se ríe cuando piensa en las cosas que se han quedado en su mente al recordar.
También le apasiona la combinación de materiales, un punto y aparte en su historia, pero que sí se refleja en la casa en donde nos recibe para la entrevista y refiere: “Me gusta mucho tratar de combinar muchas texturas y formas, me gusta entrar a un lugar, que aunque sea cuadrado no lo sientas, que exista movimiento y para ello tienes que digerir el espacio, para que al final realmente sea lo que tú querías. Actualmente estoy tratando de entrar a una maestría del estudio del espacio”. Y de cursarla, Patricia Roldán podría enlazar su profesión con sus pasiones: la arquitectura y la danza.
Estudios
Arquitectura ITESO
Diplomado de administración integral de obras en el TEC de Monterrey
Curso Hotel Design: Planning for the Future, en la universidad de Harvard.
“He tratado de adquirir conocimientos y experiencias con el fin
de contribuir un poco con
esta sociedad, entregando espacios más amables y de calidad para el beneficio de la gente que los habita”
Apasionada de los viajes y del trabajo fuera de casa, siempre regresa, sabiendo que en la ciudad hay quien la espera. Aquí disfruta su trabajo en el despacho Roldán Arquitectos S. C., siendo ella y su hermano Guillermo los titulares.
Algo que pocos saben es que además de ser una arquitecta reconocida por su capacidad para crear espacios, es que la otra pasión de Paty es la danza contemporánea.
La arquitecta Roldán va haciendo camino, en la Guadalajara que en un principio no le dio la mejor de las bienvenidas, como dice: “A mi llegada no me gustó nada la ciudad. Nací en el DF, pero pronto cambiamos de residencia a Piedras Negras, Coahuila. Un lugar súper chiquito, un pueblo que es frontera con Estados Unidos, en aquel entonces le decían ‘la frontera blanca’, allá yo vivía muy libre, podía andar siempre en la calle y sin problemas. Llegué aquí y tuve que dejar atrás a los amigos -y eso si me costó mucho trabajo-, cambiar de música, cosas insignificantes tal vez, pero que a esa edad se extrañan”.
Salir al mundo
Una vez que salió de la escuela, Paty buscó su primera oportunidad de salir al extranjero: “En cuanto salí de la escuela busqué irme. Me fui a trabajar a Madrid, España, por espacio de un año; fue una experiencia muy padre, trabajé en la Constructora San José, una empresa importante a nivel internacional”.
Su experiencia del viaje fue grata, trajo consigo a una mujer mucho más segura de sí misma y de su trabajo, pero el viento seguía provocando la inquietud y no pasó mucho para que volviera a elevar el vuelo.
Una vez que tuvo su título de arquitecta egresada del ITESO, se fue a trabajar a ADM en Decatur, Illinois, en donde tuvo un excelente desempeño, al grado de ofrecerle que se quedara por más tiempo. Paty decidió volver al nido.
De dibujante a arquitecta
Los procesos de crecimiento de Patricia requerían la experiencia de los viajes, incluso tuvo que aprender a dibujar en la computadora utilizando el Autocad ( en su tiempo de escuela eso no se usaba), recordar nombres como escayola, que es lo mismo que el yeso, y aprender, sobre todo, a seguir sus instintos.
Siguió actualizándose, ahora por tercera ocasión estaría tentada por los viajes, pero con calma recibió una propuesta del despacho de GVA y por tercera vez comenzó como dibujante - el primer puesto y la novatada para aquellos que comienzan su desempeño profesional-, tantos trabajos y experiencia se guardaban en su mente. “Entré para tener tablas y estuve ahí cinco años. Pero al salir me fui a Miami, no por trabajo, sino por descanso, necesitaba un respiro”.
La experiencia que le dio GVA es valiosa para Paty, en esas vacaciones, a pesar de recibir ofertas de trabajo decidió regresar: “Después de mucho pensarlo, decidí seguir adelante con mi propio despacho. Me regresé y en ese tiempo mi hermano estaba saliendo de la universdidad (TEC de Monterrey) y me parecía que todo este tiempo lo estuve esperando para trabajar juntos.
Él sale de la escuela y empezamos con la casa de Las Cañadas. Hace seis años de esta casa y no hemos dejado de construir”.
Sus pasiones
Paty refleja serenidad, armonía y equilibrio, cualidades que van a tono con su profesión, pero también es una mujer apasionada.
Y en el tema de las pasiones agrega: “El diseño, esa es una de mis pasiones. Es una combinación chistosa porque siendo yo mujer, siempre fui la que me hice cargo de las obras, la que estaba en el lugar de los hechos, metida con albañiles, fontaneros y todo eso, me empecé a enfocar a esa parte y fui dejando de lado el diseño, por estar al pendiente de lo que sucede en el proceso, pero me di cuenta que dejar el diseño es dejar parte de lo que me gusta”.
Ahora sabe que la satisfacción proviene de las cosas sencillas de su trabajo, tal como: “Entrar a un espacio que ya ves terminado y que sabes que fue tu trabajo, que lo diseñaste, lo construiste, el conjunto te da una satisfacción padrísima, dices ‘yo lo hice’, aunque no esté tan bonito o lo que sea”. Y se ríe cuando piensa en las cosas que se han quedado en su mente al recordar.
También le apasiona la combinación de materiales, un punto y aparte en su historia, pero que sí se refleja en la casa en donde nos recibe para la entrevista y refiere: “Me gusta mucho tratar de combinar muchas texturas y formas, me gusta entrar a un lugar, que aunque sea cuadrado no lo sientas, que exista movimiento y para ello tienes que digerir el espacio, para que al final realmente sea lo que tú querías. Actualmente estoy tratando de entrar a una maestría del estudio del espacio”. Y de cursarla, Patricia Roldán podría enlazar su profesión con sus pasiones: la arquitectura y la danza.
Estudios
Arquitectura ITESO
Diplomado de administración integral de obras en el TEC de Monterrey
Curso Hotel Design: Planning for the Future, en la universidad de Harvard.
“He tratado de adquirir conocimientos y experiencias con el fin
de contribuir un poco con
esta sociedad, entregando espacios más amables y de calidad para el beneficio de la gente que los habita”