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Paraíso en el fin del mundo, Patagonia chilena

La Patagonia es una región ubicada en la parte más baja de Chile y Argentina y recibe su nombre de los “patagones”

La Patagonia es una región ubicada en la parte más baja de Chile y Argentina y recibe su nombre de los “patagones”, nombre otorgado a los nativos vistos por los españoles cuando desembarcaron en la costa atlántica.
No existe en la actualidad un consenso sobre cuáles son los límites de la Patagonia ya que, en Argentina es habitual considerar como parte de ella a todos los territorios al Sur de los ríos Colorado y Barrancas, incluyendo la Tierra del Fuego. En Chile, por su parte, es tradicional y de mayor aceptación considerar como patagónicos a los territorios que se extienden al Sur del fiordo de Reloncaví, el lago de Todos los Santos, el cerro del Tronador hasta el estrecho de Magallanes.

Viajar durante estos meses a esta región comprenderá ir hacia un sitio completamente nevado, dado el invierno en el que se encuentra el extremo Sur del planeta; sin embargo, será una experiencia inolvidable para los viajeros, especialmente si su recorrido lo realiza en un crucero que le llevará, con todas las comodidades, a conocer tal espectáculo inigualable.

Entre los cruceros a destacar se encuentran los cruceros Skorpios y Australis, quienes en aproximadamente diecisiete días le llevarán a bordo de los más lujosos – pero no costosos – camarotes con todas las comodidades con las que siempre soñó. Durante el recorrido y a través de la desmembrada geografía de la Patagonia chilena, es posible emprender un viaje por los canales patagónicos desde Puerto Montt hasta Puerto Natales, sorteando islas, penínsulas, recorriendo fiordos, glaciares y contemplando la vegetación.

La zona, considerada como “los canales patagónicos”, inicia de Norte a sur desde el canal Adalberto y el fiordo Témpano, en el límite de las regiones de Aisén y Magallanes, y baja abarcando la zona de Campo de Hielo Sur por el Oeste y todos los canales y fiordos de la Provincia de Última Esperanza al este. La zona llega hasta el fiordo Peel, que bordea en su costa Norte al Parque Nacional Bernardo O’ Higgins.

Parque Nacional Bernardo O’Higgins
Creado en 1969 y ampliado en 1985, es el Parque nacional más extenso de Chile, con una superficie de 3 millones 525 mil 901 hectáreas. Este sitio se destaca por las grandes acumulaciones de hielo llamado Campo de Hielo Sur. Los recorridos en crucero inluyen una travesía hacia el parque, navegando por el Seno de Última Esperanza hasta los Glaciares Balmaceda y Serrano. En su trayecto es, incluso, posible tener avistamiento de leones marinos retozando en las rocas y unas aves llamadas cormoranes, que seguramente estarán ventilando sus alas.

Dentro del parque hay un enclave llamado Puerto Edén. Paraje de intrincados canales, imponentes montañas e impresionantes hielos milenarios, cuya magnitud sólo puede ser descrita cuando se vive. La llegada sólo puede realizarse por vía marítima.

Una vez dentro de la villa, Puerto Edén acoge a todos los turistas ávidos de aventura. Su población es, actualmente, de 250 habitantes. Su principal actividad económica se basa en la pesca y como actividad complementaria destaca la artesanía representativa de los elementos que, durante mucho tiempo, fueron esenciales para su subsistencia, como las canoas o las cestas. Algo que llama la atención de los visitantes es la gran acogida que la gente de Puerto Edén les dan, pues si incluso se está de suerte, se podrá escuchar algún relato de un lugareño y sus experiencias en el archipiélago patagónico.

Torres del Paine
Otro de los destinos patagónicos es el denominado Torres del Paine, sitio que es sinónimo de naturaleza en su máximo esplendor. Este lugar, ubicado en la parte norte de la región de Magallanes y la Antártica chilena, está representado por una gran diversidad de atractivos turísticos, en un entorno de gran belleza dominado por cordones montañosos, fiordos, canales y glaciares. Es la puerta de acceso a otros sitios no menos impresionantes como el Parque Nacional Torres del Paine, el Parque Nacional Bernardo O’Higgins y el Monumento Natural Cueva del Milodón.

Un recorrido así mismo inolvidable por este sitio sería realizar una excursión por la Cueva del Milodón, uno de los lugares más importantes para la paleontología por los grandes hallazgos realizados ahí; posteriormente, subir a la cumbre del cerro Dorotea, un hermoso mirador de la ciudad, en donde además hay una vista espectacular; y seguir por el parque Torres del Paine, donde se pueden hacer caminatas, observar la flora y la fauna, navegar en ríos y lagos, entre otras actividades.

Parque Nacional Torres del Paine
Este parque fue creado en el año de 1959 y fue declarado como reserva de la biosfera por la UNESCO en 1978. Posee una superficie de 242 mil 242 hectáreas, con una altitud que va desde los 200 metros hasta los tres mil. Tiene cuatro accesos o puertas: Porterías Sarmiento, Laguna Amarga, Laguna Azul y río Serrano. Uno de los atractivos naturales principales son los llamados “Cuernos del Paine”, dos enormes masas rocosas que simulan la forma de unos cuernos gigantes, visibles desde una gran distancia.

Los atractivos del parque lo constituyen sus lagos, como: el lago Pehoé, que cuenta con la mejor vista hacia los Cuernos del Paine. Sus aguas son de color verde y en ocasiones se pueden ver reflejadas las montañas, lo que produce todo un espectáculo. Se realizan viajes en lanchas que duran aproximadamente 20 minutos, abarcando unos impresionantes saltos de agua (el grande y el chico).

El Lago Grey es otro de los lagos del Parque Nacional y se genera por el brazo sur del Campo de Hielo Sur. Se diferencia del resto por sus formaciones rocosas, resaltando las tonalidades grisáceas de sus aguas debido a la gran cantidad de sedimentos en suspensión que se encuentran en él. Su profundidad es de 500 metros y ahí se pueden observar gigantescos témpanos de hielo que caen de la base misma del glaciar, formando un excelente escenario visual.

Recomendaciones para los viajeros
Se recomienda ropa tipo sport, suéter, gorros, guantes y buenos zapatos o botas para las excursiones. También es muy conveniente llevar un bloqueador solar puesto que, en los meses de los cruceros, la temperatura varía entre los 5 y 20º.

Los consumos personales tales como: cigarrillos, estampillas y cualquier tipo de souvenirs no están incluidos y, así mismo, se consideran extras y a voluntad de los turistas, las fotos y los videos tomados por el fotógrafo de a bordo. De igual forma se establece que las excursiones a ciertos lugares, que durante el viaje se les indicarán, así como las propinas son opcionales.

En el momento de desembarcar a tierra, el viajero recibe, junto con la documentación del crucero, un documento detallando todas las excursiones programadas.

Existe permanentemente un médico a bordo para la atención de los pasajeros, pero la atención que brinde este profesionista tendrá un cargo, igual que en el caso extremo de requerir exámenes clínicos.

Al finalizar el crucero, cada pasajero decidirá cuánto dejar de propina a las personas que los atendieron, ésta debe ser en efectivo y la sugerencia es que no sea mayor de 8 dólares por día, la que al final, es repartida entre todo el personal.

Brenda Godinez O.



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