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Para gustos exigentes

Con mucho equipamiento, Lincoln satisface a quienes quieren más de ésta camioneta

Tengo una gran amiga de origen estadounidense, Vivian, quién recientemente estuvo de visita en nuestra ciudad y nos ha conquistado siempre por una especie de “extraña calidez”, a la que nos tienen poco acostumbrados nuestros vecinos del norte. Ella, resultó sorprendida por lo que representa la Lincoln Navigator. Y no por el histórico nombre de la marca, al que está obviamente acostumbrada, sino por la tecnología y el equipo que lleva. Mi comentario hacia ella fue: “Estas son parte de las maravillas que hacen tus paisanos”. Por supuesto esbozó una sonrisa y entró en ese mundo exclusivo, que no cualquiera puede explorar.

La Navigator me dejó  esa misma sensación de calidez. Como la de un amigo. Como de volver a una camioneta que hemos manejado toda la vida y le tenemos confianza. El equipamiento y sus pequeños detalles, son los que, tal vez, más nos convencieron para sentirlo. Es, realmente, para gustos exigentes.

Esta Navigator, en su Edición Limitada, nos abre las puertas de un palacio, ya que su tamaño es imponente. Al abrir la puerta una escalinata (mundanamente conocida como estribo) se despliega desde debajo de la carrocería, ayudándonos a subir de forma cómoda y segura. Cerramos la puerta y vuelve a esconderse, esperando a nuevamente ayudarnos a bajar. Al esconderse, también mejora el rendimiento de la camioneta en terrenos rudos, porque ya no es un obstáculo más.

El color negro de la camioneta, contrastando con los cromos de rines y bordes de las ventanas, más la parrilla, son elementos que hacen resaltar a la Navigator por las calles. Los faros cuentan con iluminación de alta densidad. En la parte posterior, se distingue el pequeño letrero “Limited Edition”, que reafirma su exclusividad.

¿Qué la transforma en una edición limitada? Su interior. La Navigator que disfrutamos en esta prueba, contaba con tres filas de asientos, tapizados en una reconfortante piel. Desde el conductor hasta el que viaja en la última fila, todos van con un amplio espacio para las piernas. La última fila puede plegarse de forma eléctrica, oprimiendo dos botones en el área de carga, que claramente nos indican su función. Si el espacio no es suficiente, la segunda fila también se guarda hacia el piso, haciendo dos movimientos sencillos de forma manual. Para poner los asientos de segunda y tercera fila en su posición normal, se repite el proceso que no toma más de un minuto en realizarse.

El portón posterior puede abrir o cerrar desde la llave o gracias un botón dentro de la cajuela. Con esto nos olvidamos del esfuerzo que se tiene que hacer por cerrar el pesado portón. Desde el puesto de conducción, se cuenta con el volante de ajuste eléctrico, que únicamente se mueve de forma vertical, ya que con tremendo espacio, acomodarlo de forma longitudinal sería redundante.

En la segunda fila, los pasajeros disfrutan de una pantalla para DVD, con sus respectivos auriculares inalámbricos y controles de aire acondicionado, para regular la temperatura a su gusto. En la tercer banca, también hay salidas de aire, pero sin tener la posibilidad de regularlo de manera independiente.

Volviendo al frente, el conductor tiene al alcance los controles eléctricos de vidrios y espejos; quemacocos; apertura de ventilas posteriores y para abatir los retrovisores.

Lo más interesante y una de las la razones de ser de la Edición Limitada, aparte del DVD como centro de entretenimiento, es su tecnología SYNC que fue mejorada, corregida y aumentada. Los comandos de voz para controlar las llamadas desde nuestro celular, vía Bluetooth, además del audio, antes, en otros modelos, no eran sencillos de usar. Principalmente porque no existía una guía a la vista de dichos comandos y no podíamos explotarla completamente. Era forzoso memorizar los comandos, de otra manera, nunca habría interacción. Con la Navigator, ya podemos controlar todo esto desde su pantalla táctil ubicada en el tablero.

Simplemente hay que oprimir el botón que activa el SYNC, desde el volante, para que en un español más claro y preciso, nos entendamos con la computadora. Si tenemos alguna duda sobre qué contestar, hay que mirar las opciones que nos da en la pantalla y elegir alguna. Por ejemplo, para escuchar música desde un dispositivo USB, oprimimos el botón y el SYNC nos preguntará: “Por favor, diga un comando”. Volteamos a la pantalla y vemos la serie de opciones y escogemos para decir: “USB”. A lo que la computadora responderá: “USB, por favor diga un comando”. Y diremos, otra vez al ver las opciones: “Tocar todo”, para que reproduzca toda nuestra música. Aunque también se puede elegir por género, artista, etcétera, tal como lo que antes tenía el SYNC, pero ahora es más sencillo de usar y entender.

Además, ahora hay el ya casi indispensable sistema de localización GPS. Nos ayuda en ciudades que conocemos al ubicarnos direcciones desconocidas, pero nos saca del apuro y nos ahorra mucho tiempo al viajar por lugares que de plano no conocemos. Una maravilla.

Con esto, las opciones que ofrece la Lincoln Navigator, cubren prácticamente todas las necesidades que exige una persona que pretende desembolsar los casi 70 mil dólares que hay que pagar por esta camioneta.

El manejo de la Navigator, a la que nos hemos acostumbrado a su enorme tamaño con el paso de los días, es placentero. La dirección no es la más precisa, pero cuando le pedimos anticipadamente un giro cerrado, nos responde bien. Por otra parte, la suspensión es suave, sin que se haya presentado queja alguna en cualquier fila de pasajeros, a pesar de las malas condiciones de las calles en estas temporada de baches abiertos.

La potencia suena apenas la suficiente para impulsar a la Navigator, con su motor V8 de 310 caballos de potencia y 365 libras-pie de torque, pero en la práctica resulta adecuada. Cuando viaja el conductor, la camioneta se percibe más “suelta”, anda sin problema. Pero al viajar al menos seis personas, se resiente el esfuerzo extra y hay que pisar más fuerte el pedal del gas, con su evidente deterioro de consumo de combustible. Por cierto, es una gran noticia que nos permite usar gasolina “de la verde” (Magna). Pero los lujos que tiene la Navigator en su Edición Limitada son tantos, que poco se verá la aguja del nivel del tanque de combustible. El que esté al volante o en cualquier otro asiento, estará tan a gusto al viajar de la forma más holgada y lujoso posible, que no le importará mucho pagar ese precio.

Ficha Técnica


Lincoln Navigator Limited Edition

Motor: Frontal longitudinal; ocho cilindros en V; 5.4 litros de desplazamiento; SOHC; 24 válvulas; con inyección electrónica de combustible secuencial multipunto. Potencia: 310 cv @ 5,100 rpm / Torque: 365 libras-pie @ 3,600 rpm.

Tracción: 4x4.

Transmisión: Automática de seis velocidades (6+R), con sobremarcha.

Suspensión: Delantera – Independiente, de doble brazo, con brazos cortos y largos tipo SLA, resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de tipo Multilink, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.

Frenos: De discos ventilados en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS).

Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.

Dimensiones y capacidades:

Largo / Ancho / Alto (mm)

5,293 / 2,331 / 1,983

Distancia entre ejes:
3,022 mm

Peso: 2,739 kilogramos.

Tanque- 106 litros.

Cajuela- 512 litros.

Precio: 69,810 dólares

Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:

Aceleración de 0 a 100 km/h: en 11.27 segundos

Frenado de 100 km/h a cero: en 44 metros

Cuarto de milla: 16.25 segundos a 131.2 km/h

Velocidad máxima observada: 180 km/h

Mario Castillo

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