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Nueva evangelización
Saulo de Tarso, mejor conocido como Pablo, el gran evangelizador cuya obra vino a ser parte del cimiento de esa gran estructura que dos mil años después de su nacimiento, sigue vigente y floreciente, pésele a quien le pese
Estamos ya en la recta final de este año jubilar dedicado a San Pablo, que concluirá el 29 de Junio próximo. Saulo de Tarso, mejor conocido como Pablo, el gran evangelizador cuya obra vino a ser parte del cimiento de esa gran estructura que dos mil años después de su nacimiento, sigue vigente y floreciente, pésele a quien le pese.
Durante este año jubilar, el Papa Benedicto XVI, dedicó gran parte de sus catequesis a recordar y profundizar tanto la obra como el pensamiento y la doctrina paulina; en una de sus primeras afirmó como “él se dedicó al anuncio del Evangelio sin guardarse energías, afrontando una serie de pruebas graves, de las que ha dejado su testimonio en la Segunda Carta a los Corintios. Del resto, escribe ‘todo lo hago por el Evangelio'”. Y añadió: “Vemos entonces un esfuerzo que se explica sólo con un alma realmente fascinada por la luz del Evangelio, enamorada de Cristo; un alma sostenida por una convicción profunda: es necesario llevar al mundo la luz de Cristo, anunciar el Evangelio a todos”.
Lo que se debe tener en cuenta, continuó Benedicto XVI, es poder ver la pasión de “San Pablo por el Evangelio, intuir así la grandeza, la belleza y también la necesidad profunda del Evangelio para todos nosotros”.
Concluyó con estas palabras: “Rogamos para que el Señor, que ha hecho ver su luz a Pablo, nos haga ver a nosotros su luz, para que nuestro corazón sea tocado por su Palabra y podamos así darle al mundo de hoy, que tiene sed de ella, la luz del Evangelio y la verdad de Cristo”.
Cuán grande es la necesidad que el mundo tiene de que le sea anunciado el Evangelio, la Buena Nueva de Jesucristo, pues precisamente porque ese anuncio es insuficiente, es que vive la situación crítica de injusticia, violencia, corrupción, esclavitudes por las adicciones como las drogas, el alcohol, la pornografía, el sexualismo, y tantas cosas más que degradan al ser humano y lo alejan de la verdadera fuente de la felicidad que es Dios, y no hay otra.
Igualmente nos reafirma el gran compromiso que tenemos todos los bautizados, incluyendo los laicos, es decir todo el pueblo de Dios, de ser transmisores del mensaje de esperanza que es el Evangelio.
Juan Pablo II, de feliz memoria, afirmó que el trabajo de predicar, de llevar el Evangelio, tendría que hacerse de manera atractiva y eficaz para el hombre y la mujer de hoy, y por ello convocó a una “Nueva Evangelización”, que significa que, conservando el mismo contenido, el mensaje original de Jesús y de todo lo que el Espíritu Santo inspiró a los escritores sagrados, se presentara con “nuevos métodos”, “nueva expresión” y “nuevo ardor”. En respuesta a ello, han venido surgiendo nuevos evangelizadores y renovándose otros, que realizan su misión siguiendo estos lineamientos.
Uno de ellos que ha realizado por muchos años una gran labor evangelizadora, tanto en nuestro país como en muchos países en América y el mundo, usando para ello, como un vehículo muy eficaz a la música, acompañada del canto con mensaje evangélico, es Martín Valverde, quien ha sabido llegar a muchos corazones, sobre todo jóvenes, con sus composiciones e interpretaciones que son esa nueva expresión, y realizadas con el nuevo ardor, ofrecidas con nuevos métodos como son sus conciertos, grabaciones, videos, etc.
La Comunidad Ciudad de Dios, en la que yo participo, y el Internado “Cristo, esperanza de Vida Nueva”, estamos organizando un concierto con Martín Valverde, el próximo 14 de este mes de mayo, a las 8:30 p. m. en el templo de San Bernardo, al que te queremos exhortar que asistas, y así podrás vivir una velada de alabanza y predicación inolvidable, y a la vez ayudar a las obras de evangelización y caridad de ambas instituciones. Para mayores informes, comunícate a los teléfonos: 35627272 o 35627273, o bien a mi correo electrónico.
Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx
Durante este año jubilar, el Papa Benedicto XVI, dedicó gran parte de sus catequesis a recordar y profundizar tanto la obra como el pensamiento y la doctrina paulina; en una de sus primeras afirmó como “él se dedicó al anuncio del Evangelio sin guardarse energías, afrontando una serie de pruebas graves, de las que ha dejado su testimonio en la Segunda Carta a los Corintios. Del resto, escribe ‘todo lo hago por el Evangelio'”. Y añadió: “Vemos entonces un esfuerzo que se explica sólo con un alma realmente fascinada por la luz del Evangelio, enamorada de Cristo; un alma sostenida por una convicción profunda: es necesario llevar al mundo la luz de Cristo, anunciar el Evangelio a todos”.
Lo que se debe tener en cuenta, continuó Benedicto XVI, es poder ver la pasión de “San Pablo por el Evangelio, intuir así la grandeza, la belleza y también la necesidad profunda del Evangelio para todos nosotros”.
Concluyó con estas palabras: “Rogamos para que el Señor, que ha hecho ver su luz a Pablo, nos haga ver a nosotros su luz, para que nuestro corazón sea tocado por su Palabra y podamos así darle al mundo de hoy, que tiene sed de ella, la luz del Evangelio y la verdad de Cristo”.
Cuán grande es la necesidad que el mundo tiene de que le sea anunciado el Evangelio, la Buena Nueva de Jesucristo, pues precisamente porque ese anuncio es insuficiente, es que vive la situación crítica de injusticia, violencia, corrupción, esclavitudes por las adicciones como las drogas, el alcohol, la pornografía, el sexualismo, y tantas cosas más que degradan al ser humano y lo alejan de la verdadera fuente de la felicidad que es Dios, y no hay otra.
Igualmente nos reafirma el gran compromiso que tenemos todos los bautizados, incluyendo los laicos, es decir todo el pueblo de Dios, de ser transmisores del mensaje de esperanza que es el Evangelio.
Juan Pablo II, de feliz memoria, afirmó que el trabajo de predicar, de llevar el Evangelio, tendría que hacerse de manera atractiva y eficaz para el hombre y la mujer de hoy, y por ello convocó a una “Nueva Evangelización”, que significa que, conservando el mismo contenido, el mensaje original de Jesús y de todo lo que el Espíritu Santo inspiró a los escritores sagrados, se presentara con “nuevos métodos”, “nueva expresión” y “nuevo ardor”. En respuesta a ello, han venido surgiendo nuevos evangelizadores y renovándose otros, que realizan su misión siguiendo estos lineamientos.
Uno de ellos que ha realizado por muchos años una gran labor evangelizadora, tanto en nuestro país como en muchos países en América y el mundo, usando para ello, como un vehículo muy eficaz a la música, acompañada del canto con mensaje evangélico, es Martín Valverde, quien ha sabido llegar a muchos corazones, sobre todo jóvenes, con sus composiciones e interpretaciones que son esa nueva expresión, y realizadas con el nuevo ardor, ofrecidas con nuevos métodos como son sus conciertos, grabaciones, videos, etc.
La Comunidad Ciudad de Dios, en la que yo participo, y el Internado “Cristo, esperanza de Vida Nueva”, estamos organizando un concierto con Martín Valverde, el próximo 14 de este mes de mayo, a las 8:30 p. m. en el templo de San Bernardo, al que te queremos exhortar que asistas, y así podrás vivir una velada de alabanza y predicación inolvidable, y a la vez ayudar a las obras de evangelización y caridad de ambas instituciones. Para mayores informes, comunícate a los teléfonos: 35627272 o 35627273, o bien a mi correo electrónico.
Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx