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Lo que Dios hizo fue enviarnos a su Hijo, para poder conocer el camino que nos llevaría ante el Padre
Nunca han existido juntos, tantos seres humanos al mismo tiempo, como el día de hoy. Oficialmente ya rebasamos los 7,000 millones de habitantes, pero, siendo tantos, son muchas las personas que se sienten solas. Hay muchas razones para tratar de explicar esa sensación de soledad, pero me parece más útil enfocarnos en los intentos del hombre para resolverla.
Uno de los métodos más frecuentes, es conseguir compañía auditiva: encender la televisión para hacer las labores del hogar, o prender la radio mientras manejamos, o disfrutar de la programación que el chofer del autobús escogió para todos sus acompañantes. La idea básica es no quedarnos en silencio, quizá acompañados de nuestros pensamientos, optando por sustituirlos por las palabras de alguien más.
Otros combaten su soledad, manteniendo contacto (a veces frenético y obsesivo) con otros. Para ello es invaluable el teléfono celular, con la opción de mensajes de texto, o algún tipo de chat, o twitter, o cualquier otro artefacto sofisticado que nos garantice la conexión con redes sociales en cualquier lugar del planeta.
Otros más buscan algún objeto simbólico, que les ayude a sentir aliento y dirección cada día, ya sea poniendo un billete de dólar en su cartera, o las fotografías de seres queridos, o una imagen relacionada con su fe, o un amuleto. Incluso hay “lugares” que pueden tener un efecto tranquilizante: conocí a una persona que me comentó que el lugar donde se sentía verdaderamente segura, era la cama del hospital, porque creía que ahí tendría siempre la atención necesaria para cualquier urgencia que le aconteciera.
¿Y qué piensa Dios al respecto? Después de todo, Él sabe mejor que nadie que, en efecto, los seres humanos necesitamos compañía. Bueno, lo que Dios hizo fue enviarnos a su Hijo, para poder conocer el camino que nos llevaría ante el Padre; pero cuando su Hijo regresó al cielo, después de haber terminado su obra de salvación, no nos dejó huérfanos, sino que envió al Espíritu Santo para que quedara con nosotros.
La palabra que más me gusta para describir al Espíritu Santo es “Paráclito”, que literalmente significa “el que está a tu lado para ayudarte”. Él siempre está al lado de los discípulos de Jesús, para ayudarlos.
Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com
Uno de los métodos más frecuentes, es conseguir compañía auditiva: encender la televisión para hacer las labores del hogar, o prender la radio mientras manejamos, o disfrutar de la programación que el chofer del autobús escogió para todos sus acompañantes. La idea básica es no quedarnos en silencio, quizá acompañados de nuestros pensamientos, optando por sustituirlos por las palabras de alguien más.
Otros combaten su soledad, manteniendo contacto (a veces frenético y obsesivo) con otros. Para ello es invaluable el teléfono celular, con la opción de mensajes de texto, o algún tipo de chat, o twitter, o cualquier otro artefacto sofisticado que nos garantice la conexión con redes sociales en cualquier lugar del planeta.
Otros más buscan algún objeto simbólico, que les ayude a sentir aliento y dirección cada día, ya sea poniendo un billete de dólar en su cartera, o las fotografías de seres queridos, o una imagen relacionada con su fe, o un amuleto. Incluso hay “lugares” que pueden tener un efecto tranquilizante: conocí a una persona que me comentó que el lugar donde se sentía verdaderamente segura, era la cama del hospital, porque creía que ahí tendría siempre la atención necesaria para cualquier urgencia que le aconteciera.
¿Y qué piensa Dios al respecto? Después de todo, Él sabe mejor que nadie que, en efecto, los seres humanos necesitamos compañía. Bueno, lo que Dios hizo fue enviarnos a su Hijo, para poder conocer el camino que nos llevaría ante el Padre; pero cuando su Hijo regresó al cielo, después de haber terminado su obra de salvación, no nos dejó huérfanos, sino que envió al Espíritu Santo para que quedara con nosotros.
La palabra que más me gusta para describir al Espíritu Santo es “Paráclito”, que literalmente significa “el que está a tu lado para ayudarte”. Él siempre está al lado de los discípulos de Jesús, para ayudarlos.
Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com