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Mx5+Mx6 = Máxima velocidad

BMW encontró la fórmula para hacer, en una sola ecuación, a las dos camionetas más poderosas del mundo

555 caballos de fuerza. Este es el número de caballos de fuerza que llega a las cuatro ruedas de dos de las camionetas de BMW, la X5 y la X6, que ahora, gracias a esta versión, son dignas de usar la letra M en su carrocería. De paso, son los dos más nuevos dueños del trofeo al deportivo utilitario de fábrica con mayor potencia en todo el planeta, con cinco caballos más que el Porsche Cayenne Turbo S. ¿Coincidencia? Lejos de esto.

Puede parecer poco lógico ponerle tanto poder a dos vehículos que, en teoría, no están hechos para superar récords de velocidad. BMW parecía pensar de esta manera y había ignorado el hecho de que Mercedes-Benz tenía su versión, con la ML 63 AMG; que Porsche también posee la ya mencionada Porsche Cayenne Turbo S; que Land Rover ya había entrado en el baile con la Land Rover Sport y hasta Infiniti, con la FX50, ya participaba del juego. Hasta ahora. Y la espera valió la pena. Porque la casa bávara no sólo puso de una vez en el mercado a dos camionetas, hizo las más poderosas. Y por lo que pudimos sentir en el magnífico autódromo Road Atlanta, a cerca de 50 kilómetros al norte de la capital de Georgia, probablemente pasen a ostentar el título de las mejores camionetas entre todas las que mencionamos.

El día amaneció algo nublado el pasado martes, en Atlanta. Todos disfrutábamos del arbolado paisaje del camino, con el corazón latiendo cada vez más fuerte en la medida que nos acercábamos al circuito. Entramos al Road Atlanta, espectacularmente construido en un inmenso bosque y, luego de algunas pláticas sobre los vehículos, llegó la esperada hora de subirnos y conducirlos como debe de ser, en el único lugar fuera de las autobahn alemanas, donde ese posible hacerlo. Unas vueltas de instrucción antes y  algo más tarde, estábamos finalmente al mando de una flamante X6 M. Manos firmes al volante. Mirada concentrada en la pista. El pedal el acelerador todavía no llegaba a un tercio de su recorrido, cuando el motor V8, con dos turbos de doble entrada (lo que baja su velocidad de respuesta considerablemente), entró en acción, rugiendo y disparando hacia adelante como un Guepardo que acaba de vislumbrar a su víctima.

Todo nuestro cuerpo se tensa. Manos, brazos, espalda, muslos. Los inmensos árboles a los lados de la pista, son ahora sólo una imagen verde y borrosa. Éste no es un recorrido cualquiera. Porque lo normal sería ver el asfalto delante de nosotros, desde una altura de unos cincuenta centímetros, al volante de un Z4, digamos. Pero aquí, lo miramos desde un metro más arriba. En la mente llegan las clases de física de la preparatoria, donde el maestro nos hablaba de los centros de gravedad. “Mientras más elevado, más inestable”, nos decía. La primera curva se acerca y el instinto nos hace bajar la velocidad. Pero entramos a esa curva, luego a otra, y otra más y mientras éstas se sucedían, la tensión inicial se va transformando —gracias a masivas dosis de adrenalina— en diversión pura, que se expresa en una inconsciente e imborrable sonrisa.

¿Cómo le hacen para desafiar las leyes de la física con tanta competencia? Primero, toman como base un magnífico motor, el V8 e 4.4 litros que equipa el 750. A sus dos turbos, le añaden una doble entrada, lo que mejora la respuesta. Le ponen nuevos pistones y árboles de levas. Su posición, entre las filas de cilindros, los permite trabajar con conductores de admisión y escape más cortos, que generan menos pérdidas. La caja, curiosamente, no es la nueva de doble embrague que usa el Z4, pero sí la misma automática de seis cambios de las versiones normales de X5 y X6. Pero esa es la parte “fácil”, la de aumentar el poder y ponerlo en las ruedas. Para controlar esa bestia que llega a 250 km/h, o hasta 275 si se tiene el paquete “Driver M”, fue necesario hacer algo más de cambios a la suspensión. Empero, fueron mínimos y se limitaron y hacer más rígidos algunos elementos como los resortes, los bujes y las barras estabilizadoras.

Bueno, la rigidez es variable, lo que ayuda cuando se necesita más velocidad o se prefiere confort. Lo demás, es consecuencia de la ayuda electrónica que permite incluso que las fuerzas que actúan sobre las ruedas traseras cambien de manera independiente y según la necesidad, tanto en la aceleración como en el frenado. Se puede apagar el control de estabilidad, pero no es recomendable. Al cabo estamos hablando de un vehículo, en el caso de la X5, con casi 2.4 toneladas de peso y con cerca de 1,80 de altura. La física puede ser desafiada, pero no vencida.

Para que se distinga una X5 o X6 M de las demás versiones, hay cambios en la parte frontal, con tomas de aire mayores, necesarias para enfriar mejor a los radiadores, además de un cofre de diseño exclusivo. Por dentro, el mismo lujo y espacio de las versiones normales, con elementos de decoración M presentes, por ejemplo, en los asientos.

Sus precios, en Estados Unidos, son de 89 mil dólares para la X6 M, lo que la hace 60 mil dólares más barata que su competidora más cercana, firmada por Porsche. Deben ambas llegar a México antes del final del año y lo difícil, al menos aquí, será encontrar un lugar para sacarle todo el provecho que nos puede dar. Pero por lo menos los que puedan transformarse en propietarios de una de estas bellezas, sabrán que ninguna otra camioneta, sin modificaciones posteriores, será capaz de desafiarlos en los arranques de los semáforos.

Sergio Oliveira/Atlanta
 
Radiografía

Motor: V8; 4.4 litros; Bi-Turbo de doble entrada; DOHC; 32 válvulas; 555 CV @ 6,000 RPM; Torque de 680 Newtons-Metro entre 1,500 y 5,650 RPM.

Transmisión:
Automática de seis velocidades con mando secuencial (6+R)
Suspensión: Independiente, de paralelogramo deformable, barra estabilizadora y resortes neumáticos en ambos ejes.

Frenos:
De discos ventilados en las cuatro ruedas, con ABS y EBD

Precio: 90 mil dólares (X6, estimado)

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