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Muros de palabras

La obra de Luis Barragán y Santa teresa de Jesús se funden, una envuelve a la otra convirtiendo a la Casa ITESO Clavijero en un espacio de reflexión espiritual y armonía

GUADALAJARA, JALISCO (22/NOV/2015).- El escritor inglés Neil Gaiman afirma que la escritura es como la construcción de una pared de piedras: la palabra es como una roca que por sí sola no tiene el mismo impacto que cuando colocamos más y más: “Ponen una, luego otra que encaja, y ponen otra que encaja, y otra, y de pronto tienen una pared absolutamente estable, nada más de colocar roca tras roca. Así creas una novela: una palabra tras otra, y otra”. Más allá de la metáfora de los párrafos que se construyen como los muros, las paredes también han sido el espacio en el que se plasman las letras para transmitir un mensaje. Desde el grafiti, los rotulados, la publicidad y en ocasiones con textos breves; pero hay excepciones que proponen una lectura de largo aliento.

La Casa ITESO Clavigero ha hecho un homenaje a Santa Teresa de Jesús, escritora mística y la primera doctora de la Iglesia católica. Su libro “Las moradas” es el inquilino invitado este noviembre, con “Castillo Interior. Presencia de Santa Teresa en una morada de Luis Barragán”. Si bien otras exposiciones montan en la pared el texto curatorial, en esta ocasión el texto entero es la muestra. Para ambientar esta singular instalación se ha dispuesto de una selección musical que se repite a manera de bucle, con la partitura de Erik Satie como protagonista. No es coincidencia que Satie calificara a sus composiciones como “música de mobiliario”. El término que él mismo acuñó hace referencia a las interpretaciones diseñadas para fungir como sonidos de fondo, dotando de una ambientación adecuada para disfrutar de la charla o de exposiciones, como es el caso.

Este concepto del arte como un ornato recuerda también el papel tapiz que asemeja libreros. En ese sentido, los visitantes observadores notarán que en el segundo piso de la casa no es propiamente una impresión de las letras pegadas sobre la pared, sino un papel tapiz diseñado para cubrir la totalidad de los muros en las habitaciones de la planta superior. Pero esta literatura no es de mobiliario, como hubiera dicho Satie. El libro de Teresa de Jesús es una invitación a la reflexión, y en los subrayados de la Casa ITESO Clavigero se centra la atención en la meditación constante entorno al concepto de la paz: “En estas moradas pocas veces entran las cosas ponzoñosas, y si entran no hacen daño, antes dejan con ganancias”. En el libro, páginas antes (“muros antes”, en la exposición), la santa ya nos había dicho: “Miremos nuestras faltas y dejemos las ajenas”. Más que religiosa, la propuesta de Teresa de Jesús es espiritual.

Aunque el texto se presenta de forma íntegra, la propuesta de lectura fija varias líneas discursivas con el imaginario de las posibles anotaciones. Luis Barragán solía subrayar sus propios ejemplares durante las lecturas que realizaba, nos lo recuerda el texto introductorio a la exposición. En concordancia con ello, los subrayados en esta magna edición de “Las moradas” se encuentran representados con una gama cromática que resalta la tipografía con diferentes colores (rojo, azul claro, azul profundo, verde y añil).

Pero el homenaje que se rinde en la ITESO Clavigero no es exclusivo para “Las moradas”: la puesta en muro de su libro rescata también el viejo oficio del diseño editorial. Gutenberg estaría orgulloso de ver las cajas de texto que se diseñaron para los pasillos y los cuartos de la casa. Como lectores estamos acostumbrados a los libros de una columna, máximo dos en las populares ediciones de Porrúa (editorial en donde —dicho sea de paso— están publicadas “Las moradas”). En esta casa encontraremos páginas-paredes que por su espacio fueron diseñadas para albergar tres, cuatro y hasta seis columnas (a la manera, precisamente, de la “Biblia Hexapla”: antigua edición del libro sagrado en seis columnas).

El texto respira, su disposición es armónica con un interlineado generoso y una elección tipográfica que apuntala lo estético de la experiencia. Por primera vez, la “sala de lectura” se integra en su totalidad con el texto mismo que se pretende leer. Aunque no es necesaria la lectura lineal, ya que podemos recurrir a la lectura selectiva según los resaltados en los distintos colores. Para los amantes del libro como objeto, el sutil olor a madera de la Casa ITESO Clavigero suplanta al conocido y anhelado “olor a libro”.

A pesar de estar ubicada a unos pasos de una de las avenidas más transitadas de Guadalajara (Chapultepec), el inmueble exhorta a sus visitantes a la introspección: “El mismo cuidado que se pone en no pensar nada quizá despertará el pensamiento a pensar mucho”, dice Santa Teresa en un muro, quien también agregó más allá: “En esta obra de espíritu quien menos piensa y quiere hacer, hace más”. En la terminología del análisis literario, un paratexto es aquel elemento ajeno al texto, pero que influye en su comprensión: aquí, los paratextos que apuntalan los comentarios de la autora son la quietud del hogar itesiano, que combina la música de Satie con el canto de las aves de su patio, donde podemos culminar el recorrido bebiendo un café.

Una única imagen complementa el texto de “Las moradas” de Santa Teresa de Jesús. Se trata de una imagen de la mística, cuyo marco fue un diseño del propio Luis Barragán. El cuadro fue propiedad de Efraín González Luna.


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