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Mejor no llamarse católico
Hoy por hoy, la Iglesia Católica, y con ella sus pastores y sus fieles, enfrentan ataques no sólo de personas o entidades ajenas, sino también de organizaciones que se dicen pertenecer a ella
Entre tantos ataques a la Iglesia y a la doctrina católicas que a últimas fechas han proliferado, está lo que casi es ya un mito, lo que que afirma que la ciencia y la religión se contraponen. Nada más lejos de la realidad. El hecho de que en algunos casos, la autoridad eclesiástica no haya estado de acuerdo, o se opusiera al pensamiento o teorías de algunos pensadores, o bien al uso y destino de productos, aparatos, etc., que se han desarrollado gracias a los grandes avances científicos, porque impliquen un peligro, amenaza o daño para el bienestar integral, es decir, físico, psicológico y espiritual, y/o para la dignidad de la persona humana, no significa que indiscriminadamente se rechace todo lo que ello involucre.
Cuando los logros científicos se quieren aplicar, difundir y comercializar, lucrando con ellos, o bien como instrumento de manipulación, sujeción o dominio, y todo ello contraviniendo los principios doctrinales, particularmente los evangélicos y los morales que la Iglesia sostiene, enseña y promueve, ésta --por el derecho que le da su origen divino, y el mandato de ser luz y maestra para sus fieles, así como su misión profética de anunciar el Mensaje de Salvación y denunciar todo lo que atente contra el plan de Dios contenido en ese Mensaje, en la Sagrada Escritura-- levantará siempre su voz en todos los foros que le sean posible, buscando con ello orientar e ilustrar a los que a ella están integrados, acerca de la verdad de las cosas, de los hechos y de las consecuencias de éstos.
La Iglesia jamás callará, así lo anunció Jesús mismo, su fundador: “Yo les digo que si estos callan, las piedras gritarán...”(Lc 19, 40). Ello, a pesar de lo que se diga, que suelen ser siempre críticas sin fundamento, como aquella de que no se debería involucrar en ciertos asuntos o temas humanos, ya que “su ámbito es lo espiritual”. Efectivamente, lo referente al espíritu es su ámbito, pero no exclusivamente ése, sino también el físico, el psicológico, el social, el económico, el político, y todos los demás que concierne a la vida del ser humano, ya que Jesús se hizo hombre como cualquier hombre, en todo menos en el pecado; murió y resucitó, no para liberar y salvar solamente su espíritu, sino al hombre entero, al hombre integral, con su cuerpo, mente, alma y espíritu. De ahí la responsabilidad de los que son continuadores de la obra salvadora de Jesús, de velar por el hombre integral.
Hoy por hoy, la Iglesia Católica, y con ella sus pastores y sus fieles, enfrentan ataques no sólo de personas o entidades ajenas, sino también de organizaciones que se dicen pertenecer a ella, y que sin embargo no sólo no están de acuerdo con los postulados doctrinales como los que se refieren al asesinato de infantes en el seno materno, conocido como aborto, sino que abiertamente la desobedecen, la atacan e intentan desprestigiarla, fundamentadas en argumentos pseudocientíficos y legalistas, sin tomar en cuenta la ley natural, mucho menos la revelación hecha por Dios a través de Jesús acerca del don divino de la vida y del derecho que todos, aun los no nacidos, tienen a ella
Esta reflexión surge a propósito de una noticia en la que se daba cuenta de que varias asociaciones civiles defensoras de los “derechos” de las mujeres, celebraron festivamente el 5° aniversario de la aprobación por parte de la Asamblea del Distrito Federal, de la “Interrupción Legal del Embarazo”, conocido como “Aborto”, y como asesinato de niños no nacidos e indefensos. Varias de ellas no tienen empacho en difamar a la Iglesia, a sus pastores y tergiversar la misma Palabra de Dios y la doctrina acerca de la vida humana, solo por el hecho de que la misma cumple con misión y responsabilidad. Habría que preguntarles a los(as) miembros de estas asociaciones en qué Dios creen, y específicamente a las que se ostentan como católicas --es decir integrantes de la Iglesia católica, que fue la Iglesia fundada por Jesucristo--, y a la luz del evangelio de hoy que nos recuerda a Jesús como el Buen Pastor, por qué se autonombran así, si en realidad no escuchan su voz --Jesús dijo a sus apóstoles:”El que a ustedes escucha, a Mí me escucha-- y mucho menos lo conocen y lo aman, porque si así fuera no actuarían de esa manera, ni mucho menos celebrarían una ley fruto de la cultura de la muerte. Mejor no llamarse católico.
Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj@yahoo,com,mx
Cuando los logros científicos se quieren aplicar, difundir y comercializar, lucrando con ellos, o bien como instrumento de manipulación, sujeción o dominio, y todo ello contraviniendo los principios doctrinales, particularmente los evangélicos y los morales que la Iglesia sostiene, enseña y promueve, ésta --por el derecho que le da su origen divino, y el mandato de ser luz y maestra para sus fieles, así como su misión profética de anunciar el Mensaje de Salvación y denunciar todo lo que atente contra el plan de Dios contenido en ese Mensaje, en la Sagrada Escritura-- levantará siempre su voz en todos los foros que le sean posible, buscando con ello orientar e ilustrar a los que a ella están integrados, acerca de la verdad de las cosas, de los hechos y de las consecuencias de éstos.
La Iglesia jamás callará, así lo anunció Jesús mismo, su fundador: “Yo les digo que si estos callan, las piedras gritarán...”(Lc 19, 40). Ello, a pesar de lo que se diga, que suelen ser siempre críticas sin fundamento, como aquella de que no se debería involucrar en ciertos asuntos o temas humanos, ya que “su ámbito es lo espiritual”. Efectivamente, lo referente al espíritu es su ámbito, pero no exclusivamente ése, sino también el físico, el psicológico, el social, el económico, el político, y todos los demás que concierne a la vida del ser humano, ya que Jesús se hizo hombre como cualquier hombre, en todo menos en el pecado; murió y resucitó, no para liberar y salvar solamente su espíritu, sino al hombre entero, al hombre integral, con su cuerpo, mente, alma y espíritu. De ahí la responsabilidad de los que son continuadores de la obra salvadora de Jesús, de velar por el hombre integral.
Hoy por hoy, la Iglesia Católica, y con ella sus pastores y sus fieles, enfrentan ataques no sólo de personas o entidades ajenas, sino también de organizaciones que se dicen pertenecer a ella, y que sin embargo no sólo no están de acuerdo con los postulados doctrinales como los que se refieren al asesinato de infantes en el seno materno, conocido como aborto, sino que abiertamente la desobedecen, la atacan e intentan desprestigiarla, fundamentadas en argumentos pseudocientíficos y legalistas, sin tomar en cuenta la ley natural, mucho menos la revelación hecha por Dios a través de Jesús acerca del don divino de la vida y del derecho que todos, aun los no nacidos, tienen a ella
Esta reflexión surge a propósito de una noticia en la que se daba cuenta de que varias asociaciones civiles defensoras de los “derechos” de las mujeres, celebraron festivamente el 5° aniversario de la aprobación por parte de la Asamblea del Distrito Federal, de la “Interrupción Legal del Embarazo”, conocido como “Aborto”, y como asesinato de niños no nacidos e indefensos. Varias de ellas no tienen empacho en difamar a la Iglesia, a sus pastores y tergiversar la misma Palabra de Dios y la doctrina acerca de la vida humana, solo por el hecho de que la misma cumple con misión y responsabilidad. Habría que preguntarles a los(as) miembros de estas asociaciones en qué Dios creen, y específicamente a las que se ostentan como católicas --es decir integrantes de la Iglesia católica, que fue la Iglesia fundada por Jesucristo--, y a la luz del evangelio de hoy que nos recuerda a Jesús como el Buen Pastor, por qué se autonombran así, si en realidad no escuchan su voz --Jesús dijo a sus apóstoles:”El que a ustedes escucha, a Mí me escucha-- y mucho menos lo conocen y lo aman, porque si así fuera no actuarían de esa manera, ni mucho menos celebrarían una ley fruto de la cultura de la muerte. Mejor no llamarse católico.
Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj@yahoo,com,mx