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Mascota y San Sebastián del Oeste

Destinos de verano

Entre las montañas de la Sierra Madre Occidental se asoma la historia de dos pueblos mineros, y aunque cada destino cautiva al visitante de tal manera que un día o dos no son suficientes para disfrutarlos plenamente, bien vale la pena darse unos días para recorrer sus alrededores.

Pasando Tala, por la carretera libre a Puerto Vallarta se encuentra Mascota, uno de los pueblos coloniales mejor conservado del estado de Jalisco. Ya cerca del lugar se ubica un mirador en el que se pude apreciar la población, predomina en la escena una de las torres del templo.

Desde el camino, el viajero puede notar el cambio en la vegetación, el aire fresco de las montañas y un inigualable paisaje de pinos y encinos que conducen al mágico encuentro.

Al llegar al pueblo se observan magníficas construcciones de la época colonial, entre las serpenteadas calles y callejones empedrados, es fácil andar y ubicar la Plaza principal, sus portales y el templo de Nuestra Señora de los Dolores.

Haciendo escala en esta zona, resaltan las bancas de la plaza, las cuales tienen grabados los nombres de las familias que hicieron aportaciones para su construcción.

En Mascota las puertas de las casas permanecen abiertas, se pueden ver los zaguanes que conducen a patios limpios, con plantas muy bien cuidadas, que causan la sensación de que el tiempo le ha perdonado su paso a Mascota.

El viaje es una experiencia inolvidable, que da inicio en el Centro Histórico, en donde se puede apreciar su arquitectura colonial, las llamadas “ruinas” que no es más que el templo de la Preciosa Sangre, que aún conserva su estructura, sus gruesos muros y una magnífica bugambilia. En este lugar hay un halo de misterio que lo hace único.

En la casa de la cultura se cuenta con un acervo arqueológico importante, se muestran ahí múltiples petroglifos que se han encontrado en los alrededores de Mascota, en zonas arqueológicas como el Pantano, el Ocotillo, Santa Rita y El Refugio.

Otro de los sitios que cautivan el espíritu aventurero del viajero es la Mesa Colorada, en donde se pueden ver piedras grabadas, mientras se disfruta de un balneario pluvial.

Mascota ofrece a sus visitantes una diversidad de atractivos naturales, ríos, cañadas, cascadas, bosque, y lagunas, lo cual es propicio para realizar diferentes actividades tanto deportivas como de entretenimiento.

Por otro lado, para quienes no quieren despegarse demasiado de la vida citadina, el recorrido por la zona puede saciar su apetito intelectual, a pesar de ser una ciudad pequeña, Mascota cuenta con una historia apasionante, al grado que se tienen documentos que acreditan que primero hubo luz eléctrica en

Mascota que en Guadalajara, pues la actividad principal era la minería.

El primero de los museos que se instaló está ubicado en la calle Morelos número 44, muestra colecciones particulares que cuentan la historia del pueblo, dentro del museo se puede apreciar la obra de artistas locales; una de las salas del museo está dedicada a la actriz Esther Fernández, originaria de Mascota.

El Museo de Arte Prehispánico reúne piezas importantes que cuentan la historia de los primeros pobladores de la zona, también el viajero puede apreciar fotografías y figuras encontradas en una expedición patrocinada por National Geographic.

Uno de los más visitados es el Museo de Piedra “El Pedregal”, en este museo todas sus piezas están elaboradas en piedras de todos los tamaños, formas y colores.

De la gastronomía hay mucho que decir, en Mascota predomina la cocina típica, en la que se incluyen los antojitos mexicanos, mientras que el pan dulce y los quesos son una verdadera delicia.

La hospitalidad de sus habitantes es sin duda otro de los detalles que aprecia el viajero, por lo que perderse en la ciudad es casi imposible, sino basta con visitar la heladería de los portales o el café del centro para componer el camino.

San Sebastián del Oeste

Debido a su cercanía con Puerto Vallarta, este sitio se ha hecho muy popular, al grado de contar con una red de caminos de terracería y rurales. Lo que más llama la atención es que se puede llegar también vía aérea por las aeropistas San Felipe de Hijar y San Sebastián del Oeste, que tienen capacidad para recibir avionetas.

Está ubicado a 54 kilómetros de Mascota y es una parada obligada para quienes gustan y practican ecoturismo. Cuenta con varias áreas para acampar y existen organizaciones encargadas de proveer a los visitantes de una estancia llena de emociones y aventuras, ya sea practicando caminatas, el descenso en la tirolesa, una escalada sobre las rocas, pesca y cacería.

San Sebastián del Oeste es considerado Patrimonio Nacional mundial. Es un antiguo pueblo minero, que cuenta con una plaza principal y construcciones más bien típicas de la región; destaca la uniformidad en el colorido, fachadas en blanco y sus techos de tejas.
Iniciar el día con una caminata o un paseo a caballo a través del espeso verde de la montaña, escuchando los sonidos del bosque, además de contemplar la mezcla de la vegetación boscosa con los linderos de la selva. Del auge minero le quedan algunas viejas minas, pero lo que conserva intacto este pueblo es en gran medida el valor que le dan, habitantes y visitantes a su entorno natural. La mina local más famosa es La Quiteria, o lo que queda de ella. En este sitio se observan los vestigios de la mina, la maquinaria, las excavaciones abiertas, y restos de piedras y minerales.

La vista panorámica de la Sierra Madre -una de las mejores- la tiene La Bufa, que con sus  dos mil 560 metros corona la cordillera del Este.

Al Norte de la plaza se encuentra la iglesia del pueblo, dedicada a San Sebastián, misma que fue restaurada en la década de los ochenta, debido a que la anterior fue destruida por un terremoto.

Como viajeros en busca de experiencias vale la pena hacer un recorrido por los negocios colindantes a la plaza, en donde encontrará la poesía de Pachita
Pérez, quien vende volantes con sus poemas.

En cuestión de hospedaje San Sebastián del Oeste cuenta con un abanico de opciones que van desde la categoría especial, al estilo hotel boutique con spa, hasta las casas de huéspedes, a precios muy económicos, también ofrece cabañas y sitios adecuados para acampar.

Hacienda Jalisco, una construcción de 1840, cuenta con habitaciones de techos altos, muebles antiguos, chimenea y fastuosos baños privados.

El Hotel del Puente, tiene acogedoras habitaciones amuebladas, con un baño privado, que dan al floreado patio central.

Existe un rústico lugar, Hotel El Mesón, en el cual además de sus cómodas habitaciones, cuenta con establos y ofrece pastura para los caballos de los huéspedes.

La oferta gastronómica no es nada despreciable, hay diversos lugares en donde predomina la comida típica de antojo, pero para los paladares más exigentes.

En Coco se sirve pasta fresca, hecha en casa. Por otro lado se encuentra El Fortín, atendido por sus propietarios Margarita y Gabriel, aquí el menú cambia diariamente, pero lo interesante es la lista de vinos que ofrece el lugar.

Estos destinos son ideales para los tapatíos, pueden disfrutar del olor a bosques con una densidad en el aire, distinta, pero también de los placeres del gourmet citadino y el hospedaje de primer nivel, con un chapuzón en la historia.


por: k.a. fotos: carlos hernández

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