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Malpaso

Al Sur del cerro zacatecano La Ramada, se encuentra la pintoresca Hacienda Malpaso

GUADALAJARA, JALISCO (24/JUL/2016).- Al Sur del cerro zacatecano La Ramada, se encuentra la pintoresca Hacienda Malpaso, hacienda primordialmente ganadera, y famosa por su buen ganado de lidia, vocación que comenzó desde la mitad del siglo XIX hasta finales del porfiriato. El pie de cría de la ganadería brava estaba conformado por ejemplares de las ganaderías españolas del marqués de Saltillo, Concha y Sierra, duque de Veragua y Murebe. No hubo toros que rivalizaran con la divisa negro y rojo de la hacienda, ganadora en las plazas de México por aquellos ayeres.

De La Quemada continuamos para Zacatecas y luego de la Colonia Felipe Ángeles, viramos a la izquierda, al entrar a Malpaso miramos un bonito arco en medio punto, de canteras rosa, sobre el arco, dos basas para almena y por remate una barbicana circular con una basa dentada, con cruz, carente de brazo. Detrás del arco, una chimenea circular de piedra aparente y una galera de adobe con tres gárgolas, a un costado, un cuarto circular con un vano y cubierto por cúpula. El arco reflejaba su sombra en un alto muro de ladrillo, reforzado por contrafuertes, muro de una gran troja.

A unos pasos vimos unos altos muros con un saliente en su esquina y con troneras, sobre la azotea, un cilindro con troneras, cubierto en cono. Enseguida, la primitiva casa grande, de cautivadora fachada, de dos pisos, el primero, con tres ventanas verticales ligeramente arqueadas, después la puerta con marco rosa. En el segundo nivel, dos ventanas verticales con forja y entre ellas un preciosos balcón corrido sobre labradas piedras rosas con barandal de fierro, una puerta arqueada a cada extremo, antes de la cornisa, unas gárgolas.

El zaguán con bancas aledañas, de mampostería, y al fondo un arco dórico liga con las escaleras (iluminadas por un vano circular), y con el patio, comprendido por tres corredores arqueados sobre columnas redondas, unos arcos en medio punto y otros escarzanos.

Del segundo piso, se asoman ventanas verticales y entre ellas abren unas puertas a un balcón corrido, que abraza dos lados. El traspatio, con dos corredores, delimitados por columnas redondas con capiteles dóricos y arcos en medio punto, atrás, unas trojas con bóvedas en cañón.

Cuesta arriba, el casco nos mostró un portal arqueado y en su techo se agregaron unas recámaras, quedando unas gárgolas de testigos.

Al otro lado apreciamos la capilla, la portada de piedras labradas (rosas), el arco de la puerta en medio punto sobre capiteles dóricos, enmarcado por medias columnas de igual orden, por remate un frontón triangular, comprendiendo una custodia, a cada lado, una almena, y arriba, la ventana coral, circular, por remate, una barbicana en semicírculo, con un círculo que abraza una custodia con triangulo y un laurel por lado.

Del lado derecho posa el campanario, de planta cuadrada y de un sólo cuerpo, con un vano arqueado por cara, cubierto por cúpula, con tambor octagonal y linterna. El interior de planta en cruz latina, el altar, iluminado por los vanos circulares del tambor de su cúpula.

Enseguida de la iglesia, admiramos una ventana y dos puertas, de la casa nueva, piedras que figuran arcos trilobulados, embellecidos por columnas jónicas, frisos con flores y cornisas dentadas. La puerta principal con doble columna por lado y remate curveado con ramas y el año: 1862.

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