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Los riesgos de un mundo ligero

La ligereza con que se vive en la actualidad, así como el ambiente político de francia, son vistos desde el ojo del filósofo Gilles Lipovetsky

GUADALAJARA, JALISCO (07/MAY/2017).- El filósofo Gilles Lipovetsky (París, 1944) se ha ocupado de temas de la sociedad como la moda, el narcisismo individualista, el consumismo y las tecnologías, en resumen: de nuestra posmodernidad. En su más reciente paso por México para la Feria Internacional del Libro en Arteaga (Coahuila) y la Feria Nacional del Libro de León, entrevistamos al escritor, quien nos habló de la ligereza de la vida moderna, el valor del esfuerzo en las artes, la pesadez de la política y el miedo que podría darle el triunfo a Marine Le Pen en Francia.

-Su libro más reciente, “De la ligereza” (2015), retoma elementos de “La era del vacío” (1983), ¿la ligereza es un paradigma que ha cambiado desde que publicó aquel primer libro?

-No hay ruptura entre ambos libros, simplemente una sociedad está hecha de numerosas dimensiones. He tomado una dimensión que nunca había sido analizada por los pensadores. La cuestión de la ligereza la toman como un significante sin valor. Quería retomar esa cuestión no sólo en una perspectiva que encontramos en Nietzsche, sino también porque la sociedad contemporánea le ha dado a la ligereza un nuevo estatus, en particular en la cuestión de la economía y de la tecnología. Antes era un ideal, pero no en lo cotidiano. Ahora con el capitalismo de consumo y los medios y entretenimiento, la ligereza se ha convertido en un modo de vida dominante, no como en la sociedad anterior donde había pequeños momentos “de ligereza” (las fiestas, las bromas, los juegos). Siempre hemos tenido esa ligereza en las sociedades humanas, pero ahora es estructural, está en todos lados. Por otra parte están las tecnologías, lo que hacemos justo ahora: con un celular tenemos una entrevista, o leemos libros, escuchamos música… con pequeños aparatos que pesan 200 gramos. Cada vez tenemos materiales más ligeros, las nuevas tecnologías incluso permiten transformar genéticamente, o la economía inmaterial, los datos. No es otro paradigma, sólo una evolución con el capitalismo de la tecnología… Actualmente ligereza también se adscribe como un componente, un contratiempo para las economías: aviones y carros más ligeros, porque consumen menos energía y debemos consumir menos. Quiero mostrar que todo el mundo es subjetivamente ligero, pero la vida personal no es ligera. Hay muchos problemas, la gente está perdida, desorientada. Hay adicciones, ansiedad, todas esas cosas. Quiero decir: el mundo de la ligereza objetiva no es el mundo que vivimos.

-Usted ha hablado de la “estetización del mundo”, ¿cómo la influye la ligereza?

-La estetización del mundo contemporáneo es una expresión de ese mundo de la dualidad. Cuando comparamos el capitalismo industrial y el capitalismo de ahora, vemos que la gran diferencia es la ligereza. El capitalismo industrial hacía las presas, los rieles, cosas pesadas. El capitalismo de consumo está creando ocio, espectáculos, cosas ligeras; y, sobre todo, no sólo produce cosas útiles, también produce cosas que pueden seducir a los consumidores con emociones, con diseño. La estetización del mundo responde a la exigencia de rentabilidad del capitalismo, lo hace incorporando cosas que nos gustan y que son más ligeras. Es una ilustración del mundo de la ligereza, su civilización. El “capitalismo artista” es central.

-Se dice que con un teléfono móvil todos son fotógrafos, que escribir algo y autopublicarlo en Amazon somos escritores, ¿es un tipo de ligereza del arte?

-Su observación es exacta: cualquier persona puede ser fotógrafo con su teléfono, puede escribir. Con el celular se pueden hacer videos: antes era más pesado, se necesitaban materiales muy caros, muy complicado. Muy poca gente lo hacía. Ahora todo el mundo puede ser artista, si se quiere. Está bien, pero esta facilidad no es sinónimo de calidad. Hacen fotos para Facebook, pero desaparecen rápido. No tienen valor artístico, tienen valor emocional. Creo que la exigencia de calidad en el arte no debe ser sofocada por la facilidad y la ligereza. La exigencia de obras de calidad pide esfuerzos. Es la razón por la cual en el libro comparto la idea que dice Paul Valéry, en continuidad con Nietzsche: hay dos ligerezas. Una del consumo, el zapping, es una ligereza sinónimo de facilidad. Sin esfuerzo. Compran en un clic algo en Amazon, es fácil, ligero, ok. Pero esa ligereza no puede ser un ideal para el futuro. No es algo diabólico, no está mal, pero no es suficiente para hacer cosas de calidad. Las cosas de calidad exigen trabajo, esfuerzo, inteligencia. Hacer una película no sólo es poner el teléfono a grabar: exige pensamiento y reflexión. Valéry lo dijo con una frase magnífica: “hay que ser ligero como el pájaro, no como la pluma”. El pájaro tiene un vuelo construido; la pluma va a la derecha, a la izquierda, no tiene dirección, sin construcción. Debemos seguir valorando el trabajo: la ligereza no puede ser el único valor que realzamos en nuestro mundo. Los niños en particular, en la educación, ¿cómo quieren tocar el piano sin grandes esfuerzos? Repetir, ensayar. Es muy difícil. Debemos valorar los ejercicios, no sólo la inmediatez.

-¿La política también es “ligera” al ligarse a la publicidad y el espectáculo?

-Lo que llamo la civilización ligera es evidentemente todo lo que tiene relación con el consumo: la economía, la relación al cuerpo, a la educación también, al placer, pero la política no es una esfera ligera. Es una esfera pesada, porque la gente ya está harta de la política. En todas las sociedades se habla del escepticismo, falta de confianza con todo lo que tiene que ver con política. Es un contraste con las otras esferas. Los políticos intentan parecer agradables con publicidad; pero no funciona. La gente rechaza a la clase política. Es pérdida de confianza, lo contrario a la ligereza: la gente no vota, no sabe por quién votar. La civilización de la ligereza no se aplica a la política.

-¿Cuál es su análisis de Marine Le Pen?

-No es complicada la razón por la cual Le Pen ha tenido mucho éxito. En una palabra, es el miedo. La atracción por Le Pen no es algo positivo para el futuro. Está relacionado esencialmente con una pasión triste, como diría Spinoza. Es la pasión del miedo: primero, el miedo de la migración, de los musulmanes; y segundo, el miedo de la globalización, del libre comercio. Tienen la esperanza de reencontrar una Francia con las fronteras cerradas, “protegida”… Por eso el electorado que vota por Le Pen en general son gente que no ha tenido mucha educación, que ve el futuro con mucho pesimismo.

-En Coahuila habló sobre “La tercera mujer”, ¿cómo ha cambiado su rol en la sociedad?

-La cuestión de la mujer alimenta nuestro optimismo. Aunque en muchos lugares la igualdad no existe. Pero no podemos decir que nada ha cambiado. La transformación de la condición femenina es una oportunidad formidable para nuestro futuro.

Bibliografía

Lipovetsky ha sido elogiado por ser uno de los filósofos más lúcidos de la posmodernidad. Anagrama ha publicado su obra en español. Entre sus libros más citados se encuentran “La era del vacío” (1983), “El imperio de lo efímero” (1987), “La tercera mujer” (1997), “Los tiempos hipermodernos” (2004), “La felicidad paradójica” (2006), “La estetización del mundo” (2013) y “De la ligereza” (2015).

Por Jorge Pérez

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