Suplementos
Lo 'retro' está 'in'... de vuelta a los sesenta
Después de poco más de tres décadas, regresan a la ZMG los autocinemas; los nostálgicos ya se han dado una vuelta
GUADALAJARA, JALISCO (26/OCT/2014).- Llegar a un autocinema media hora antes de que la función comience permite no sólo encontrar un buen sitio donde estacionar el coche sino, además, disfrutar del área de descanso o, como en el caso de Matilde y César, casados hace 40 años, tomar una de las mejores mesas del área ‘lounge’ y hacer uso del servicio de meseros para aprovechar las ventajas que brinda el servicio múltiple de “Meliés” Autocinema —que toma su nombre del célebre realizador francés que experimentó con efectos visuales hace más de un siglo—, el primer establecimiento de su tipo en Guadalajara que abre sus puertas en casi tres décadas.
Apenas fue inaugurado el pasado jueves y, ahora, dos días con cerca de dos tercios de su capacidad ocupados parecen probar que, efectivamente, como destaca Carlos Sánchez —uno de los seis inversionistas que se han embarcado en esta empresa—, “lo retro está de moda y la nostalgia es algo que a todos nos atrapa”; así, desde la golosina convencional hasta pizza, lonches, tamales y pasteles diversos o un buen café de grano, cerveza o vino tinto pueden adquirirse en tanto se proyecta la cinta.
De cara a la pantalla, César y Matilde descansan ante sus bocadillos y miran cómo algunos niños descienden de las camionetas que arriban al lugar, ven cómo recorren el espacio ‘lounge’ (habilitado con sillas de madera, reclinadas y casi a nivel de piso), se dirigen al área de snacks o simplemente visitan los baños, diseñados para semejar una toma de gasolina de antaño; para la pareja, más allá de cuál película se exhiba esta noche, la idea es pasar un rato como alguna vez lo hicieron hace años –gozar del cine al aire libre– y saber que algunas cosas “regresan” con el tiempo, para bien.
Poco o nada les importa que el inventor del concepto —un tal Richard M. Hollingshead— construyera el primer autocinema en 1933, en Nueva Jersey, Estados Unidos, y que, de manera similar al concepto de “Meliés”, su lema de hace 80 años rezara: “toda la familia es bienvenida, sin importar lo ruidosos que sean sus niños”; aquí, al norte de la Zona Metropolitana, el concepto se amplía para dar cabida a las bicicletas y las mascotas, lo mismo que alimentos que combinan el sabor con lo saludable.
Después de tanto tiempo, las nuevas generaciones no recuerdan o no han escuchado lo importante que —más allá de lo económico— resultaron los autocinemas en este país o esta ciudad; desde sus inicios y esplendor (a partir de la década de los cincuenta), se idearon como sitios accesibles para las familias, que a bajo costo podían ver películas tanto nacionales como extranjeras.
Con todo, lo mismo que en el vecino país del norte, en México hubo una buena cantidad de autocinemas repartidos por todo el territorio, pero su decadencia —después de 1980— se dio por numerosas causas, entre ellas el incremento de precio o renta en bienes raíces, la aparición y desarrollo de nuevas tecnologías o el estado de una industria fílmica (nacional o extranjera) que nada ofrecía para la diversión auténticamente familiar.
Más complicado de lo que parece
Hoy día, “Meliés” Autocinema retoma el concepto y lo adecúa a los tiempos que corren; un grupo de jóvenes empresarios no sólo han visto este “nicho de oportunidad” sino que, decididos, han invertido “poco más de seis meses” en habilitar un terreno de cinco mil metros cuadrados que requirió una nivelación importante (150 camiones de volteo y motoconformadoras) para lograr la visibilidad completa y adecuada, a lo que se suma un sistema de drenaje, tres cisternas y sus fosas correspondientes.
Un indicador del éxito de la naciente iniciativa es que, a un día de su inauguración, su página web “se cayó” por el elevado número de visitas, indica Sánchez, “lo que, creo, dice que a la gente le gusta la idea; nos enfocamos en promover a través de redes sociales pero el mercado tapatío también funciona de boca en boca, por lo que lo principal es ofrecer un buen servicio, precios accesibles en la comida y comodidad al aire libre”.
Bajo la bandera corporativa de “tu coche es tu propia sala”, se persigue combinar el mejor sonido con la más óptima calidad de proyección; así, el sonido se provee a través de un sistema de transmisión por FM que aprovecha la tecnología actual de los automóviles, además se cuenta con una enorme pantalla y convenios con las mejores distribuidoras, lo que les permite —dice Sánchez— “pasar casi cualquier película, incluso estrenos o cintas de antaño; pero el propósito esencial es que la gente viva la experiencia, por eso también tenemos un intermedio, para que muchos tengan acceso a cosas que no vivieron antes”.
Comodidad para toda la familia
Desde la desaparición del último autocinema de la ciudad —que se ubicó a un costado del Hotel Malibu, área donde ahora existe un conocido centro comercial—, este renacimiento fue un proyecto que se desarrolló “como bola de nieve” y, refiere el joven empresario, “se cuenta ya con buen número de patrocinios, porque para otras empresas esto es una buena oportunidad”.
Curioso, sin embargo, fue que al tramitar la licencia correspondiente ante las autoridades municipales se descubrió que la última que se había expedido para un negocio con estas características fue en 1959; de este modo, “Meliés” en cierta forma a “reactivado” un giro comercial cuyos últimos registros datan de hace tres décadas y, por tanto, necesitan actualizarse y corresponder a una época que reclama nuevos servicios.
A pesar de ello, las convencionalidades se han respetado; se cuenta con un cuerpo de seguridad y logística que permite el acceso ordenado, un seguro de responsabilidad civil que cubre cualquier eventualidad al interior del autocinema, servicios completos —a los que se añade un área ‘lounge’ para quien llega a pie o en bicicleta o prefiere estar cerca de la pantalla—, suelo de gravilla colorida, área verde (que se prevé, crecerá) y un novedoso parque para mascotas (que espera su “estreno” este fin de semana, porque en dos días no se ha presentado nadie con animales).
Apertura y optimismo
La comodidad es perceptible (bastaría mencionar que los boletos pueden adquirirse a través de la red o mediante un teléfono celular), un cuerpo de meseros atiende las necesidades del espacio para coches como las de quienes disfrutan de la película en la zona ‘lounge’; el segundo día —en el que se proyectó el clásico infantil “Shrek” (2001)— el autocinema se vio repleto de niños, que en su mayor parte llegaron en camionetas acompañados de sus familiares.
Abiertos a propuestas de diferente tipo, “Meliés” Autocinema no sólo retoma y actualiza un concepto del pasado sino que, además, se prepara para el futuro como un espacio para la diversidad de oportunidades; así, con la mira puesta en promociones temáticas (esperen en unos días lo que se viene para Halloween y el Día de Muertos) y colaboraciones con festivales de diversa índole (como el propio Festival Internacional de Cine en Guadalajara, FICG), el panorama no pinta mal para este grupo de jóvenes emprendedores que han apostado por ofrecer calidad y novedad por medio de un proyecto que “revive” una tradición en la ciudad.
TOMA NOTA
Acceso al lugar
“Meliés” Autocinema
Ubicación: Av. Ramón Corona 2415, Colonia San Juan de Ocotán, Zapopan.
Sitio web: www.meliesautocinema.com
Teléfono: (01-33) 1371-3416.
Costo del boleto:
Personas a pie o en bicicleta: 40 pesos
Pareja en auto: 200 pesos.
Familia en auto: 250 pesos.
Apenas fue inaugurado el pasado jueves y, ahora, dos días con cerca de dos tercios de su capacidad ocupados parecen probar que, efectivamente, como destaca Carlos Sánchez —uno de los seis inversionistas que se han embarcado en esta empresa—, “lo retro está de moda y la nostalgia es algo que a todos nos atrapa”; así, desde la golosina convencional hasta pizza, lonches, tamales y pasteles diversos o un buen café de grano, cerveza o vino tinto pueden adquirirse en tanto se proyecta la cinta.
De cara a la pantalla, César y Matilde descansan ante sus bocadillos y miran cómo algunos niños descienden de las camionetas que arriban al lugar, ven cómo recorren el espacio ‘lounge’ (habilitado con sillas de madera, reclinadas y casi a nivel de piso), se dirigen al área de snacks o simplemente visitan los baños, diseñados para semejar una toma de gasolina de antaño; para la pareja, más allá de cuál película se exhiba esta noche, la idea es pasar un rato como alguna vez lo hicieron hace años –gozar del cine al aire libre– y saber que algunas cosas “regresan” con el tiempo, para bien.
Poco o nada les importa que el inventor del concepto —un tal Richard M. Hollingshead— construyera el primer autocinema en 1933, en Nueva Jersey, Estados Unidos, y que, de manera similar al concepto de “Meliés”, su lema de hace 80 años rezara: “toda la familia es bienvenida, sin importar lo ruidosos que sean sus niños”; aquí, al norte de la Zona Metropolitana, el concepto se amplía para dar cabida a las bicicletas y las mascotas, lo mismo que alimentos que combinan el sabor con lo saludable.
Después de tanto tiempo, las nuevas generaciones no recuerdan o no han escuchado lo importante que —más allá de lo económico— resultaron los autocinemas en este país o esta ciudad; desde sus inicios y esplendor (a partir de la década de los cincuenta), se idearon como sitios accesibles para las familias, que a bajo costo podían ver películas tanto nacionales como extranjeras.
Con todo, lo mismo que en el vecino país del norte, en México hubo una buena cantidad de autocinemas repartidos por todo el territorio, pero su decadencia —después de 1980— se dio por numerosas causas, entre ellas el incremento de precio o renta en bienes raíces, la aparición y desarrollo de nuevas tecnologías o el estado de una industria fílmica (nacional o extranjera) que nada ofrecía para la diversión auténticamente familiar.
Más complicado de lo que parece
Hoy día, “Meliés” Autocinema retoma el concepto y lo adecúa a los tiempos que corren; un grupo de jóvenes empresarios no sólo han visto este “nicho de oportunidad” sino que, decididos, han invertido “poco más de seis meses” en habilitar un terreno de cinco mil metros cuadrados que requirió una nivelación importante (150 camiones de volteo y motoconformadoras) para lograr la visibilidad completa y adecuada, a lo que se suma un sistema de drenaje, tres cisternas y sus fosas correspondientes.
Un indicador del éxito de la naciente iniciativa es que, a un día de su inauguración, su página web “se cayó” por el elevado número de visitas, indica Sánchez, “lo que, creo, dice que a la gente le gusta la idea; nos enfocamos en promover a través de redes sociales pero el mercado tapatío también funciona de boca en boca, por lo que lo principal es ofrecer un buen servicio, precios accesibles en la comida y comodidad al aire libre”.
Bajo la bandera corporativa de “tu coche es tu propia sala”, se persigue combinar el mejor sonido con la más óptima calidad de proyección; así, el sonido se provee a través de un sistema de transmisión por FM que aprovecha la tecnología actual de los automóviles, además se cuenta con una enorme pantalla y convenios con las mejores distribuidoras, lo que les permite —dice Sánchez— “pasar casi cualquier película, incluso estrenos o cintas de antaño; pero el propósito esencial es que la gente viva la experiencia, por eso también tenemos un intermedio, para que muchos tengan acceso a cosas que no vivieron antes”.
Comodidad para toda la familia
Desde la desaparición del último autocinema de la ciudad —que se ubicó a un costado del Hotel Malibu, área donde ahora existe un conocido centro comercial—, este renacimiento fue un proyecto que se desarrolló “como bola de nieve” y, refiere el joven empresario, “se cuenta ya con buen número de patrocinios, porque para otras empresas esto es una buena oportunidad”.
Curioso, sin embargo, fue que al tramitar la licencia correspondiente ante las autoridades municipales se descubrió que la última que se había expedido para un negocio con estas características fue en 1959; de este modo, “Meliés” en cierta forma a “reactivado” un giro comercial cuyos últimos registros datan de hace tres décadas y, por tanto, necesitan actualizarse y corresponder a una época que reclama nuevos servicios.
A pesar de ello, las convencionalidades se han respetado; se cuenta con un cuerpo de seguridad y logística que permite el acceso ordenado, un seguro de responsabilidad civil que cubre cualquier eventualidad al interior del autocinema, servicios completos —a los que se añade un área ‘lounge’ para quien llega a pie o en bicicleta o prefiere estar cerca de la pantalla—, suelo de gravilla colorida, área verde (que se prevé, crecerá) y un novedoso parque para mascotas (que espera su “estreno” este fin de semana, porque en dos días no se ha presentado nadie con animales).
Apertura y optimismo
La comodidad es perceptible (bastaría mencionar que los boletos pueden adquirirse a través de la red o mediante un teléfono celular), un cuerpo de meseros atiende las necesidades del espacio para coches como las de quienes disfrutan de la película en la zona ‘lounge’; el segundo día —en el que se proyectó el clásico infantil “Shrek” (2001)— el autocinema se vio repleto de niños, que en su mayor parte llegaron en camionetas acompañados de sus familiares.
Abiertos a propuestas de diferente tipo, “Meliés” Autocinema no sólo retoma y actualiza un concepto del pasado sino que, además, se prepara para el futuro como un espacio para la diversidad de oportunidades; así, con la mira puesta en promociones temáticas (esperen en unos días lo que se viene para Halloween y el Día de Muertos) y colaboraciones con festivales de diversa índole (como el propio Festival Internacional de Cine en Guadalajara, FICG), el panorama no pinta mal para este grupo de jóvenes emprendedores que han apostado por ofrecer calidad y novedad por medio de un proyecto que “revive” una tradición en la ciudad.
TOMA NOTA
Acceso al lugar
“Meliés” Autocinema
Ubicación: Av. Ramón Corona 2415, Colonia San Juan de Ocotán, Zapopan.
Sitio web: www.meliesautocinema.com
Teléfono: (01-33) 1371-3416.
Costo del boleto:
Personas a pie o en bicicleta: 40 pesos
Pareja en auto: 200 pesos.
Familia en auto: 250 pesos.