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Lo importante para Dios
El relato también incluye a Anás y Caifás, quienes ostentaban la máxima autoridad religiosa de Israel, siendo uno de ellos el Sumo Sacerdote
El relato de Lucas 3, 1-6 nos presenta una buena cantidad de personas notables en su tiempo. La lista incluye al emperador romano Tiberio, quien representaba la máxima autoridad en ese tiempo; luego se menciona a Poncio Pilato, quien era gobernador de Judea, y que presidía al mismo tiempo que lo hacían Herodes en Galilea, y su hermano Felipe en Iturea y Traconítide; también se menciona a Lisanio como el gobernante de Abilene. Todos ellos representaban el poder político en su tiempo; eran los poderosos de la época.
El relato también incluye a Anás y Caifás, quienes ostentaban la máxima autoridad religiosa de Israel, siendo uno de ellos el Sumo Sacerdote. Ellos representaban el poder religioso de ese tiempo. Con todo, todos estos poderosos,sólo sirvieron de referencia a quien en realidad es el personaje importante para los planes de Dios: Juan, el hijo de Zacarías, quien llegaría a ser conocido como Juan el Bautista.
Cuando leemos el relato de San Lucas, nos damos cuenta de que la única persona sobre quien “vino la palabra de Dios”, fue Juan. Curiosamente ni el emperador, ni los reyes y gobernantes de las regiones de Israel, ni aún las autoridades religiosas fueron escogidas por Dios para revelarles sus planes, o incluirlas en sus propósitos. El mensaje llegó a este varón, quien vivía de una manera modesta, y era muy sencillo en su vestimenta y alimentación.
Esto nos demuestra la manera en que a Dios le gusta hacer las cosas: si bien es cierto que Él puede usar y llamar a cualquier clase de personas, es evidente que tiene una marcada preferencia por aquellos que son humildes. Observe el origen u ocupación de muchos de los personajes destacados de la Biblia: Jesús era carpintero, José su padre también era carpintero, Pedro y Andrés su hermano eran pescadores, lo mismo que Juan y Jacobo, David fue escogido cuando era un pastor de ovejas, lo mismo que sucedió con Moisés, y muchos otros fueron campesinos, artesanos, amas de casa, aprendices de discípulo, y muchas otras situaciones similares.
Y aunque este mensajero conocido como Juan Bautista fue llamado de un trasfondo sencillo y modesto, el mensaje que trajo a la nación fue poderoso, porque venía del corazón de Dios. Su voz se levantó cerca del río Jordán para advertir a la nación que debería preparar el camino del Señor, es decir, que deberían hacer lo necesario para que la salvación de Dios se pudiera manifestar.
¿Qué significaban esas palabras de Juan, como “allánense los senderos”, o “elévense los valles y desciendan los montes”?, ¿qué estaba tratando de hacer entender al pueblo? Lo que Juan predicaba era que pronto vendría el Salvador del mundo, y que por lo tanto era necesario corregir cualquier “imperfección” del corazón de los hombres, para que la gloria de Jesús se pudiera manifestar. Luego entonces, debería terminarse con los senderos torcidos, los corazones altivos y la soberbia de la mente de la persona, ya que estas cosas estorban para que Dios pueda salvar a la persona.
Aunque desde el punto de vista de los humanos Juan era el personaje menos importante de la lista de notables de Lucas 3, ante los ojos de Dios se le concedió la más importante de las misiones: preparar el camino del Señor. Y ciertamente que preparar el camino del Señor era más importante que gobernar al imperio romano.
Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com
El relato también incluye a Anás y Caifás, quienes ostentaban la máxima autoridad religiosa de Israel, siendo uno de ellos el Sumo Sacerdote. Ellos representaban el poder religioso de ese tiempo. Con todo, todos estos poderosos,sólo sirvieron de referencia a quien en realidad es el personaje importante para los planes de Dios: Juan, el hijo de Zacarías, quien llegaría a ser conocido como Juan el Bautista.
Cuando leemos el relato de San Lucas, nos damos cuenta de que la única persona sobre quien “vino la palabra de Dios”, fue Juan. Curiosamente ni el emperador, ni los reyes y gobernantes de las regiones de Israel, ni aún las autoridades religiosas fueron escogidas por Dios para revelarles sus planes, o incluirlas en sus propósitos. El mensaje llegó a este varón, quien vivía de una manera modesta, y era muy sencillo en su vestimenta y alimentación.
Esto nos demuestra la manera en que a Dios le gusta hacer las cosas: si bien es cierto que Él puede usar y llamar a cualquier clase de personas, es evidente que tiene una marcada preferencia por aquellos que son humildes. Observe el origen u ocupación de muchos de los personajes destacados de la Biblia: Jesús era carpintero, José su padre también era carpintero, Pedro y Andrés su hermano eran pescadores, lo mismo que Juan y Jacobo, David fue escogido cuando era un pastor de ovejas, lo mismo que sucedió con Moisés, y muchos otros fueron campesinos, artesanos, amas de casa, aprendices de discípulo, y muchas otras situaciones similares.
Y aunque este mensajero conocido como Juan Bautista fue llamado de un trasfondo sencillo y modesto, el mensaje que trajo a la nación fue poderoso, porque venía del corazón de Dios. Su voz se levantó cerca del río Jordán para advertir a la nación que debería preparar el camino del Señor, es decir, que deberían hacer lo necesario para que la salvación de Dios se pudiera manifestar.
¿Qué significaban esas palabras de Juan, como “allánense los senderos”, o “elévense los valles y desciendan los montes”?, ¿qué estaba tratando de hacer entender al pueblo? Lo que Juan predicaba era que pronto vendría el Salvador del mundo, y que por lo tanto era necesario corregir cualquier “imperfección” del corazón de los hombres, para que la gloria de Jesús se pudiera manifestar. Luego entonces, debería terminarse con los senderos torcidos, los corazones altivos y la soberbia de la mente de la persona, ya que estas cosas estorban para que Dios pueda salvar a la persona.
Aunque desde el punto de vista de los humanos Juan era el personaje menos importante de la lista de notables de Lucas 3, ante los ojos de Dios se le concedió la más importante de las misiones: preparar el camino del Señor. Y ciertamente que preparar el camino del Señor era más importante que gobernar al imperio romano.
Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com