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Llegó la hora de los tamales
El suculento platillo es pieza central de la celebración del día de la Candelaria, además de contar con una rica historia, cuya raíz llega hasta las culturas prehispánicas
GUADALAJARA, JALISCO (01/FEB/2015).- Si el pasado 6 de enero al tomar una rebanada de Rosca de Reyes saliste premiado con el Niño Jesús, eres reconocido como el padrino del hijo de María y José y por tal motivo se tiene que celebrar con una tamaliza y atole, merienda que se sirve a familiares y amigos el 2 de febrero, el Día de la Virgen de la Candelaria.
Según la tradición, este día es cuando el Niño Jesús es levantado del nacimiento que se colocó en los hogares mexicanos durante las pasadas fiestas decembrinas y el acto se convierte en una fiesta para alabar al hijo de Dios y dar gracias por las bendiciones recibidas. Si hay algo que caracteriza a nuestro país es el sincretismo profundo con el que se rinde pleitesía a esta tan especial fecha, pues los tamales, —alimento a base de maíz—, es un platillo prehispánico que aunque se degusta prácticamente todo el año, adquiere especial importancia en el mes de febrero.
Los tamales se pueden preparar de distintas maneras y con diferentes ingredientes, pero los elemento principal son la masa de maíz y la manteca, una mezcla que da una consistencia esponjosa y suave que se degusta con un rico atole que también puede ser de diferentes sabores: chocolate, fresa, guayaba, natural, pero que también tiene como ingrediente principal la masa de maíz.
De región en región va cambiando el proceso de elaboración y hasta de nombres, a los tamales también se les conoce como chuchitos o padzitos, entre otros adjetivos. Para que la masa se cocine se deben envolver en una hoja especial, en lugares como Guadalajara y Ciudad de México se acostumbra a envolverlos con hojas de milpa, mientras que en Estados como Oaxaca, Guerrero y Tabasco se utiliza la hoja de plátano.
La experiencia habla
Doña María Ramírez de 65 años nacida en Zacatecas, radicada desde hace más de 40 años en la Perla Tapatía, cada diciembre y febrero prepara tamales para consentir a su familia y vecinos, ella y sus hijas se encargan de preparar los tamales, su sello inconfundible es hacerlos con pepián y carne de cerdo, pero como ella misma explica, “hay gente que los hace con mole rojo y pollo, o con pepián y pollo”.
Doña María prefiere llamar a los tamales como “rojos” y “verdes”, como los ciudadanos comúnmente los conocen, los primeros tiene trozos de carne de cerdo y pepián o mole, los segundo trozos de pollo y una salsa verde a base de tomates, además de los llamados tamales dulces que tienen sabor natural donde las pasas son el elemento distintivo, pero también los hay de fresa y de piña.
Para preparar los tamales doña María asiste a la tortillería más cercana para comprar masa recién hecha, —la que se utiliza para hacer las tortillas—, “antes cuando vivía en Villanueva, Zacatecas, las mujeres nos íbamos a moler el nixtamal (cocción de maíz con agua y cal), esa masa era más buena, sin conservadores, ni nada de esas cosas”.
Luego de comprar la masa, doña María adquiere un paquete de hojas de milpa a las que remojará en agua hasta con cuatro horas de anticipación para que la hoja pueda estar suave al momento en el que se le embarrará la mezcla de la masa con manteca requemada que también lleva levadura y sal.
“Hay que poner a cocer el pollo o la carne de cerdo y el caldo que sale es el que se le va a echar a la masa de maíz junto con la manteca requemada, yo por cada cinco kilos de masa, le agrego un kilo de manteca, luego la amaso bien con ese caldo hasta que quede un mezcla suave”.
Pepián, eterno compañero
Para la realización del pepián es otro proceso: Doña María compra chiles nopaleros, semillas de calabaza, maíz, ajo y cominos, “pongo a cocer los chiles y doro en aceite o manteca las semillas de calabaza y el maíz, después en la licuadora agrego los chiles, el agua con los que los cocí, el ajo al gusto, los cominos y las semillas y el maíz dorado, lo cuelo y queda listo el pepián, si quiero que no quede muy espeso, le agrego un poco del caldo de la carne, pero no debe quedar muy aguado porque entonces los tamales no sabrían bien”.
Finalmente doña María comienza a embarrar en las hojas de milpa la mezcla de la masa donde con una cuchara deja bien cubierta a la hoja, después incorpora el mole con la carne de cerdo o pollo, dobla bien el tamal y lo mete en una llamada olla vaporera que en su interior guarda agua y una cama de hojas de milpa, esto ayuda a una cocción más rápida del tamal para que esté listo en menos tiempo. El periodo para que estén los tamales listos para degustarse puede ir de los 45 minutos a una hora.
Después se sirven acompañados de un atole o champurrado, hay personas que los acompañan con lechuga y salsa de jitomate, otros más sólo les agregan una salsa picante y hay quienes prefieren consumirlos fritos en aceite. ¡Feliz Día de la Candelaria y buen provecho!
Un poco de historia
Los tamales, la Rosca de Reyes y el Niño Dios son elementos característicos del Día de La Candelaria, que se celebra el 2 de febrero en hogares, oficinas y espacios públicos de México, sin embargo, pocas personas saben el origen de dicho festejo.
El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Andrés Medina, explica que la relación entre la Rosca de Reyes y el Día de la Candelaria surge en España, a partir de la mezcla cultural que tuvo lugar durante La Conquista (1518 y 1521).
“El atole y los tamales simbolizan al Niño Dios, es decir, al dios joven del maíz. Además, en Xochimilco dicen que la forma en la que se envuelven, es la manera en la que se cubre a los niños o se les ponen los pañales”, aparte de que la elaboración de los tamales es equiparado a la preparación de un nacimiento, explica Andrés Medina.
La elaboración de tamales el 2 de febrero representa un ritual en el que la ingestión del alimento elaborado con maíz representa una convivencia con el Dios Joven del Maíz o el Niño Dios.
Para las culturas mesoamericanas, “el maíz es el paradigma de la concepción de la vida en Mesoamérica, es una figura que nace con una gran esperanza, tiene un ciclo y muere para ser enterrado y volver a nacer”.
LA RECETA
Tamales dulces
Ingredientes
v 1 manojo de hojas para tamal, suavizadas
v 1 kilo de piña fresca, picada
v 250 gramos de azúcar
v 1 ½ tazas de agua
v 1 kilo de masa de maíz (nixtamal)
v 250 gramos de mantequilla
v 2 cucharadas de polvo de hornear
v 100 gramos de coco, rallado
v 100 gramos de pasitas
Preparación
Cuece la piña junto con el agua y el azúcar hasta que esté bien suave. Escurre.
Mezcla en un tazón la masa con la mantequilla y el polvo de hornear. Incorpora la piña cocida, el coco y las pasitas.
Coloca aproximadamente una cucharada de la masa sobre la mitad superior de cada hoja de tamal, envuelve y acomoda dentro de la vaporera. Tapa y cuece a vapor durante aproximadamente 45 minutos o hasta que el tamal se despegue de la hoja.
Consejo:
Para suavizar las hojas secas de tamal, colócalas en un recipiente grande y cúbrelas con agua caliente. Déjalas remojando hasta que estén suaves y flexibles, aproximadamente 3 horas. Escurre bien.
Fuente:
allrecipes.com.mx
Según la tradición, este día es cuando el Niño Jesús es levantado del nacimiento que se colocó en los hogares mexicanos durante las pasadas fiestas decembrinas y el acto se convierte en una fiesta para alabar al hijo de Dios y dar gracias por las bendiciones recibidas. Si hay algo que caracteriza a nuestro país es el sincretismo profundo con el que se rinde pleitesía a esta tan especial fecha, pues los tamales, —alimento a base de maíz—, es un platillo prehispánico que aunque se degusta prácticamente todo el año, adquiere especial importancia en el mes de febrero.
Los tamales se pueden preparar de distintas maneras y con diferentes ingredientes, pero los elemento principal son la masa de maíz y la manteca, una mezcla que da una consistencia esponjosa y suave que se degusta con un rico atole que también puede ser de diferentes sabores: chocolate, fresa, guayaba, natural, pero que también tiene como ingrediente principal la masa de maíz.
De región en región va cambiando el proceso de elaboración y hasta de nombres, a los tamales también se les conoce como chuchitos o padzitos, entre otros adjetivos. Para que la masa se cocine se deben envolver en una hoja especial, en lugares como Guadalajara y Ciudad de México se acostumbra a envolverlos con hojas de milpa, mientras que en Estados como Oaxaca, Guerrero y Tabasco se utiliza la hoja de plátano.
La experiencia habla
Doña María Ramírez de 65 años nacida en Zacatecas, radicada desde hace más de 40 años en la Perla Tapatía, cada diciembre y febrero prepara tamales para consentir a su familia y vecinos, ella y sus hijas se encargan de preparar los tamales, su sello inconfundible es hacerlos con pepián y carne de cerdo, pero como ella misma explica, “hay gente que los hace con mole rojo y pollo, o con pepián y pollo”.
Doña María prefiere llamar a los tamales como “rojos” y “verdes”, como los ciudadanos comúnmente los conocen, los primeros tiene trozos de carne de cerdo y pepián o mole, los segundo trozos de pollo y una salsa verde a base de tomates, además de los llamados tamales dulces que tienen sabor natural donde las pasas son el elemento distintivo, pero también los hay de fresa y de piña.
Para preparar los tamales doña María asiste a la tortillería más cercana para comprar masa recién hecha, —la que se utiliza para hacer las tortillas—, “antes cuando vivía en Villanueva, Zacatecas, las mujeres nos íbamos a moler el nixtamal (cocción de maíz con agua y cal), esa masa era más buena, sin conservadores, ni nada de esas cosas”.
Luego de comprar la masa, doña María adquiere un paquete de hojas de milpa a las que remojará en agua hasta con cuatro horas de anticipación para que la hoja pueda estar suave al momento en el que se le embarrará la mezcla de la masa con manteca requemada que también lleva levadura y sal.
“Hay que poner a cocer el pollo o la carne de cerdo y el caldo que sale es el que se le va a echar a la masa de maíz junto con la manteca requemada, yo por cada cinco kilos de masa, le agrego un kilo de manteca, luego la amaso bien con ese caldo hasta que quede un mezcla suave”.
Pepián, eterno compañero
Para la realización del pepián es otro proceso: Doña María compra chiles nopaleros, semillas de calabaza, maíz, ajo y cominos, “pongo a cocer los chiles y doro en aceite o manteca las semillas de calabaza y el maíz, después en la licuadora agrego los chiles, el agua con los que los cocí, el ajo al gusto, los cominos y las semillas y el maíz dorado, lo cuelo y queda listo el pepián, si quiero que no quede muy espeso, le agrego un poco del caldo de la carne, pero no debe quedar muy aguado porque entonces los tamales no sabrían bien”.
Finalmente doña María comienza a embarrar en las hojas de milpa la mezcla de la masa donde con una cuchara deja bien cubierta a la hoja, después incorpora el mole con la carne de cerdo o pollo, dobla bien el tamal y lo mete en una llamada olla vaporera que en su interior guarda agua y una cama de hojas de milpa, esto ayuda a una cocción más rápida del tamal para que esté listo en menos tiempo. El periodo para que estén los tamales listos para degustarse puede ir de los 45 minutos a una hora.
Después se sirven acompañados de un atole o champurrado, hay personas que los acompañan con lechuga y salsa de jitomate, otros más sólo les agregan una salsa picante y hay quienes prefieren consumirlos fritos en aceite. ¡Feliz Día de la Candelaria y buen provecho!
Un poco de historia
Los tamales, la Rosca de Reyes y el Niño Dios son elementos característicos del Día de La Candelaria, que se celebra el 2 de febrero en hogares, oficinas y espacios públicos de México, sin embargo, pocas personas saben el origen de dicho festejo.
El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Andrés Medina, explica que la relación entre la Rosca de Reyes y el Día de la Candelaria surge en España, a partir de la mezcla cultural que tuvo lugar durante La Conquista (1518 y 1521).
“El atole y los tamales simbolizan al Niño Dios, es decir, al dios joven del maíz. Además, en Xochimilco dicen que la forma en la que se envuelven, es la manera en la que se cubre a los niños o se les ponen los pañales”, aparte de que la elaboración de los tamales es equiparado a la preparación de un nacimiento, explica Andrés Medina.
La elaboración de tamales el 2 de febrero representa un ritual en el que la ingestión del alimento elaborado con maíz representa una convivencia con el Dios Joven del Maíz o el Niño Dios.
Para las culturas mesoamericanas, “el maíz es el paradigma de la concepción de la vida en Mesoamérica, es una figura que nace con una gran esperanza, tiene un ciclo y muere para ser enterrado y volver a nacer”.
LA RECETA
Tamales dulces
Ingredientes
v 1 manojo de hojas para tamal, suavizadas
v 1 kilo de piña fresca, picada
v 250 gramos de azúcar
v 1 ½ tazas de agua
v 1 kilo de masa de maíz (nixtamal)
v 250 gramos de mantequilla
v 2 cucharadas de polvo de hornear
v 100 gramos de coco, rallado
v 100 gramos de pasitas
Preparación
Cuece la piña junto con el agua y el azúcar hasta que esté bien suave. Escurre.
Mezcla en un tazón la masa con la mantequilla y el polvo de hornear. Incorpora la piña cocida, el coco y las pasitas.
Coloca aproximadamente una cucharada de la masa sobre la mitad superior de cada hoja de tamal, envuelve y acomoda dentro de la vaporera. Tapa y cuece a vapor durante aproximadamente 45 minutos o hasta que el tamal se despegue de la hoja.
Consejo:
Para suavizar las hojas secas de tamal, colócalas en un recipiente grande y cúbrelas con agua caliente. Déjalas remojando hasta que estén suaves y flexibles, aproximadamente 3 horas. Escurre bien.
Fuente:
allrecipes.com.mx