Suplementos

La vida pende de un hilo

Cerca de Tepoztlán se abre la Tierra; dentro de aquella grieta pondrás a prueba tu valentía

TEPOZTLÁN (11/SEP/2011).- Sí, sí. No digo que esté mal ir por la tepoznieve, por la quesadilla del mercado, comprar chácharas esotéricas y hasta darse el gustito de pagar un masaje holístico (de esos ofrecen por montones en Tepoztlán, que para equilibrar el cuerpo, el alma y el espíritu), incluso, subir el cerro del Tepozteco, la gran hazaña de muchos. ¡Uy! Pero ahora le añadimos más intensidad a esa salida de fin de semana.

El grupo de “Terra 3 Expediciones” parte del pueblo rumbo a un cañón poco explorado, me dice Gustavo Cisneros, representante de esta empresa dedicada a organizar recorridos de aventura en el Estado de Morelos. El suelo es abrupto y durante la temporada la selva está en su plenitud: verde y frondosa. En abril, en cambio, las tonalidades son cafés y los cerros están casi pelones.

El periodo más fuerte de lluvias está empezando, así que eso mejora el paisaje y aumenta el caudal de las caídas de agua por las que los expedicionarios tendrán que bajar a rappel: colgados de una cuerda se resbalarán, poco a poquito o de brinquito en brinquito, apoyando sus pies en las paredes verticales de roca.

No hay remedio, terminarán empapados y con la emoción a tope, sobre todo si es la primera vez que se atreven a lanzarse al vacío, con una cuerda y un arnés de por medio.

Por eso hay que ir vestidos para la batalla: botas de montaña o tenis de suela gruesa para hacer ejercicio. Nada de sandalias con velcro o tenis coquetos. También se sugiere vestir con ropa de lycra, nylon o dry fit (de secado rápido), llevar un rompevientos o impermeable y una muda de ropa.

Para comodidad propia (eso incluye no pasar frío), hay que evitar el uso de mezclilla o algodón. El equipo -casco, cuerdas, arnés y demás- lo presta el staff.

El recorrido se llama “La senda de los dioses”: dos kilómetros que incluyen una caminata, con mochila al hombro, hasta lo alto de una montaña y vistas panorámicas del valle de Yautepec y Tepoztlán, y luego la entrada a un cañón estrechísimo en varios tramos, con paredes verticales que casi se juntan, de más de 30 metros de profundidad.

En esta grieta de la tierra, formada por movimientos tectónicos, se cuelgan las cuerdas para los descensos. Son tres rappeles en total: uno de cuatro metros (para calar al espíritu valiente); otro de 20 metros y el último de 15 metros. En los descensos más profundos, en temporada de lluvias, los expedicionarios tendrán que bajar en medio de una cascada.

Advertimos que no hay marcha atrás. Nadie puede arrepentirse en ningún punto del camino. La única opción es respirar profundo y atreverse a descolgar el cuerpo. Previo a esta aventura, el staff te dirá cómo hacerlo. Es muy sencillo, incluso, pueden participar niños mayores de ocho años.

Entre rappel y rappel habrá que hacer lo que Gustavo llama “destrepes”, bajar pendientes abruptas utilizando manos y pies. Habrá que arrastrarse por una pequeña oquedad para el segundo descenso que es el más alto. Antes del tercero, verás una pintura rupestre que al parecer es un venado.

En todo momento te acompañarán los instructores, mismos que te hablarán de la flora del lugar, de cómo se formó el cañón y del porqué es posible encontrarse con una pintura rupestre en esta zona.

El regreso a Tepoztlán, menos intrépido, será a pie y ya con un croissant en la panza.

TOMA NOTA
La guía


*Quién te lleva. “Terra 3 Expediciones”, teléfono (52) 77 7150 4026 (52) 55 8995 5204. Dudas y más recorridos en www.t3expediciones.com

*Precio. 697 pesos por persona. El grupo debe ser de cuatro personas mínimo. Incluye ración de agua, refrigerio, equipo, guías profesionales y transporte local.

Temas

Sigue navegando