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La pintora que no se olvida

María Izquierdo cobra nuevo brillo gracias a su gran legado

GUADALAJARA, JALISCO (17/JUL/2016).- Fue la primera en llevar su obra fuera del país, a Nueva York concretamente. Sí, fue ella y nadie más. María Izquierdo, la pintora jalisciense que así como alcanzó los halagos, aplausos y un legado dorado en la plástica mexicana, también fue rezagada a la precariedad de la fama, a enfrentar a una comunidad artística y política liderada por el machismo, que luchó porque la mujer artista también tuviera las riendas de sus pinceles.

María Izquierdo fue musa de su propia historia y sus autorretratos lo constatan. México también figuró como uno de sus grandes amores y lo inmortalizó en sus lienzos tomando como suspiro de vida la estampa indígena, el bullicio y colorido de los circos, de los mercados, de las rancherías, de las frutas, de la mujer morena.

La artista no se empeñó en que los reflectores iluminaran su trayectoria. Su vida, caótica en amores y afortunada en talento, siempre la mantuvo al margen enfocándose por completo a presumir solamente lo que sus manos y su mente maquilaban bajo una perspectiva de libertad, frescura, de romper paradigmas en la plástica mexicana, externa Francisco de la Barreda, ex curador de la Secretaría de Cultura. “Fue una pintora excepcional dentro de su generación. Su pintura, que fue calificada como primitiva, representaba mucho lo mexicano. Tuvo una vida un poco trágica porque murió en una pobreza que realmente no era muy común en ciertos artistas de esa época; su éxito no le fue reconocido en vida”.

Siempre discreta, María Izquierdo se convirtió en una visionaria de lo que después revolucionaría a la pintura nacional hecha por mujeres, abrió camino al surrealismo, a la identidad mexicana. Puso de manifiesto el valor económico que sus obras podían tener en el mercado internacional, de la apreciación y fascinación que el espectador encontraría de frente en sus pisos de exhibición en el Art Center neoyorkino en 1930.

A 61 años de su muerte, María Izquierdo vuelve a la memoria mexicana y no porque su obra marcara hazaña en alguna subasta millonaria, sino porque la pintora nacida en San Juan de los Lagos, Jalisco, recibe el título de “Benemérita Ilustre de Jalisco”, por declaratoria del Pleno del Congreso del Estado ante las iniciativas propuestas por comisiones de Cultura y Educación, para que la artista alteña sea reconocida por su aportación a las Bellas Artes de México, y de paso, incluirla en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, aunque sus restos descansen en la Ciudad de México.

Obra sin pretensiones


Francisco de la Barreda destaca que la obra de María Izquierdo se identifica por su sensibilidad a la mexicanidad. “Más que una técnica depurada como la de Remedios Varo o Leonora Carrington con algo muy europeo, a María hay que interpretarla como una persona que sale del pueblo sin una escuela o academia, pero sí trasmite emoción”.

Si bien Frida Kahlo es reconocida como una de las pioneras del arte moderno mexicano, Ernesto Lumbreras -poeta y crítico jalisciense- hace hincapié en las vertientes que María Izquierdo ante puso para sus contemporáneas. “A su manera anticipó lo que sería en los años 50 la mirada femenina en el arte mexicano, lo que sería la pintura de Frida Kahlo, el surrealismo de Remedios Varo y Leonora Carrington. Logró mucho en un país machista. Era un personaje más modesto, menos atractivo para las ocho columnas, no le seducía la fama”.

Contra los titanes

Para su fortuna o no, María Izquierdo también navegó contra la elite de la plástica mexicana. De ahí que la jalisciense se declarara una feminista, aunque no polémica, sí es constante en demostrar las escasas facilidades para brincar al muralismo, recalca Francisco de la Barreda, quien indica que luego de que María Izquierdo fuera prevista para encargarse de un proyecto importante en algún inmueble, finalmente el nombre de la pintora fue desechado ante los pensamientos de los grandes pintores que marcaban el paso.

“Ella quedó fuera del círculo de amistades. Le habían asignado un gran mural en un lugar importante en México, ya tenía la pintura, los ayudantes, el proyecto ya estaba hecho y a la hora que iba a iniciar el proyecto se lo cancelaron y fueron los picudos, yo creo que hasta Tamayo influyó. Diego Rivera en un principio la apoyó, Siqueiros, pensaron que por ser mujer no tenía ese nivel de los grandes muralistas”, puntualiza de la Barreda.

En su vida tuvo una relación con Rufino Tamayo, el pintor oaxaqueño, con quien compartió más que intereses por la pintura y después culminaría en una separación, de la que se asegura, María Izquierdo encontraría un golpe duro a su estabilidad emocional.

“Fue de las primeras feministas de la historia moderna en México, estaban muy obstruidos los caminos en el arte para las mujeres, era una mujer talentosa pero era mujer y no la dejaban. Fue pareja sentimental y plástica de Rufino Tamayo, que al final la dejó por Olga Acosta, y eso para Izquierdo fue muy frustrante”.

"Su obra costaría menos que hacerle una escultura"

El hecho de que María Izquierdo no fue una pintora asentada en Jalisco, influyó para que buscara oportunidades en otros rincones como la Ciudad de México, memora Francisco de la Barreda. “Ella de chica se fue a vivir a Torreón, Aguascalientes y Ciudad de México. No recuerdo que ella tuviera un paso por Guadalajara”, al detallar que pese a la ausencia de la pintora, en 2008, el Instituto Cultural Cabañas emprendió una importante exhibición de la obra de Izquierdo para que los tapatíos conocieran más del legado de la jalisciense.

Respecto a su inclusión en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, tanto Francisco de la Barreda como Ernesto Lumbreras consideran que existen otros medios para rendirle un homenaje más pertinente y con mayor impacto.

Ambos expertos cuestionan la decisión de la Secretaría de Cultura Jalisco por no incluirla en la colección Pueblo de Jalisco: “Querían incluirla en la colección, pero por grillas o lo que sea, la desecharon. Eso hubiera sido una gran aportación, más que ese nombramiento que le van a dar. Comprar una obra de María Izquierdo les costaría menos que hacerle una escultura”, dijo de la Barreda.

En el mismo sentido, Ernesto Lumbreras recalca la omisión de la SCJ de incluirla. “Estaría bien que junto con este reconocimiento las autoridades de Jalisco hicieran un esfuerzo y lograran reunir una exposición, sí de su pintura, pero también que se documentara con mayor detalle la trayectoria y aportaciones de esta pintora alteña”.

EL INFORMADOR / NORMA GUTIÉRREZ

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