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La opción económica
El Malibu de cuatro cilindros se caracteriza por su buen equipamiento y por ser un coche de conducción eficiente en la ciudad
Cuando probamos el Malibu con su motor V6, nos parecía un equilibrado auto, con buena potencia en el arranque, ya que no es un coche ligero. Sin embargo, a diferencia del V6, el cuatro cilindros, que tuvimos en esta ocasión a prueba, nos da una sensación distinta, para ubicar el auto en un lugar diferente.
Por fuera, el Malibu no tiene mucha diferencia estética con el resto de la gama. Cuenta con rines de 17 pulgadas de diámetro, además de portar luces de halógeno al frente y atrás luces incandescentes, en lugar de los LED que equipa la versión V6.
Por dentro, los asientos están tapizados en piel a los costados, con “gamusina” al centro, lo que le da un toque de elegancia al coche. El tablero lleva insertos que imitan la madera, haciendo buena combinación con algunos plásticos suaves, de color café. En general la composición visual del interior es sumamente agradable.
El equipamiento nos pareció muy completo. El Malibu ofrece ajuste del volante en altura y profundidad. Además, cuenta con un par de paletas que permiten que manejemos el coche en el modo manual. No puede faltar el tan solicitado quemacocos y el centro de entretenimiento, que consiste en un radio con reproductor de CD y MP3, con conexión auxiliar para el iPod, acompañado de ocho bocinas.
Una de las cosas que más nos gusta, en este coche y en otros de Chevrolet, es el sencillo sistema de encendido. Por las mañanas frías de Estados Unidos, es algo muy útil. Acá en México, es para presumir más que nada. El coche se puede encender desde el interior de la casa, oprimiendo el botón de cerradura primero, para luego oprimir el botón de encendido. Con esa operación, poco antes de salir de casa, dejamos que el motor vaya “tomando aire” para el trayecto. Como sabemos, no es necesario “calentar” el coche, es mejor rodarlo y así contamina menos que dejarlo parado varios minutos encendido. Y no se preocupe, no se lo pueden robar, ya que al subir al auto hay que insertar la llave en su lugar para después arrancar.
El manejo del Malibu con motor de cuatro cilindros y 169 caballos de potencia, nos gusta más en la ciudad que en carretera. En la ciudad, el coche tiene un comportamiento noble, es decir, acelera de forma suave e incluso si aceleramos fuerte, nos entrega la potencia gradualmente. Pero la mayoría del tiempo, con el tráfico al que estamos acostumbrados, el Malibu es paciente, como para no rebasar inmediatamente entre un carril y otro.
En carretera, sucede lo mismo. Es un andar muy tranquilo, con buena aceleración a la larga. El arranque no es lo suyo cuando se trata de rebasar, porque la recuperación del motor es muy tardada. Por lo que hay que tomar distancia y acelerar a fondo para rebasar con precisión.
Esto de la suavidad y lentitud para rebasar se debe a que el “pequeño” motor de cuatro cilindros se esfuerza por complacernos. Con un torque de 160 libras-pie, estamos hablando de un empuje mínimo para un coche que pesa poco más de tonelada y media. Es cierto, el trabajo es arduo bajo el cofre, pero el coche no está para aceleraciones que tengan la respuesta que queremos. Hay que darle su tiempo al motor, para obtener los mejores resultados.
Por ejemplo, en carretera el Malibu de cuatro cilindros nos arrojó una cifra de 14 kilómetros por litro de combustible. Y en ciudad superaba los 10 kilómetros por litro. Por supuesto, en carretera se ve muy beneficiado por la velocidad constante, sin cansar el motor, con apenas tocar el acelerador era suficiente para que el coche respondiera bien en su recorrido lineal.
La suavidad del manejo beneficia mucho a los pasajeros. Además, que el Malibu tiene virtudes estéticas y funcionales que le ayudan mucho en sus ventas. Es el caso del amplio espacio interior, que gracias a la gran distancia entre ejes, los ocupantes de las plazas posteriores pueden estar a sus anchas. También, la suavidad del auto se agradece a la suspensión independiente. Y así la lista de virtudes puede seguir. Por su precio, de 290,950 pesos, es una opción a considerar por su equipamiento. Pero si eso no es suficiente, Chevrolet ofrece una versión más económica, de menos de 260 mil pesos.
Ficha Técnica
Chevrolet Malibu 4cil
Motor: Frontal transversal; cuatro cilindros en línea; 2.4 litros de desplazamiento; DOHC; 16 válvulas; con inyección electrónica de combustible secuencial multipunto. Potencia: 160 cv @ 6,400 rpm / Torque: 160 libras-pie @ 4,500 rpm.
Tracción: Delantera.
Transmisión: Automática de seis velocidades (6+R) con modo manual.
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de tipo Multilink, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Frenos: De discos ventilados adelante y de discos sólidos atrás, con sistema antibloqueo (ABS).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
4,872 / 1,786 / 1,450
Distancia entre ejes: 2,852 mm
Peso: 1,550 kilogramos.
Tanque- 61.7 litros.
Cajuela- 427 litros.
Precio: 290,950 pesos
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración 0 a 100 km/h en 11.05 segundos
Frenado de 100 km/h a 0 en 40 metros
Cuarto de milla en 17.98 segundos a 130.1 km/h
Velocidad máxima observada: 189 km/h
Texto y fotos: Mario Castillo
Por fuera, el Malibu no tiene mucha diferencia estética con el resto de la gama. Cuenta con rines de 17 pulgadas de diámetro, además de portar luces de halógeno al frente y atrás luces incandescentes, en lugar de los LED que equipa la versión V6.
Por dentro, los asientos están tapizados en piel a los costados, con “gamusina” al centro, lo que le da un toque de elegancia al coche. El tablero lleva insertos que imitan la madera, haciendo buena combinación con algunos plásticos suaves, de color café. En general la composición visual del interior es sumamente agradable.
El equipamiento nos pareció muy completo. El Malibu ofrece ajuste del volante en altura y profundidad. Además, cuenta con un par de paletas que permiten que manejemos el coche en el modo manual. No puede faltar el tan solicitado quemacocos y el centro de entretenimiento, que consiste en un radio con reproductor de CD y MP3, con conexión auxiliar para el iPod, acompañado de ocho bocinas.
Una de las cosas que más nos gusta, en este coche y en otros de Chevrolet, es el sencillo sistema de encendido. Por las mañanas frías de Estados Unidos, es algo muy útil. Acá en México, es para presumir más que nada. El coche se puede encender desde el interior de la casa, oprimiendo el botón de cerradura primero, para luego oprimir el botón de encendido. Con esa operación, poco antes de salir de casa, dejamos que el motor vaya “tomando aire” para el trayecto. Como sabemos, no es necesario “calentar” el coche, es mejor rodarlo y así contamina menos que dejarlo parado varios minutos encendido. Y no se preocupe, no se lo pueden robar, ya que al subir al auto hay que insertar la llave en su lugar para después arrancar.
El manejo del Malibu con motor de cuatro cilindros y 169 caballos de potencia, nos gusta más en la ciudad que en carretera. En la ciudad, el coche tiene un comportamiento noble, es decir, acelera de forma suave e incluso si aceleramos fuerte, nos entrega la potencia gradualmente. Pero la mayoría del tiempo, con el tráfico al que estamos acostumbrados, el Malibu es paciente, como para no rebasar inmediatamente entre un carril y otro.
En carretera, sucede lo mismo. Es un andar muy tranquilo, con buena aceleración a la larga. El arranque no es lo suyo cuando se trata de rebasar, porque la recuperación del motor es muy tardada. Por lo que hay que tomar distancia y acelerar a fondo para rebasar con precisión.
Esto de la suavidad y lentitud para rebasar se debe a que el “pequeño” motor de cuatro cilindros se esfuerza por complacernos. Con un torque de 160 libras-pie, estamos hablando de un empuje mínimo para un coche que pesa poco más de tonelada y media. Es cierto, el trabajo es arduo bajo el cofre, pero el coche no está para aceleraciones que tengan la respuesta que queremos. Hay que darle su tiempo al motor, para obtener los mejores resultados.
Por ejemplo, en carretera el Malibu de cuatro cilindros nos arrojó una cifra de 14 kilómetros por litro de combustible. Y en ciudad superaba los 10 kilómetros por litro. Por supuesto, en carretera se ve muy beneficiado por la velocidad constante, sin cansar el motor, con apenas tocar el acelerador era suficiente para que el coche respondiera bien en su recorrido lineal.
La suavidad del manejo beneficia mucho a los pasajeros. Además, que el Malibu tiene virtudes estéticas y funcionales que le ayudan mucho en sus ventas. Es el caso del amplio espacio interior, que gracias a la gran distancia entre ejes, los ocupantes de las plazas posteriores pueden estar a sus anchas. También, la suavidad del auto se agradece a la suspensión independiente. Y así la lista de virtudes puede seguir. Por su precio, de 290,950 pesos, es una opción a considerar por su equipamiento. Pero si eso no es suficiente, Chevrolet ofrece una versión más económica, de menos de 260 mil pesos.
Ficha Técnica
Chevrolet Malibu 4cil
Motor: Frontal transversal; cuatro cilindros en línea; 2.4 litros de desplazamiento; DOHC; 16 válvulas; con inyección electrónica de combustible secuencial multipunto. Potencia: 160 cv @ 6,400 rpm / Torque: 160 libras-pie @ 4,500 rpm.
Tracción: Delantera.
Transmisión: Automática de seis velocidades (6+R) con modo manual.
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de tipo Multilink, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Frenos: De discos ventilados adelante y de discos sólidos atrás, con sistema antibloqueo (ABS).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
4,872 / 1,786 / 1,450
Distancia entre ejes: 2,852 mm
Peso: 1,550 kilogramos.
Tanque- 61.7 litros.
Cajuela- 427 litros.
Precio: 290,950 pesos
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración 0 a 100 km/h en 11.05 segundos
Frenado de 100 km/h a 0 en 40 metros
Cuarto de milla en 17.98 segundos a 130.1 km/h
Velocidad máxima observada: 189 km/h
Texto y fotos: Mario Castillo