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La ficción de un crimen
Hugo Valdés retoma un crimen histórico y lo novela a partir de los involucrados
GUADALAJARA, JALISCO (12/JUN/2016).- El escritor regiomontano Hugo Valdés regresa a una época del pasado de su ciudad para retomar un crimen histórico y novelar a partir de los involucrados. Luego de publicar “El crimen de la calle Aramberri”, situada a comienzos de los años treinta, el autor nos cuenta en “El asesinato de Paulina Lee” otro crimen que se insertó en el imaginario colectivo de Monterrey. Sobre su libro y su obra charlamos en
EL INFORMADOR con Valdés:
-Es tu segunda novela con un crimen histórico de Nuevo León.
-Tengo ya publicada una novela sobre un crimen muy famoso en Monterrey. Ocurrió en los años treinta. Me he interesado por la manera en que se recordó por generaciones. Había escuchado hablar de Paulina Lee pero no me llamaba la atención por no hacer una secuela. Hasta que sin buscar di con el caso de 1938: por sus características me llamó mucho la atención. Hallé una manipulación en la prensa, en cómo las autoridades encararon el crimen y cómo presuntamente lo resolvieron. La novela ocurre en un año importante nacionalmente hablando, el de la expropiación petrolera con Lázaro Cárdenas como presidente. Pero también en Monterrey había una presión social muy fuerte de los empresarios y la clase media contra Cárdenas, a pesar de lo que dice la versión oficial, aquí no estaban de acuerdo con sus políticas. Monterrey tenía colonias de extranjeros dedicados al comercio, en su mayoría. Aun con esa apertura y deseo cosmopolita, que siempre lo ha tenido la ciudad, había un clima de xenofobia. Envidia al extranjero que prosperaba.
-¿Cómo fue la investigación? Supongo que con el primer libro te sumergiste mucho en la historia social.
-Me sirvió para ahondar en otros escenarios que no exploré en el otro libro. Tenía más elementos a favor con la primera novela: el expediente judicial está disponible, pero con este no. Se perdió o lo perdieron. No existe. Eso me hubiera dado más información de los implicados. Con las bases para investigar ahondé en cosas como el desempleo, cómo les llamaban “los sinempleo”. Detalles que todavía perduraban cinco años después, pero que no existirían en pocos años más. Después vino esa euforia renovadora de cambiar la ciudad. Busqué que fuera más intenso, también.
-En su mayoría son capítulos breves, una narrativa ágil muy ad hoc en el género policiaco.
-Me sentí a gusto por el tema, pero con este no tenía clara la estructura. Batallé en encontrar el resultado, que fui afinando. En otras novelas he hecho capítulos mucho más largos, aquí no. Sentí que tenían que ser breves, por lo intenso. Del género, empecé a leer novela negra ya tarde. Me gusta siempre y cuando esté sustentada como literatura: que explore la condición humana y las capacidades del cuidado y el amor por el lenguaje. No que sirva nada más para hacer productos en serie, eso es lo que no me gusta. Al ir ensayando también reduje mucho, tuve que podar datos y pasajes que sí fueron necesarios para mí, para lograr escribirlo, pero que no abonaban a la historia.
-La narrativa también va sobre el análisis psicológico de los personajes, pero también exploras lo social.
-Me gusta mucho, es muy motivante que sirva no sólo para hacer una historia escandalosa, sino que sirva para hacer un acercamiento a ver cómo funcionaba la ciudad, cómo pensaba la gente. Cómo lo creo yo con la investigación.
-¿Por eso regresar a una época pasada, pues nos dice mucho del presente?
-Sí, no era deliberado, pero conforme uno avanza ve que persiste el sustrato feroz de la gente en la ciudad (de la que depende que cambie la cara de una ciudad), cierto sustrato, cierta forma de ser. Con todo y esa pulsión de las nuevas grandes ciudades.
-El libro se publica en un momento en nuestro país donde el tema de la violencia contra la mujer está muy presente en la opinión pública.
-Sí, lo que se haya hecho en su vida personal no justifica una agresión. Finalmente es gente inocente que no merecía morir de esa forma, en el caso de Paulina, por lo que fuera. Efectivamente se da en este contexto actual. Ojalá sirva de alerta: esta historia así fue, trataron de borrarla, de darle un carpetazo para que todo siguiera en paz. Eso no me pareció justo.
-Es el tema de la impunidad.
-Sí, se da la coincidencia de las autoridades y las familias poderosas que callaron para llevar las cosas tranquilas. Pero es una paz fundada en la violencia, en la mentira y en la impunidad.
-Ya sobre otros de tus libros: has publicado un par sobre Sergio Pitol.
-Es una de las grandes admiraciones que tengo. Publicó novelas y esos libros misceláneos tan celebrados: “El arte de la fuga”, “El mago de Viena”… Uno de los que publiqué trata de abarcar la obra de Sergio. Eso de proponer finales conjeturales viene de Sergio Pitol, lo que ve uno en la riqueza de este autor que cada vez fue mejorando, estilizando y aclarando su prosa. Es una lástima que no esté produciendo más. Sergio mismo es un lector de la novela policiaca, de novela negra. Una de sus novelas, “El desfile del amor”, tiene una estructura de novela policiaca, aunque no lo es. Son esas estructuras que se superponen para dar una sensación muy grata al lector, además porque está llena de humor.
Pitol es de los universos literarios de los que yo abrevo. Aunque siempre con el tema principal de la ciudad: en Monterrey hay muchas zonas por explorar, para recuperar y entender otros momentos de la ciudad.
Su palmarés literario
Hugo Valdés nació en Monterrey en 1963. Además de “El crimen de la calle Aramberri” y “El asesinato de Paulina Lee” ha publicado los libros de ficción “The Monterrey news”, “La vocación insular”, “Breve teoría del pecado”. En el género del ensayo ha entregado cinco libros, entre ellos “El laberinto cuentístico” de Sergio Pitol y “El dueño y el creador”. Un acercamiento al dédalo narrativo de Sergio Pitol, donde analiza la obra del escritor mexicano.
-Es tu segunda novela con un crimen histórico de Nuevo León.
-Tengo ya publicada una novela sobre un crimen muy famoso en Monterrey. Ocurrió en los años treinta. Me he interesado por la manera en que se recordó por generaciones. Había escuchado hablar de Paulina Lee pero no me llamaba la atención por no hacer una secuela. Hasta que sin buscar di con el caso de 1938: por sus características me llamó mucho la atención. Hallé una manipulación en la prensa, en cómo las autoridades encararon el crimen y cómo presuntamente lo resolvieron. La novela ocurre en un año importante nacionalmente hablando, el de la expropiación petrolera con Lázaro Cárdenas como presidente. Pero también en Monterrey había una presión social muy fuerte de los empresarios y la clase media contra Cárdenas, a pesar de lo que dice la versión oficial, aquí no estaban de acuerdo con sus políticas. Monterrey tenía colonias de extranjeros dedicados al comercio, en su mayoría. Aun con esa apertura y deseo cosmopolita, que siempre lo ha tenido la ciudad, había un clima de xenofobia. Envidia al extranjero que prosperaba.
-¿Cómo fue la investigación? Supongo que con el primer libro te sumergiste mucho en la historia social.
-Me sirvió para ahondar en otros escenarios que no exploré en el otro libro. Tenía más elementos a favor con la primera novela: el expediente judicial está disponible, pero con este no. Se perdió o lo perdieron. No existe. Eso me hubiera dado más información de los implicados. Con las bases para investigar ahondé en cosas como el desempleo, cómo les llamaban “los sinempleo”. Detalles que todavía perduraban cinco años después, pero que no existirían en pocos años más. Después vino esa euforia renovadora de cambiar la ciudad. Busqué que fuera más intenso, también.
-En su mayoría son capítulos breves, una narrativa ágil muy ad hoc en el género policiaco.
-Me sentí a gusto por el tema, pero con este no tenía clara la estructura. Batallé en encontrar el resultado, que fui afinando. En otras novelas he hecho capítulos mucho más largos, aquí no. Sentí que tenían que ser breves, por lo intenso. Del género, empecé a leer novela negra ya tarde. Me gusta siempre y cuando esté sustentada como literatura: que explore la condición humana y las capacidades del cuidado y el amor por el lenguaje. No que sirva nada más para hacer productos en serie, eso es lo que no me gusta. Al ir ensayando también reduje mucho, tuve que podar datos y pasajes que sí fueron necesarios para mí, para lograr escribirlo, pero que no abonaban a la historia.
-La narrativa también va sobre el análisis psicológico de los personajes, pero también exploras lo social.
-Me gusta mucho, es muy motivante que sirva no sólo para hacer una historia escandalosa, sino que sirva para hacer un acercamiento a ver cómo funcionaba la ciudad, cómo pensaba la gente. Cómo lo creo yo con la investigación.
-¿Por eso regresar a una época pasada, pues nos dice mucho del presente?
-Sí, no era deliberado, pero conforme uno avanza ve que persiste el sustrato feroz de la gente en la ciudad (de la que depende que cambie la cara de una ciudad), cierto sustrato, cierta forma de ser. Con todo y esa pulsión de las nuevas grandes ciudades.
-El libro se publica en un momento en nuestro país donde el tema de la violencia contra la mujer está muy presente en la opinión pública.
-Sí, lo que se haya hecho en su vida personal no justifica una agresión. Finalmente es gente inocente que no merecía morir de esa forma, en el caso de Paulina, por lo que fuera. Efectivamente se da en este contexto actual. Ojalá sirva de alerta: esta historia así fue, trataron de borrarla, de darle un carpetazo para que todo siguiera en paz. Eso no me pareció justo.
-Es el tema de la impunidad.
-Sí, se da la coincidencia de las autoridades y las familias poderosas que callaron para llevar las cosas tranquilas. Pero es una paz fundada en la violencia, en la mentira y en la impunidad.
-Ya sobre otros de tus libros: has publicado un par sobre Sergio Pitol.
-Es una de las grandes admiraciones que tengo. Publicó novelas y esos libros misceláneos tan celebrados: “El arte de la fuga”, “El mago de Viena”… Uno de los que publiqué trata de abarcar la obra de Sergio. Eso de proponer finales conjeturales viene de Sergio Pitol, lo que ve uno en la riqueza de este autor que cada vez fue mejorando, estilizando y aclarando su prosa. Es una lástima que no esté produciendo más. Sergio mismo es un lector de la novela policiaca, de novela negra. Una de sus novelas, “El desfile del amor”, tiene una estructura de novela policiaca, aunque no lo es. Son esas estructuras que se superponen para dar una sensación muy grata al lector, además porque está llena de humor.
Pitol es de los universos literarios de los que yo abrevo. Aunque siempre con el tema principal de la ciudad: en Monterrey hay muchas zonas por explorar, para recuperar y entender otros momentos de la ciudad.
Su palmarés literario
Hugo Valdés nació en Monterrey en 1963. Además de “El crimen de la calle Aramberri” y “El asesinato de Paulina Lee” ha publicado los libros de ficción “The Monterrey news”, “La vocación insular”, “Breve teoría del pecado”. En el género del ensayo ha entregado cinco libros, entre ellos “El laberinto cuentístico” de Sergio Pitol y “El dueño y el creador”. Un acercamiento al dédalo narrativo de Sergio Pitol, donde analiza la obra del escritor mexicano.