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La casa del tesoro jalisciense
Rubén Méndez, curador en jefe del Instituto Cultural Cabañas habla sobre la Colección del Pueblo de Jalisco
GUADALAJARA, JALISCO (12/MAR/2016).- Bajo el resguardo del Instituto Cultural Cabañas (ICC) yace la Colección del Pueblo de Jalisco, una selección de arte de creadores del Estado —y algunos foráneos, pero radicados aquí— que da cuenta del pensamiento de los creadores, sus preocupaciones e intereses, a lo largo del tiempo.
Rubén Méndez, curador en jefe de ICC, destaca que si bien en la selección —integrada actualmente por 83 piezas— podría hablarse de varios discursos estéticos, resulta difícil englobar las piezas con base en ejes temáticos.
“Es muy difícil englobar a todos ellos en un núcleo temático, o queriendo pensar que hay ciertas características. Seguramente sí las hay. En algún momento de la historia de esta ciudad hubo gente que compartió intereses, los vitalistas por ejemplo, creo que algunos de ellos incluso ya están en la Colección Pueblo de Jalisco; o el grupo de los pánicos que luego se vuelve muy complejo adquirir; en este caso artistas como Martha Pacheco se deslindaron de la posibilidad de estar en esta colección; Javier Campos Cabello, que siendo un artista que ya no está vivo se complica (adquirir su obra), y que aparte tuvo una producción que fue muy codiciada en su momento, se vuelve muy complicado tratar de formar núcleos temáticos, y creo que en realidad lo que estamos viendo, lo que tenemos es un catálogo de intereses plásticos”.
Y aunque no están todos los que son, el valor de la colección es enorme por los que sí están, pues se integra por obras de algunos de los artistas más destacados; así, es posible encontrar piezas —en distintos formatos y con variados estilos y técnicas— de creadores como Chucho Reyes, Raúl Anguiano, Javier Arévalo, Amado de la Cueva, Guillermo Chávez Vega, Jorge Enciso, Jorge González Camarena, Jesús Guerrero Galván, Hermilo González, María Marín, Alfonso Michel Barricada, Roberto Montenegro, Rubén Mora Gálvez, Gerardo Murillo “Dr. Atl”, Carlos Orozco Romero, Guadalupe Sierra, Juan Soriano y Ramiro Torreblanca, entre otros.
La colección —que comenzó a integrarse en 1965 por encargo del entonces gobernador del Estado, Juan Gil Preciado— ha tomado un nuevo respiro ahora con la reciente adquisición de 16 obras de artistas, vivos la mayoría, pues fue ese uno de los criterios para hacerse con las nuevas piezas.
De las obras recientemente adquiridas, el curador explica que uno de los criterios fundamentales fue la trascendencia de los creadores, y aunque en una primera instancia se pretendía adquirir obra de artistas vivos, fue justo el tema de la importancia del autor lo que los llevó a hacerse con una obra de Jorge Martínez, “fundador de la Escuela de Artes Plásticas (de la UdeG), formador de muchos artistas y está en muchas colecciones, por su incidencia y sus méritos”.
También se consiguió la donación de una obra por parte de la familia Aguilar Martínez Negrete: “Ellos, generosamente, siendo coleccionistas durante muchos años y mecenas de Juan Kraeppelin (1948-2009), donaron la pieza de Juan”.
Variedad en estilos y concepciones
“En estas nuevas adquisiciones hay soportes que van de lo escultórico a la instalación, como la de Davis Birks, puesto que la composición de sus piezas implica un acomodo muy definido”, detalla Rubén Méndez.
Las piezas recién adquiridas tienen diversos estilos, hay algunas que bien podría llamarse tradicionalistas, como la escultura de Estanislao Contreras o las pinturas de Jorge Martínez, Víctor Hugo Pérez o la fotografía de Gonzalo Lebrija.
Además, “hay un objeto que no podemos decir escultórico, pero sí ahí podríamos hablar de una chalupa de Fernando Palomar; una escultura moderna contemporánea, como es lo de Paul Nevín, obra de (Enrique) Oroz. En fin, hay varios soportes”.
Entre las otras piezas —de la colección histórica—, destaca también la obra en papel de Chucho Reyes, “que pintaba sobre papel de china”; así como esculturas en madera y en cantera, como es la de Rosa y Fidencio Castillo —que, por cierto, una parte de su obra recién se expuso en el Museo de las Artes de la UdeG—, Miguel Miramontes, incluso un relieve de Fernando González Gortázar.
“Y todas las demás técnicas pictóricas, está Roberto Montenegro, Jorge González Camarena, Amado de la Cueva, nombres que ya han pasado a la historia, muy importantes”.
Obra registrada, no digitalizada
Rubén Méndez confirma que de momento se ha registrado la mayor parte de la obra que integra la colección; habrá que hacer lo propio con las piezas recién adquiridas, para lo cual —detalla— habría que buscar recursos: “Es una de las tareas, ir sacando el registro. Es una labor ardua que requiere gente especializada”.
El curador explica que ya han trabajado de la mano con instituciones como la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO), con la que recientemente desarrollaron un proyecto en torno a las obras de la colección de Mathías Goeritz, de la que se prevé en breve sacar un libro: “Tenemos no solamente la obra, sino sus documentos, sus libros, y sí se ha convertido con todas las colecciones una labor muy importante de tenerlas registradas, tenerlas en orden y sí se necesitan proyectos muy específicos, muy claros que vayan dirigidos a la documentación de estas colecciones”.
Pero por lo pronto, dice, sólo tienen el control y registro de las obras, y tal vez en futuro la posibilidad de que éstas puedan ser consultadas a través de un sitio web. “Es una súper chamba de la cual creo que hasta ahorita nos vemos rebasados”.
Rumbo al aniversario
En diciembre de 2017 se cumplirán 20 años de que el Instituto Cultural Cabañas fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Para la celebración de dicho aniversario, podría contemplarse la exhibición de algunas de las piezas que integran esta vasta colección, ya que este año está cubierto.
“El Cabañas tiene compromisos tomados con mucho tiempo, es decir, la programación está hecha con mucho tiempo y en el 2017 se está previendo”.
SABER MÁS
Colecciones en resguardo
- Obra de José Clemente Orozco (en comodato).
- Mathías Goertitz.
- Arte Popular “Roberto Montenegro”.
- Colección CECA (resultado de un donativo en 2010 del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Jalisco).
- Colección del Pueblo de Jalisco.
Rubén Méndez, curador en jefe de ICC, destaca que si bien en la selección —integrada actualmente por 83 piezas— podría hablarse de varios discursos estéticos, resulta difícil englobar las piezas con base en ejes temáticos.
“Es muy difícil englobar a todos ellos en un núcleo temático, o queriendo pensar que hay ciertas características. Seguramente sí las hay. En algún momento de la historia de esta ciudad hubo gente que compartió intereses, los vitalistas por ejemplo, creo que algunos de ellos incluso ya están en la Colección Pueblo de Jalisco; o el grupo de los pánicos que luego se vuelve muy complejo adquirir; en este caso artistas como Martha Pacheco se deslindaron de la posibilidad de estar en esta colección; Javier Campos Cabello, que siendo un artista que ya no está vivo se complica (adquirir su obra), y que aparte tuvo una producción que fue muy codiciada en su momento, se vuelve muy complicado tratar de formar núcleos temáticos, y creo que en realidad lo que estamos viendo, lo que tenemos es un catálogo de intereses plásticos”.
Y aunque no están todos los que son, el valor de la colección es enorme por los que sí están, pues se integra por obras de algunos de los artistas más destacados; así, es posible encontrar piezas —en distintos formatos y con variados estilos y técnicas— de creadores como Chucho Reyes, Raúl Anguiano, Javier Arévalo, Amado de la Cueva, Guillermo Chávez Vega, Jorge Enciso, Jorge González Camarena, Jesús Guerrero Galván, Hermilo González, María Marín, Alfonso Michel Barricada, Roberto Montenegro, Rubén Mora Gálvez, Gerardo Murillo “Dr. Atl”, Carlos Orozco Romero, Guadalupe Sierra, Juan Soriano y Ramiro Torreblanca, entre otros.
La colección —que comenzó a integrarse en 1965 por encargo del entonces gobernador del Estado, Juan Gil Preciado— ha tomado un nuevo respiro ahora con la reciente adquisición de 16 obras de artistas, vivos la mayoría, pues fue ese uno de los criterios para hacerse con las nuevas piezas.
De las obras recientemente adquiridas, el curador explica que uno de los criterios fundamentales fue la trascendencia de los creadores, y aunque en una primera instancia se pretendía adquirir obra de artistas vivos, fue justo el tema de la importancia del autor lo que los llevó a hacerse con una obra de Jorge Martínez, “fundador de la Escuela de Artes Plásticas (de la UdeG), formador de muchos artistas y está en muchas colecciones, por su incidencia y sus méritos”.
También se consiguió la donación de una obra por parte de la familia Aguilar Martínez Negrete: “Ellos, generosamente, siendo coleccionistas durante muchos años y mecenas de Juan Kraeppelin (1948-2009), donaron la pieza de Juan”.
Variedad en estilos y concepciones
“En estas nuevas adquisiciones hay soportes que van de lo escultórico a la instalación, como la de Davis Birks, puesto que la composición de sus piezas implica un acomodo muy definido”, detalla Rubén Méndez.
Las piezas recién adquiridas tienen diversos estilos, hay algunas que bien podría llamarse tradicionalistas, como la escultura de Estanislao Contreras o las pinturas de Jorge Martínez, Víctor Hugo Pérez o la fotografía de Gonzalo Lebrija.
Además, “hay un objeto que no podemos decir escultórico, pero sí ahí podríamos hablar de una chalupa de Fernando Palomar; una escultura moderna contemporánea, como es lo de Paul Nevín, obra de (Enrique) Oroz. En fin, hay varios soportes”.
Entre las otras piezas —de la colección histórica—, destaca también la obra en papel de Chucho Reyes, “que pintaba sobre papel de china”; así como esculturas en madera y en cantera, como es la de Rosa y Fidencio Castillo —que, por cierto, una parte de su obra recién se expuso en el Museo de las Artes de la UdeG—, Miguel Miramontes, incluso un relieve de Fernando González Gortázar.
“Y todas las demás técnicas pictóricas, está Roberto Montenegro, Jorge González Camarena, Amado de la Cueva, nombres que ya han pasado a la historia, muy importantes”.
Obra registrada, no digitalizada
Rubén Méndez confirma que de momento se ha registrado la mayor parte de la obra que integra la colección; habrá que hacer lo propio con las piezas recién adquiridas, para lo cual —detalla— habría que buscar recursos: “Es una de las tareas, ir sacando el registro. Es una labor ardua que requiere gente especializada”.
El curador explica que ya han trabajado de la mano con instituciones como la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO), con la que recientemente desarrollaron un proyecto en torno a las obras de la colección de Mathías Goeritz, de la que se prevé en breve sacar un libro: “Tenemos no solamente la obra, sino sus documentos, sus libros, y sí se ha convertido con todas las colecciones una labor muy importante de tenerlas registradas, tenerlas en orden y sí se necesitan proyectos muy específicos, muy claros que vayan dirigidos a la documentación de estas colecciones”.
Pero por lo pronto, dice, sólo tienen el control y registro de las obras, y tal vez en futuro la posibilidad de que éstas puedan ser consultadas a través de un sitio web. “Es una súper chamba de la cual creo que hasta ahorita nos vemos rebasados”.
Rumbo al aniversario
En diciembre de 2017 se cumplirán 20 años de que el Instituto Cultural Cabañas fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Para la celebración de dicho aniversario, podría contemplarse la exhibición de algunas de las piezas que integran esta vasta colección, ya que este año está cubierto.
“El Cabañas tiene compromisos tomados con mucho tiempo, es decir, la programación está hecha con mucho tiempo y en el 2017 se está previendo”.
SABER MÁS
Colecciones en resguardo
- Obra de José Clemente Orozco (en comodato).
- Mathías Goertitz.
- Arte Popular “Roberto Montenegro”.
- Colección CECA (resultado de un donativo en 2010 del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Jalisco).
- Colección del Pueblo de Jalisco.