Suplementos
La capilla de San Vicente
Además de ser el sitio dónde se fabrican los equipales, Zacoalco resguarda otras bellezas
ZACOALCO, JALISCO (24/JUN/2012).- Zacoalco atesora la hermosa capilla de San Vicente, era el alma del hospital de igual nombre. Un documento de 1904 lo constata, lo refiere como Establecimiento de Beneficencia, Hospital de San Vicente de Paul. Su primitivo nombre fue Hospital de Indios de la Purísima Concepción, labor emprendida por los hermanos de Asís, nombre dado a los hospitales de la Provincia de Ávalos y probablemente a los de la Nueva Galicia. Respecto a la Provincia, Sayula y Tapalpa contaron con el referido hospital. El de Sayula fue construido en 1578, en el sitio que ocupa el Portal Colón. Y en Tapalpa se conserva la preciosa capilla y unos cuartos del hospital, espacios que arroparon a los naturales dolientes. Isauro Rionda Arreguín comentó: “Los hospitales se edificaron cerca del templo del lugar, en el que se recibiesen a los enfermos, huérfanos, desválidos, caminantes y trabajadores temporales. Allí habría capilla para catequesis de los refugiados y oficios religiosos y estaría fundada una Cofradía. La capilla era circundada por un cementerio. Debía haber enfermería donde se atendería a los que tuviesen su salud quebrantada, aplicándoles tanto medicina europea como la americana. El quehacer de los enfermeros era desempeñado por indios locales que se cambiaban por turnos semanales, los que, además, se encargaban de la limpieza del lugar y de la ropa y la preparación de los alimentos. El hospital estaba gobernado por un mayordomo que administraba el sustento de los acogidos y los bienes de la institución, un prioste que atendía todo lo religioso; un quengue que cubría las faltas del prioste y cuidaba la disciplina y conducta de los indios semaneros; un fiscal para la defensa de los intereses de la institución y un escriba que hacía las actas de los acuerdos que daban fe de los actos”.
Es bueno evocar al Hospital Real de San Blas, que inició sus labores el 3 de abril de 1774, siendo responsable el cirujano Mariano Núñez. La institución atendió a los marineros sanblasenses, a los civiles y viajeros que lo requirieron. El virrey daba los nombramientos de cirujano y boticario. El personal del hospital era: un cirujano, un sangrador, un boticario, tres ayudantes; por supuesto hay que hacer mención del apoyo del hospital, La Cofradía de Nuestra Señora del Rosario la Marinera. A finales del siglo XVIII fueron injustamente secularizados las doctrinas y curatos franciscanos, dominicos y agustinos. Para 1853, la abandonada finca de La Compañía de Jesús de Pátzcuaro, fue ocupada por los paulinos de la Misión de San Vicente de Paul.
Un buen día, Marisol y yo fuimos a disfrutar de Zacoalco, al llegar a su bonita plaza, viramos a la izquierda por el templo de San Francisco, y pasando una cuadra y media quedamos maravillados ante la capilla de San Vicente, con elaborada portada de canteras rosas que contrastan con los muros de piedra, la puerta principal muestra un arco en medio punto sobre capiteles toscanos, la cara exterior del arco con adornos en relieve, la clave con dos bizarros ángeles. El arco fue enmarcado por expresivas columnas con hojas y flores, que sostienen capiteles jónicos, del costado izquierdo, apreciamos una piedra labrada con hojas y del derecho otra con un violinista y un guitarrista. Sobre la cornisa la ventana coral vertical, con forja y con un marco salpicado de flores. Arriba un nicho con virgen, el remate obedece a la línea semicircular de la bóveda, a cada lado se levantó una atractiva espadaña de un vano y de ladrillo, a los extremos de los arcos salientes luce una almena. La fachada sur enseña tres contrafuertes y tres ventanas cuadradas; la fachada Norte presume de una torre circular con puerta y dos ventanillas verticales, techada en cúpula, cobija la escalera en caracol del coro. Entre el primer y segundo contrafuerte se encuentra la puerta lateral, arqueada, enfrente cuatro arcos se unen para formar un techo cuadrado, no pudimos saber su función, a un costado da sombra y frescura un fantástico zalate. Marisol no dudó en treparse a contemplar sus ramas. Entramos por el postigo de la hoja izquierda al recinto y admiramos la puerta lateral, que es conopial, embellecido por un marco señorial. En el altar posa San Vicente entre flores. El asiento del sacerdote, es un cómodo equipal, pues estábamos en la cuna del equipal.
Es bueno evocar al Hospital Real de San Blas, que inició sus labores el 3 de abril de 1774, siendo responsable el cirujano Mariano Núñez. La institución atendió a los marineros sanblasenses, a los civiles y viajeros que lo requirieron. El virrey daba los nombramientos de cirujano y boticario. El personal del hospital era: un cirujano, un sangrador, un boticario, tres ayudantes; por supuesto hay que hacer mención del apoyo del hospital, La Cofradía de Nuestra Señora del Rosario la Marinera. A finales del siglo XVIII fueron injustamente secularizados las doctrinas y curatos franciscanos, dominicos y agustinos. Para 1853, la abandonada finca de La Compañía de Jesús de Pátzcuaro, fue ocupada por los paulinos de la Misión de San Vicente de Paul.
Un buen día, Marisol y yo fuimos a disfrutar de Zacoalco, al llegar a su bonita plaza, viramos a la izquierda por el templo de San Francisco, y pasando una cuadra y media quedamos maravillados ante la capilla de San Vicente, con elaborada portada de canteras rosas que contrastan con los muros de piedra, la puerta principal muestra un arco en medio punto sobre capiteles toscanos, la cara exterior del arco con adornos en relieve, la clave con dos bizarros ángeles. El arco fue enmarcado por expresivas columnas con hojas y flores, que sostienen capiteles jónicos, del costado izquierdo, apreciamos una piedra labrada con hojas y del derecho otra con un violinista y un guitarrista. Sobre la cornisa la ventana coral vertical, con forja y con un marco salpicado de flores. Arriba un nicho con virgen, el remate obedece a la línea semicircular de la bóveda, a cada lado se levantó una atractiva espadaña de un vano y de ladrillo, a los extremos de los arcos salientes luce una almena. La fachada sur enseña tres contrafuertes y tres ventanas cuadradas; la fachada Norte presume de una torre circular con puerta y dos ventanillas verticales, techada en cúpula, cobija la escalera en caracol del coro. Entre el primer y segundo contrafuerte se encuentra la puerta lateral, arqueada, enfrente cuatro arcos se unen para formar un techo cuadrado, no pudimos saber su función, a un costado da sombra y frescura un fantástico zalate. Marisol no dudó en treparse a contemplar sus ramas. Entramos por el postigo de la hoja izquierda al recinto y admiramos la puerta lateral, que es conopial, embellecido por un marco señorial. En el altar posa San Vicente entre flores. El asiento del sacerdote, es un cómodo equipal, pues estábamos en la cuna del equipal.