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La Palabra del Domingo: Se fueron con Jesús

Se trata del llamado que Dios dirige a todo hombre para que se vaya con Él a vivir, a colaborar, a pensar, a sentir con Él

     El Evangelio de hoy nos presenta a dos hombres afortunados que encuentran a Jesús, el Salvador. Ellos son los discípulos Andrés y Juan. Ven pasar a Jesús y, movidos por la intuición del corazón y por la acción de Dios, caminan detrás de Él, callados y temerosos. De pronto, Jesús se detiene y, tomando la iniciativa, les pregunta qué es lo qué buscan, qué hacen, qué quieren. Ellos no saben qué responder, simplemente le preguntan: “¿Dónde vives?”. Y Él les dijo: “Vengan a ver”. Ellos fueron y se quedaron con Él.
     Tal es el misterio que se esconde en toda vocación. Se trata del llamado que Dios dirige a todo hombre para que se vaya con Él a vivir, a colaborar, a pensar, a sentir con Él.
La vocación de estosdos primeros discípulos de Jesús es la sencilla historia de su encuentro personal con el Señor, y quieren seguirlo porque han encontrado una nueva razón de vivir y una meta para la vida. Por lo pronto, Andrés fue con su hermano Simón y le dijo emocionado: “Hemos encontrado al Mesías”, y lo llevó con Jesús. Así vemos que todo el que ha descubierto a Jesús debe comunicar su feliz experiencia a los demás.
     Cuando Andrés presentó a su hermano Simón ante Jesús, éste se le quedó mirando y le cambió el nombre: “Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás”, que significa Pedro, es decir, roca. Jesús piensa en él para una misión importante en el Reino de Dios. A Pedro le va a encargar ser una roca firme para fundar su Iglesia, para confirmar la fe de los hermanos. La vocación cristiana es una llamada y también un envío, una misión que no es renunciable cuando se ama a Dios.
     Nuestra respuesta a la llamada de Dios no ha concluido. El Señor nos invitó a seguirle y nos seguirá invitando. Lo importante es permanecer fieles, día por día, a lo que nos pueda pedir. Aceptación fuerte, sin condiciones.
Jesús llamó a sus discípulos a convivir con Él. Así tenemos nosotros qué  buscar y promover las comunidades de reflexión, de piedad, de estudio y de acción apostólica. Comunicación pastoral entre sacerdotes y fieles, entre las asociaciones parroquiales. Unidad en lo esencial, libertad en lo accesorio.
 
     Amiga, amigo: Los designios de Dios son inescrutables, pero en todos se desbordan su sabiduría y su misericordia infinitas. Debemos mantener inquebrantable nuestra disposición de hacer siempre la voluntad de Dios, pase lo que pase, y decirle con el profeta Samuel: “Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste? Habla, Señor, tu siervo te escucha”.      

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