Suplementos

La Felicidad para el 2010

Hay un antiguo adagio que afirma: “todo tiempo pasado fue mejor”

     Hay un antiguo adagio que afirma: “todo tiempo pasado fue mejor”.  Pero la realidad  nos dice que el tiempo mejor es el futuro, porque tiene en sí todas las posibilidades y viene cargado de esperanzas.
     Está todavía muy fresca la celebración de Año Nuevo, y empezamos con mucha alegría una nueva decena de este milenio que ya está corriendo aceleradamente.
     Aún estamos a tiempo; es bueno preguntarnos, si, en qué fundamos la felicidad que esperamos, cuáles son las bases; en resumidas cuentas, podemos plantarnos seriamente cuál es nuestra proyección para el futuro.
     Queremos la felicidad y no queremos invertir nada de nosotros mismos para lograrla, tan sólo esperamos que nos llegue como por arte de magia.
     Queremos prosperidad y no nos aplicamos al trabajo serio y responsable.    
     Queremos alegría y vamos a buscarla donde no hay más que barullo, ruido y  acaso alguna decepción.
     Queremos la excelencia, y no cedemos a la rutina que nos atenaza todos los días.
     Queremos plenitud y paz, que son cosas que sólo Dios puede darnos, y  no nos acercamos a Él, no le pedimos como a un Padre a un amigo que quiere y puede darnos cuanto necesitamos, porque está en sus manos todo el bien que andamos buscando fuera del ámbito en que Él se encuentra…

UNA ORACION PARA EL 2010

Señor Jesús, la Navidad que apenas celebramos  
ha venido a recordarnos que sólo creyendo en Ti,
estando contigo y viviendo en Ti, podremos ser felices…
La Navidad nos hace caer en la cuenta de que
hay cosas sumamente importantes,
que por ningún motivo debemos olvidar:
Que tu nacer en la historia fue para darnos vida nueva;
que tu nacer cada año en cada Navidad
es para que cada uno de nosotros aprenda a vivir como nuevo,
como si volviera a nacer, porque Tú nos das la oportunidad
de empezar cada día, cada año, cada etapa
y mirar al futuro con alegría y esperanza.

Señor Jesús, creo firmemente que Tú no quieres
gente derrotada, sino seres felices,
que miran de frente el mundo y la vida
y se deciden a caminar de la mano contigo,
hacia la felicidad plena que sólo Tú sabes dar.
     
     Estamos a tiempo. Aún está fresca la fiesta en que nos deseamos, pedimos y ofrecemos un Feliz Año 2010, pero ya, después de diez días, podemos reflexionar, un poco más fríamente, si de veras estamos convencidos de que el Año Nuevo va a ser diferente…
     Tendríamos que preguntarnos si estamos decididos a poner algo de nuestra parte, para que sea de veras un año feliz.
     No podemos seguir igual que antes, ni podemos prescindir de Dios… No podemos pedirle a la vida lo que sólo nos puede dar la gracia divina, ni podemos pretender que llueva del cielo, lo que está en nuestras manos mejorar y cambiar radicalmente para que puedan darse las condiciones favorables.
     Es inútil lamentarnos y pensar que tan sólo se trata de la mala suerte que nos persigue, que nos pone esas trampas que nos impiden caminar. El hoy está en nuestras manos y nuestra opción de estar con Dios o sin Él es la que va a darnos felicidad o infelicidad, amargura o plenitud.
     Lo que sí es verdaderamente necesario, es de convencernos que si queremos lograr por nosotros mismos lo que tanto nos hace falta, vamos siempre a quedarnos a mitad del camino, porque el ser humano no es de una sola  pieza, tiene elementos materiales, corporales, mentales y espirituales que hay que atender y darle a cada uno de esos elementos su lugar en la vida y la adecuada atención, para que nos ayuden a lograr la integralidad de nuestro ser.
     No todo tiempo pasado fue el mejor, aunque ciertamente hubo muchas, muchísimas cosas buenas… pero el futuro puede ser maravilloso, si ponemos empeño y buena voluntad para lograrlo, y si nos acercamos a Dios para que nos ayude.                                                           


María Belén Sánchez Bustos fsp

Temas

Sigue navegando