Suplementos
Jesús pide mucho más
En realidad todos los tiempos son de Dios y son don de Dios
El tercer mandamiento, según la ley de Moisés, obliga a dedicar algunos tiempos especiales para Dios, tiempos que van a ser de alegría, de fiesta, de regocijo, porque son ocasiones para alabar al Señor recordando sus beneficios y dándole gracias por todo cuanto hace a favor de su pueblo.
Al menos, ya que en realidad todos los tiempos son de Dios y son don de Dios.
La enseñanza de Jesús
Jesús no se limita a esos momentos, va mucho lejos y su enseñanza tiene fundamentos que implican la vida entera de los seres humanos.
Para comprender a fondo dichas enseñanzas tenemos que “bucear” en el Padre nuestro y ver que todo se condensa en el amor a nuestro Padre Dios, y que el alabarle, bendecirle, pedirle lo que más necesitamos, estar con Él y darle gracias no son momentos aislados, sino que son actitudes que envuelve a toda la persona en todos sus sentidos y facultades.
Padre nuestro
Jesús nos invita a llamar Padre a nuestro Dios, cosa que no era permitido a los antiguos. Hay que tener en cuenta que ser Padre y ser hijo no es cosa pasajera, es algo de todos los días y de siempre, que está inscrito en la totalidad del ser.
Que estás en los cielos
Dios es un Padre que no está ausente, está también en nuestros sueños, en nuestros anhelos, en ese deseo profundo e indeclinable de felicidad que todos llevamos dentro del corazón.
Santificado sea tu nombre
Alabar, bendecir y glorificar a Dios es un compromiso que toca muy de cerca a todos cuantos hemos sido creados por su amor y bondad.
Faltaría nomás que después de tantos beneficios que Dios nos ha dado en esta vida, y que nos promete para la otra, ni siquiera lo tomáramos en cuenta.
Venga a nosotros tu Reino
El Reino de Dios que Jesucristo nuestro Señor vino a traernos con su vida y su ejemplo, con sus palabras y su Evangelio, es lo que más cerca nos tiene de la santidad de Dios todos los días de nuestra vida.
Que se haga tu voluntad
Todo lo que hacemos, lo que vivimos y deseamos tiene un riel que nos ayuda a vivir en todo momento conforme a la santidad de Dios. Él es quien guía todos nuestros pasos, para que no nos desviemos deliberadamente del camino.
Danos hoy nuestro pan
Jesús es el alimento que sostiene la vida, que da fuerza y energía para caminar, trabajar y realizar esa misión para la cual estamos aquí y ahora en este mundo.
Perdónanos
El perdón de Dios, ya lo hemos considerado muchas veces, es una prerrogativa que está fuera de nuestros esquemas, pero su amor infinito nos lo da y le damos gracias por ello.
No nos dejes caer en tentación
Esto es una petición que nos acerca a envolvernos en el amor divino para permanecer en el y no dejarnos arrastrar por el mal.
Líbranos de todo mal
Que en otras palabras bien podríamos parafrasear: envuélvenos con tu amor, porque sólo así estaremos seguros, protegidos y libres de todo aquello que pudiera dañarnos.
Líbranos del mal y de todos los males, de todo aquello que nos perjudica o nos afecta negativamente.
María Belén Sánchez fsp
Al menos, ya que en realidad todos los tiempos son de Dios y son don de Dios.
La enseñanza de Jesús
Jesús no se limita a esos momentos, va mucho lejos y su enseñanza tiene fundamentos que implican la vida entera de los seres humanos.
Para comprender a fondo dichas enseñanzas tenemos que “bucear” en el Padre nuestro y ver que todo se condensa en el amor a nuestro Padre Dios, y que el alabarle, bendecirle, pedirle lo que más necesitamos, estar con Él y darle gracias no son momentos aislados, sino que son actitudes que envuelve a toda la persona en todos sus sentidos y facultades.
Padre nuestro
Jesús nos invita a llamar Padre a nuestro Dios, cosa que no era permitido a los antiguos. Hay que tener en cuenta que ser Padre y ser hijo no es cosa pasajera, es algo de todos los días y de siempre, que está inscrito en la totalidad del ser.
Que estás en los cielos
Dios es un Padre que no está ausente, está también en nuestros sueños, en nuestros anhelos, en ese deseo profundo e indeclinable de felicidad que todos llevamos dentro del corazón.
Santificado sea tu nombre
Alabar, bendecir y glorificar a Dios es un compromiso que toca muy de cerca a todos cuantos hemos sido creados por su amor y bondad.
Faltaría nomás que después de tantos beneficios que Dios nos ha dado en esta vida, y que nos promete para la otra, ni siquiera lo tomáramos en cuenta.
Venga a nosotros tu Reino
El Reino de Dios que Jesucristo nuestro Señor vino a traernos con su vida y su ejemplo, con sus palabras y su Evangelio, es lo que más cerca nos tiene de la santidad de Dios todos los días de nuestra vida.
Que se haga tu voluntad
Todo lo que hacemos, lo que vivimos y deseamos tiene un riel que nos ayuda a vivir en todo momento conforme a la santidad de Dios. Él es quien guía todos nuestros pasos, para que no nos desviemos deliberadamente del camino.
Danos hoy nuestro pan
Jesús es el alimento que sostiene la vida, que da fuerza y energía para caminar, trabajar y realizar esa misión para la cual estamos aquí y ahora en este mundo.
Perdónanos
El perdón de Dios, ya lo hemos considerado muchas veces, es una prerrogativa que está fuera de nuestros esquemas, pero su amor infinito nos lo da y le damos gracias por ello.
No nos dejes caer en tentación
Esto es una petición que nos acerca a envolvernos en el amor divino para permanecer en el y no dejarnos arrastrar por el mal.
Líbranos de todo mal
Que en otras palabras bien podríamos parafrasear: envuélvenos con tu amor, porque sólo así estaremos seguros, protegidos y libres de todo aquello que pudiera dañarnos.
Líbranos del mal y de todos los males, de todo aquello que nos perjudica o nos afecta negativamente.
María Belén Sánchez fsp