Suplementos
Homenaje fotográfico
Artes Visuales-Fotografía
Todos los temas y todos los géneros pueden sin duda constituir un rico filón de posibilidades estéticas y expresivas para la fotografía, pero sin duda que el de los bailarines de ballet, ya sea en reposo o en movimiento, fuera o dentro del escenario, al mostrar sus cuerpos generalmente esculturales y vigorosos, sus expresivos rostros, sus gestos y actitudes, el pálpito de su esfuerzo y demás elementos físicos y espirituales que caracterizan esta manifestación artística fascinante, constituye ya de por sí, materia fotogénica que sólo está pidiendo una cámara manejada con talento y sensibilidad para convertirse en atrayente y sugerente imaginería, plena de plasticidad y de belleza.
Esto puede apreciarse en algunas de las fotografías digitalizadas, tanto en color como en blanco y negro que se presentan al público de esta ciudad en los corredores del patio central del mismo Exconvento, donde fue montada una exposición en memoria y homenaje de Onésimo González, quien fuera el mejor ejecutante de danza moderna y contemporánea en nuestra ciudad y además, un querido maestro y espléndido impulsor de esta disciplina en nuestro medio durante las últimas décadas del siglo pasado.
Dicha exposición que hace alusión directa o indirecta a su vida profesional, es de carácter colectivo y como tal, posee altibajos cualitativos; además de que se han mezclado ahí, tanto fotografías presuntamente artísticas con otras, cuyos valores son meramente documentales e históricos; sin embargo, hay imágenes muy atrayentes, pues lograron inmortalizar algo del misterio que anima a estos singulares creadores que emplean su propio cuerpo como medio de creación; que supieron poner de relieve la gracia de sus anatomías dramáticamente iluminadas y subrayados con suaves matices cromáticos; imágenes en fin, que acercan visualmente al espectador, de manera sugerente y bella, a ese espectáculo representativo, anecdótico o alegórico, que es la danza.
No existe plena identificación de la autoría o procedencia de cada una de las fotografías de esta muestra que fue coordinada por Angélica Íñiguez, aunque de manera conjunta se indica que algunas son de Sergio Garibay, otras de Alejandro López, y que el resto proceden de los archivos fotográficos propiedad de la Señora Sonia Salcedo, viuda del homenajeado; de David Sumaya y del Periódico EL INFORMADOR, pero todas en conjunto cumplen cabal e incuestionablemente con su objetivo: recordar con cariño y admiración al Maestro Onésimo.
Esto puede apreciarse en algunas de las fotografías digitalizadas, tanto en color como en blanco y negro que se presentan al público de esta ciudad en los corredores del patio central del mismo Exconvento, donde fue montada una exposición en memoria y homenaje de Onésimo González, quien fuera el mejor ejecutante de danza moderna y contemporánea en nuestra ciudad y además, un querido maestro y espléndido impulsor de esta disciplina en nuestro medio durante las últimas décadas del siglo pasado.
Dicha exposición que hace alusión directa o indirecta a su vida profesional, es de carácter colectivo y como tal, posee altibajos cualitativos; además de que se han mezclado ahí, tanto fotografías presuntamente artísticas con otras, cuyos valores son meramente documentales e históricos; sin embargo, hay imágenes muy atrayentes, pues lograron inmortalizar algo del misterio que anima a estos singulares creadores que emplean su propio cuerpo como medio de creación; que supieron poner de relieve la gracia de sus anatomías dramáticamente iluminadas y subrayados con suaves matices cromáticos; imágenes en fin, que acercan visualmente al espectador, de manera sugerente y bella, a ese espectáculo representativo, anecdótico o alegórico, que es la danza.
No existe plena identificación de la autoría o procedencia de cada una de las fotografías de esta muestra que fue coordinada por Angélica Íñiguez, aunque de manera conjunta se indica que algunas son de Sergio Garibay, otras de Alejandro López, y que el resto proceden de los archivos fotográficos propiedad de la Señora Sonia Salcedo, viuda del homenajeado; de David Sumaya y del Periódico EL INFORMADOR, pero todas en conjunto cumplen cabal e incuestionablemente con su objetivo: recordar con cariño y admiración al Maestro Onésimo.