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Hace honor a su apellido

Puede ser una herejía tan grande como lo fue la Cayenne, pero se comporta tan bien como cualquier Porsche

Primero fue Cayenne, que marcó  un hito dentro de la historia de la casa de Stuttgart. Un SUV (vehículos deportivo utilitario, por sus siglas en inglés) en el catálogo, fue visto por los más radicales como una blasfemia; por los indiferentes, como una camioneta de lujo más, y por los apasionados, como el vehículo de sus sueños. Pero aún faltaba una sorpresa: un Porsche con cuatro puertas. Ése es el Panamera, que se constituye como un digno integrante de la familia alemana de súper deportivos.

El nombre lleva una clara alusión a la prestigiosa carrera de autos que se celebra en México, la mítica Carrera Panamericana. Porsche ha sido pieza clave en la historia y desarrollo de esta competencia, por lo que decidieron llamar a su más reciente creación en honor a la justa más importante del automovilismo deportivo de nuestro país.

Como es natural en un lanzamiento de esta importancia, la marca en México “tiró la casa por la ventana” en su presentación del auto a los medios nacionales. Pruebas de pista y luego una extensa travesía por los estados de México, Querétaro y San Luis Potosí, permitieron a los medios de comunicación convivir mucho, y muy de cerca, con un Gran Turismo de capacidades notables.

El vehículo es indiscutiblemente un Porsche desde donde se le mire —salvo, tal vez, de espaldas— pero no hay manera de confundirlo. Las líneas generales del auto llevan el sello de la casa, aunque la parte trasera de la cintura es notoriamente más ancha, dándole mucha robustez al diseño.

¿Qué es, probablemente, lo mejor que hace Porsche? Motores. Y el Panamera es impulsado por dos joyas de la ingeniería automotriz de nuestros días. Existen dos fuentes de poder para las tres versiones que se ofertarán en México a partir de la última semana de septiembre. La primera es un V8 de 4.8 con 400 caballos de fuerza, para el Panamera S y 4S. La versión tope lleva un temible Biturbo con la misma cilindrada, pero que dispara 500 caballos de fuerza de sus entrañas.

Aunado a estas maravillas mecánicas, el auto ofrece una transmisión PDK (Porsche Doppel Kuplung), que es en resumen una caja automática con opción secuencial, de siete marchas con doble embrague, que funciona magníficamente. El sistema de suspensión se puede configurar hasta en tres niveles, que van del máximo confort, hasta el tope en el desempeño para caminos rápidos y sinuosos.

En el interior del Panamera, el mejor asiento es el del conductor, sin sombra de duda. Es increíble la manera en que responde un “monstruo” de casi dos toneladas de peso, cuando se le exige en la pista o en un estrecho camino sinuoso de la Huasteca potosina. Además posee todo el confort posible, un extraordinario equipo de sonido y materiales de la más alta calidad.

Para el resto de los tres pasajeros posibles (el auto lleva una configuración 2+2), el espacio es generoso. Las opciones para acomodar los asientos son numerosas e incluso Porsche ofrece la opción de un climatizador individual, para cada una de las cuatro plazas del vehículo.

Por supuesto que una belleza como este Porsche vale cada centavo que se pide por él. Y en el caso de la versión de entrada del Panamera S, hay que sacar de la cartera 137 mil dólares para llevarlo a casa, mientras que la versión base del Turbo comienza en 173 mil billetes verdes. Pero existen tantas posibilidades de equipamiento y personalización, incluso de materiales y acabados, que en un arranque, el precio de uno de estos monstruos puede rebasar los 210 mil dólares.

Porsche y su Panamera ingresan al glamoroso mundo de los sedanes de súper lujo. Ahí encontrará  rivales de la talla del CLS de Mercedes-Benz o del Maserati Quattroporte. La marca incluso pone a rivales de formas más convencionales, como el Clase S, el Serie 7 y el A8. Y sus posibilidades de alcanzar 25 por ciento de ese mercado en México, no parecen descabelladas, como lo anuncia la compañía.

Porsche ya nos enseñó que no sólo de raudos biplazas vive el Hombre. También saben hacer SUV y sedanes. ¿Habrá otra sorpresa oculta en el portafolio secreto de Stuttgart?

Radiografía:

Motores: De 4.8 litros de desplazamiento; V8 y V8 biturbo. Potencia- 400 cv a 6,500 rpm (Panamera S y 4S) y 500 cv a 6,000 rpm (Panamera Turbo).

Transmisión:
Automática de siete velocidades (7+R) PDK, opcional en el Panamera S, que lleva de serie la caja manual de seis velocidades (6+R).

Suspensión:
Delantera- Independiente, de eje de brazo transversal. Trasera- Independiente, de tipo Multilink.

Frenos: Sistema de frenos de aluminio de 6 émbolos adelante y frenos de aluminio de cuatro émbolos atrás, con discos ventilados y sistema antibloqueo (ABS).

Tracción: Integral o trasera, dependiendo de la versión.

Javier González Levy/San Luis Potosí

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