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Festín en la Charamusca
Además de su belleza y tranquilidad, el pueblo tiene muchos sabores que ofrecer
GUADALAJARA, JALISCO (24/ENE/2016).- A veces uno no termina comiendo lo que planeaba, pero en ese cambio de ruta no es extraño que encontremos algo mucho mejor. Al menos así me ocurrió cuando llegué a La Charamusca, restaurante tradicional en el Centro de Tequisquiapan, Querétaro.
Me habían recomendado mucho el lugar, alabando especialmente sus panes en sabores dulces y el café de grano que se sirve. Sin embargo, al leer el menú sentí que sería un desperdicio haber viajado tanto para comerme una concha o un cuernito, así que decidí exprimir el bolsillo a fondo con tal de llevarme un buen recuerdo del restaurante.
La Charamusca la puedes encontrar por el letrero que tiene en su blanca fachada (calle Ezequiel Montes #1), o por el penetrante olor a café que se comienza a percibir conforme te vas acercando. El local está dividido en dos partes, una —la frontal— es la cafetería y panadería, y la otra —posterior— el restaurante.
Con un ambiente familiar, pasar un desayuno o merienda aquí es un agasajo. La atención es rápida, y pese al bullicio, se pasa un rato bastante tranquilo en su interior, admirando su bonita decoración estilo mexicana, con detalles de cantera y acabados en madera.
Ahora vamos a lo importante: La comida. El menú es esencialmente mexicano, con algunos platillos “queretanos” como sus recomendaciones principales. Visto lo anterior, decidí darle una oportunidad a las afamadas enchiladas.
Como puedes ver en la foto inferior que acompaña a estas palabras, el plato se sirve con cuatro enchiladas. Está bien presentado, con las guarniciones a los lados (los frijoles estaban deliciosos) y sabrosamente salseado, con una cubierta de crema y sus rodajas de cebolla para darle un toque y aroma suculento. Las pedí de queso (en el menú hay de pollo también), y pese al nombre, no sentí que estuvieran demasiado “enchilosas”, aunque supongo que los lectores que no gusten de los sabores picantes las encontrarán excelentes. Con la salsa de la casa creo que el sabor mejora, y a diferencia de otras ocasiones, no terminé por soltar el tenedor con la sensación de que estaba a punto de explotar.
Ahora, me habían presumido La Charamusca por el exquisito pan que sirven, y no me iba a ir sin probarlo —aunque lo pedí para llevar, porque tampoco soy tan tragón como podría parecer—. El pan de hornea en el lugar con una receta particular que se mantiene celosamente guardada, lo que le da un cierto aire de “exclusividad” a este producto. Pedí un pan de queso y llegó a mis manos calientito, casi recién sacado del horno. La textura es suave como las nubes y el sabor...¡celestial!
Sin duda, La Charamusca ofrece manjares por los que bien vale la pena darse una vuelta hasta Tequisquiapan.
Por Francisco González
Me habían recomendado mucho el lugar, alabando especialmente sus panes en sabores dulces y el café de grano que se sirve. Sin embargo, al leer el menú sentí que sería un desperdicio haber viajado tanto para comerme una concha o un cuernito, así que decidí exprimir el bolsillo a fondo con tal de llevarme un buen recuerdo del restaurante.
La Charamusca la puedes encontrar por el letrero que tiene en su blanca fachada (calle Ezequiel Montes #1), o por el penetrante olor a café que se comienza a percibir conforme te vas acercando. El local está dividido en dos partes, una —la frontal— es la cafetería y panadería, y la otra —posterior— el restaurante.
Con un ambiente familiar, pasar un desayuno o merienda aquí es un agasajo. La atención es rápida, y pese al bullicio, se pasa un rato bastante tranquilo en su interior, admirando su bonita decoración estilo mexicana, con detalles de cantera y acabados en madera.
Ahora vamos a lo importante: La comida. El menú es esencialmente mexicano, con algunos platillos “queretanos” como sus recomendaciones principales. Visto lo anterior, decidí darle una oportunidad a las afamadas enchiladas.
Como puedes ver en la foto inferior que acompaña a estas palabras, el plato se sirve con cuatro enchiladas. Está bien presentado, con las guarniciones a los lados (los frijoles estaban deliciosos) y sabrosamente salseado, con una cubierta de crema y sus rodajas de cebolla para darle un toque y aroma suculento. Las pedí de queso (en el menú hay de pollo también), y pese al nombre, no sentí que estuvieran demasiado “enchilosas”, aunque supongo que los lectores que no gusten de los sabores picantes las encontrarán excelentes. Con la salsa de la casa creo que el sabor mejora, y a diferencia de otras ocasiones, no terminé por soltar el tenedor con la sensación de que estaba a punto de explotar.
Ahora, me habían presumido La Charamusca por el exquisito pan que sirven, y no me iba a ir sin probarlo —aunque lo pedí para llevar, porque tampoco soy tan tragón como podría parecer—. El pan de hornea en el lugar con una receta particular que se mantiene celosamente guardada, lo que le da un cierto aire de “exclusividad” a este producto. Pedí un pan de queso y llegó a mis manos calientito, casi recién sacado del horno. La textura es suave como las nubes y el sabor...¡celestial!
Sin duda, La Charamusca ofrece manjares por los que bien vale la pena darse una vuelta hasta Tequisquiapan.
Por Francisco González