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Encanto universitario

Uno de los centros de enseñanza con más prestigio en los Estados Unidos

GUADALAJARA, JALISCO (10/ENE/2016).- Palo Alto es una ciudad situada en California, dentro de Silicon Valley —al Sureste de  la península de San Francisco—. El entorno es cálido, a pesar del frío de la época. El Downtown (centro histórico) está lleno de luces y los negocios abarrotados, que nos dejan deducir la viveza de la ciudad.

La economía de la región gira sobre los avances tecnológicos y la informática, y a sólo pocas calles de distancia fue posible visitar la mansión donde Steve Jobs murió o la casa donde fundó la compañía Apple. Dicho sea de paso, Cupertino, California, se encuentra a tan solo 30 minutos de distancia y bien podría llamarse “ciudad Apple”. Es normal encontrar logotipos del gigante de la tecnología por toda la calle acompañando al número y calle del vecindario. Como podrán deducirlo, el corporativo de la “manzanita” se encuentra en dicha ciudad.

Alta cultura

Volviendo a Palo Alto, se respiran aires universitarios, y no es para menos, ya que a un par de kilómetros se encuentra la Universidad de Stanford, una de las instituciones académicas más caras y de mayor prestigio de Estados Unidos. Por las calles circundantes al hotel donde nos hospedamos (The Epiphany, 180 avenida Hamilton), los lugareños muestran el orgullo por su máxima casa de estudios, banderas, gorros, sudaderas y hasta calcetines, mostraban la imagen de la universidad.

El campus de Stanford es imponente, la arquitectura es inigualable y los jardines aledaños forman una postal excepcional. La otrora “granja”, como la llaman los oriundos, tiene una extensión tan generosa que alberga siete edificios, un museo y hasta una acelerador de partículas.
Tal vez la imagen más icónica de esta locación sea la torre del campus. Como dato curioso, la filmación de la película “Aprendices fuera de línea” fue grabada en Silicon Valley y la Universidad de Stanford fue parte de ella.

San José y Santa Clara también fueron parte de nuestro recorrido por la zona y a través de las carreteras norteamericanas pudimos apreciar montañas y playa, todo en un mismo paraje. Literalmente si cambiabas la mirada a la izquierda verías montañas frondosas y a la derecha el mar reflejando la luz del sol. Fue agradable parar de vez en cuando a los comercios de la localidad y sentir la vibra de locales y foráneos.

Ya sea en un enfoque tecnológico, cultural o por simple placer, Silicon Valley lo tiene todo y sin lugar a dudas vale la pena visitar tan linda región.

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