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En nombre de la modernidad
Las formas del nuevo Ibiza son su mayor atractivo, que se combinan con un buen interior para hacer un subcompacto muy agradable
No es fácil lograr lo que consiguió Seat con la nueva generación del Ibiza, hacer un auto que claramente se vea como parte de la familia Seat, pero que aún así tenga una marcada personalidad propia. El resultado de este logro es un auto fresco, agradable de ver y que, en varios aspectos, cumple con las promesas que sus formas exteriores insinúan.
Luc Dunkerwolke, el jefe de diseño de la marca española parte del grupo Volkswagen, anotó un verdadero golazo con el nuevo Ibiza. El auto es tan atractivo que es casi imposible no voltear a verlo en las calles. Claro que la ayuda de los colores fuertes como el verde metálico o el naranja que tuvimos para pruebas, contribuye mucho para esto, pero incluso cuando pasamos al lado de un “aburrido plata”, el Ibiza se destaca. Sus líneas son orgánicas y sensuales, con el uso muy acertado de ángulos y rectas que rompen la monotonía justo en el lugar preciso. Por donde se vea, el nuevo Ibiza agrada a la mayoría y esto ya es un gran punto en su favor.
En su interior, ocurre algo interesante. Seat nos había acostumbrado a plásticos de excelente calidad, incluso acojinados, en el Ibiza III, que antecede al actual y convive con éste. Sin embargo, en el nuevo modelo, no vemos esta riqueza de materiales. Aquí, la forma pasa a ser lo más importante. Tan bien lograda es, que ni siquiera la abundancia de plásticos rígidos perjudica la sensación de bienestar que se tiene en el coche. De hecho, el Ibiza parece un auto de un segmento superior. Así de bien lograda es la mezcla entre materiales y ejecución del interior del auto.
El equipo depende mucho de la versión, pero es casi siempre mayor de lo que uno espera de un auto cuyo precio fluctúa entre los 142 y los 191 mil pesos. El “nuestro” tenía, por ejemplo, quemacocos y aire acondicionado digital, que se encuentra en una brillante base con terminado negro piano, en la parte baja central del tablero. El mismo terminado se observa en el sistema de sonido, que nos pareció de operación complicada. Por ejemplo, no hay números para acceder directamente a la estación que pusimos en la memoria, lo que obliga a entrar en el menú y buscarla o presionar repetidamente el botón de avance.
En cualquier caso, lo que se hace en una operación única en casi todos los vehículos, se vuelve más complejo —y por ende implica en mayor distracción— en el nuevo Ibiza.
El quemacocos usa una cortina translúcida para tapar la entrada de luz al habitáculo, algo que no siempre logra. Además, no se abre totalmente, sólo se pliega hacia arriba, lo que puede molestar a algunos. A nosotros, particularmente, nos molesta más que la cortina no tape completamente la entrada del fuerte sol tapatío en estas épocas del año.
El espacio es muy bueno adelante, pero algo justo atrás. Y no podría ser diferente, éste no es un vehículo diseñado para que los ocupantes se sientan como en las salas de su casa. Pero cuatro pasajeros, principalmente si los de adelante colocan el asiento como debe de ser y no demasiado lejos del volante (como les gusta a algunos), estarán cómodos.
La visibilidad es excelente, algo poco común en un hathcback. La posición del conductor es también muy buena y se logra mucho gracias a la posibilidad de ajustar el volante en altura y profundidad.
A pesar de la nueva cáscara, el Ibiza cuenta con una base mecánica antigua y muy conocida por nosotros. Se trata del motor de 2.0 litros y 115 caballos de fuerza que, estamos seguros que ya lo adivinó, usa el más que familiar Jetta. Es un tren motor confiable, económico y agradable de conducir tanto en ciudad como en carretera. El problema es que su desempeño dinámico deja que desear y esto es uno de los pocos puntos donde no se cumple lo que la forma del Ibiza promete. Ya vendrá el Cupra… ya vendrá el Cupra.
El resultado es que el Ibiza con caja manual de cinco velocidades, necesitó 13.7 segundos para llegar a los 100 km/h, lo que lo permite entrar en el rango de los autos considerados rápidos.
Por otro lado, la economía de combustible es sobresaliente y nos arrojó un número de 9.8 kilómetros por litro en consumo exclusivamente urbano. Puede ser que la mayoría de los clientes que están buscando un subcompacto, tenga más en mente la economía que el desempeño. En este caso, estarán más que satisfechos con el Ibiza.
La suspensión es relativamente suave y la dirección rápida y precisa. En nuestro auto de pruebas, que contaba con sistema de control de estabilidad, ESP, el Ibiza se mostró muy agradable en las curvas y la electrónica ayuda a controlar la inclinación de la carrocería, algo mayor que lo que nos hubiera gustado.
Hechas sumas de virtudes y restas de problemas, el saldo que nos deja el Ibiza es bastante positivo. Es un coche cómodo, económico, bien hecho y estéticamente muy agraciado. Además, su política de precios es muy favorable y esto lo transforma si no en una ganga, al menos en uno de los mejores autos que se puede comprar por lo que se paga. Y esto, es decir mucho.
Ficha Técnica
Seat Ibiza Sport
Motor: Frontal transversal; cuatro cilindros en línea; 2.0 litros de desplazamiento; DOHC; 16 válvulas; con inyección electrónica de combustible secuencial multipunto. Potencia: 115 cv @ 5,200 rpm / Torque: 170 libras-pie @ 2,400 rpm.
Tracción: Delantera.
Transmisión: Manual de cinco velocidades (5+R).
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Eje con brazos longitudinales y muelles helicoidales.
Frenos: De discos ventilados adelante y de discos sólidos atrás, con sistema antibloqueo (ABS) y sistema de respuesta dinámica (DSR).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
4,052 / 1,693 / 1,445
Distancia entre ejes: 2,469 mm
Peso: 1,085 kilogramos.
Tanque- 45 litros.
Cajuela- 292 litros.
Precio: 191,500 pesos
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración de 0 a 100 km/h: en 13.7 segundos
Frenado de 100 km/h a cero: en 40 metros
Cuarto de milla: 16.4 segundos a 138.3 km/h
Velocidad máxima: 192 km/h
Sergio Oliveira
Luc Dunkerwolke, el jefe de diseño de la marca española parte del grupo Volkswagen, anotó un verdadero golazo con el nuevo Ibiza. El auto es tan atractivo que es casi imposible no voltear a verlo en las calles. Claro que la ayuda de los colores fuertes como el verde metálico o el naranja que tuvimos para pruebas, contribuye mucho para esto, pero incluso cuando pasamos al lado de un “aburrido plata”, el Ibiza se destaca. Sus líneas son orgánicas y sensuales, con el uso muy acertado de ángulos y rectas que rompen la monotonía justo en el lugar preciso. Por donde se vea, el nuevo Ibiza agrada a la mayoría y esto ya es un gran punto en su favor.
En su interior, ocurre algo interesante. Seat nos había acostumbrado a plásticos de excelente calidad, incluso acojinados, en el Ibiza III, que antecede al actual y convive con éste. Sin embargo, en el nuevo modelo, no vemos esta riqueza de materiales. Aquí, la forma pasa a ser lo más importante. Tan bien lograda es, que ni siquiera la abundancia de plásticos rígidos perjudica la sensación de bienestar que se tiene en el coche. De hecho, el Ibiza parece un auto de un segmento superior. Así de bien lograda es la mezcla entre materiales y ejecución del interior del auto.
El equipo depende mucho de la versión, pero es casi siempre mayor de lo que uno espera de un auto cuyo precio fluctúa entre los 142 y los 191 mil pesos. El “nuestro” tenía, por ejemplo, quemacocos y aire acondicionado digital, que se encuentra en una brillante base con terminado negro piano, en la parte baja central del tablero. El mismo terminado se observa en el sistema de sonido, que nos pareció de operación complicada. Por ejemplo, no hay números para acceder directamente a la estación que pusimos en la memoria, lo que obliga a entrar en el menú y buscarla o presionar repetidamente el botón de avance.
En cualquier caso, lo que se hace en una operación única en casi todos los vehículos, se vuelve más complejo —y por ende implica en mayor distracción— en el nuevo Ibiza.
El quemacocos usa una cortina translúcida para tapar la entrada de luz al habitáculo, algo que no siempre logra. Además, no se abre totalmente, sólo se pliega hacia arriba, lo que puede molestar a algunos. A nosotros, particularmente, nos molesta más que la cortina no tape completamente la entrada del fuerte sol tapatío en estas épocas del año.
El espacio es muy bueno adelante, pero algo justo atrás. Y no podría ser diferente, éste no es un vehículo diseñado para que los ocupantes se sientan como en las salas de su casa. Pero cuatro pasajeros, principalmente si los de adelante colocan el asiento como debe de ser y no demasiado lejos del volante (como les gusta a algunos), estarán cómodos.
La visibilidad es excelente, algo poco común en un hathcback. La posición del conductor es también muy buena y se logra mucho gracias a la posibilidad de ajustar el volante en altura y profundidad.
A pesar de la nueva cáscara, el Ibiza cuenta con una base mecánica antigua y muy conocida por nosotros. Se trata del motor de 2.0 litros y 115 caballos de fuerza que, estamos seguros que ya lo adivinó, usa el más que familiar Jetta. Es un tren motor confiable, económico y agradable de conducir tanto en ciudad como en carretera. El problema es que su desempeño dinámico deja que desear y esto es uno de los pocos puntos donde no se cumple lo que la forma del Ibiza promete. Ya vendrá el Cupra… ya vendrá el Cupra.
El resultado es que el Ibiza con caja manual de cinco velocidades, necesitó 13.7 segundos para llegar a los 100 km/h, lo que lo permite entrar en el rango de los autos considerados rápidos.
Por otro lado, la economía de combustible es sobresaliente y nos arrojó un número de 9.8 kilómetros por litro en consumo exclusivamente urbano. Puede ser que la mayoría de los clientes que están buscando un subcompacto, tenga más en mente la economía que el desempeño. En este caso, estarán más que satisfechos con el Ibiza.
La suspensión es relativamente suave y la dirección rápida y precisa. En nuestro auto de pruebas, que contaba con sistema de control de estabilidad, ESP, el Ibiza se mostró muy agradable en las curvas y la electrónica ayuda a controlar la inclinación de la carrocería, algo mayor que lo que nos hubiera gustado.
Hechas sumas de virtudes y restas de problemas, el saldo que nos deja el Ibiza es bastante positivo. Es un coche cómodo, económico, bien hecho y estéticamente muy agraciado. Además, su política de precios es muy favorable y esto lo transforma si no en una ganga, al menos en uno de los mejores autos que se puede comprar por lo que se paga. Y esto, es decir mucho.
Ficha Técnica
Seat Ibiza Sport
Motor: Frontal transversal; cuatro cilindros en línea; 2.0 litros de desplazamiento; DOHC; 16 válvulas; con inyección electrónica de combustible secuencial multipunto. Potencia: 115 cv @ 5,200 rpm / Torque: 170 libras-pie @ 2,400 rpm.
Tracción: Delantera.
Transmisión: Manual de cinco velocidades (5+R).
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Eje con brazos longitudinales y muelles helicoidales.
Frenos: De discos ventilados adelante y de discos sólidos atrás, con sistema antibloqueo (ABS) y sistema de respuesta dinámica (DSR).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
4,052 / 1,693 / 1,445
Distancia entre ejes: 2,469 mm
Peso: 1,085 kilogramos.
Tanque- 45 litros.
Cajuela- 292 litros.
Precio: 191,500 pesos
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración de 0 a 100 km/h: en 13.7 segundos
Frenado de 100 km/h a cero: en 40 metros
Cuarto de milla: 16.4 segundos a 138.3 km/h
Velocidad máxima: 192 km/h
Sergio Oliveira