Suplementos

El preservador de memorias

Héctor Díaz dirige una empresa que se dedica a inmortalizar los recuerdos

GUADALAJARA, JALISCO (21/DIC/2014).- Frente a la cama de hospital en la que reposaba su abuelo a causa de una embolia, Héctor Díaz se dio cuenta de que por más exitosos, adinerados o famosos que seamos los seres humanos, lo único que vamos a dejar al partir son recuerdos.

Rodeado de enfermeros que iban y venían por los pasillos, le enojó que el hombre al que tanto admiraba nunca hubiera hecho nada por preservar su historia. Fue en ese momento que se prometió a sí mismo que las memorias de su abuelo no se perderían, y así, sin pensarlo, cambió el rumbo de su propia vida... e incluso de otros.

El sueño comienza

Héctor quedó satisfecho con los tres libros que hizo para contar la vida de su abuelo, por lo que aceptó encargos que le pidieron otros familiares. Al percatarse de que en México no existía una empresa que se dedicara a lo que él estaba haciendo, un diciembre de hace dos años tomó la decisión de “mandar a la goma su negocio de restaurantero”.  Sabía que era arriesgado pero confiaba en su visión y en sus  primeros resultados.

“Invertimos en todo tipo de cosas por nuestro paso por la vida, como amueblar una casa, autos, ropa o viajes, pero no pensamos en organizar todos nuestros recuerdos, decir: ‘Esto es lo que fui y así quiero que me recuerden’”, cuenta.

Así fue que en enero de 2013 nació Preserve su Historia, empresa que a través de biografías escritas, álbumes de fotos o videos tipos documentales ha ayudado a personas, familias y organizaciones a inmortalizar sus memorias.

En un principio iniciaron con el servicio básico de textos; sin embargo, poco a poco los mismos clientes les han pedido que sus relatos  se cuenten por diferentes medios.

Héctor explica que eligió cuatro maneras para hacerlo: la palabra escrita, fotos, videos y entrevistas. “La empresa evolucionó mucho de la idea original de nada más biografías. Si a ti te gustan los libros, tu vida se plasma así, o si eres más visual por medio de un documental”.

Volverse un “todólogo”

Los más de  50 proyectos que Héctor Díaz ha realizado han sido personalizados. No tiene un molde, porque los seres humanos no son iguales. Personalidad que la empresa quiere ofrecer, algo de su magia. Lo primero que hace el preservador de vidas es preguntarle al cliente sobre lo que más le gusta. De la respuesta dependerá el cómo, para luego ir en busca de los colaboradores, ya sea un escritor, corrector de estilo o fotógrafo adecuado para el proyecto.

Héctor dice que lo que realmente hace es escarbar en los recuerdos de la gente. Hablar de su familia, muy a fondo, para que poco a poco puedan acomodar sus ideas. Ese es el punto en el que se vuelve un “todólogo”. Hace entrevistas, investiga, graba y edita con el objetivo de ir siempre más allá. Comparte que por ejemplo si el día que el cliente nació ocurrió algún evento de importancia mundial, o detalla sus árboles genealógicos o utiliza cronologías.

Para él una de las cosas más satisfactorias de su trabajo —no importa si es pequeño o grande— es que ayuda a que las personas se conozcan. “A ver lo que han vivido, han sido, lo que han hecho con su vida. Si lograron lo que soñaban de niños, es voltear atrás. Hasta cierto punto te reencuentras contigo mismo, con tu familia, tus valores. Recuerdas quién eres y de dónde vienes”. También rompen un poco con la frialdad de la tecnología en un mundo donde todo es virtual y ya ni siquiera se “imprimen las fotografías”.

Destaca que otra visión es que muchas veces nuestra vida puede llegar a inspirar a personas que todavía ni nacen. “Un día puedes tener un nieto o nieta que diga, yo quiero ser como mi abuelito o abuelita. No sólo es cuestión de ego o de dejar algo, sino que le puede servir a alguien que ni sabemos”.

Lo mueven las historias


Hasta que fundó Preserve su Historia, Héctor Díaz entendió que aquello que lo había movido toda su vida era su pasión por contar los recuerdos de otros. Antes de llegar a ese punto estudió actuación, pero frente a las cámaras no era donde estaba su verdadera voz.

Algo que le movió para descibrir su destino, fue conocer en una conferencia a Fritz Thompson, un hombre de 33 años que quedó cuadripléjico cuando le cayó un auto encima. Aquél relato lo conmovió y quiso contarlo. Héctor le ofreció al ponente una biografía, pero Fritz ya tenía varios libros. Entonces se aventuró a hacerle un documental. Lo siguió durante tres meses. Entrevistó a sus médicos, quienes decían que el hombre ya no podría volver a caminar, pero lo logró. Su tenacidad lo conmovió: “No hay peor tragedia que no poderte mover.Su cuerpo se convierte en una jaula y lo único con lo que cuenta. Experimentó la peor de las lástimas y sólo le quedó su mente”.

SABER MÁS

http://www.preservesuhistoria.com/

Temas

Sigue navegando