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El modelo de oración de Jesús
Si alguno de nosotros quisiera aprender a orar, u orar adecuadamente, nadie como Jesús para enseñarnos. Gracias a Dios que las palabras de Jesús quedaron plasmadas en los evangelios
No hay una persona en este mundo que haya orado más y mejor que Jesús. Como hombre que caminó en este planeta, Jesús desarrolló la vida de oración más perfecta, y además mostró la eficacia de esa vida de oración.
Si alguno de nosotros quisiera aprender a orar, u orar adecuadamente, nadie como Jesús para enseñarnos. Gracias a Dios que las palabras de Jesús quedaron plasmadas en los evangelios, a través de lo cual podemos orar conforme la voluntad de Dios.
Es difícil encontrar a un mexicano que, alguna vez en su vida, no haya repetido el “Padre Nuestro” como una oración de fe. Gracias a Dios que la fe de nuestros padres en la mayoría de los casos nos ha acercado a la oración; es por eso que será muy saludable considerar las enseñanzas de Jesús respecto a la oración.
El día que los discípulos se acercaron a Jesús para que les enseñara a orar, el Señor les enseñó una oración que realmente es un bosquejo, a través del cual podemos aprender los elementos que van conformando la oración que llega al corazón de Dios. ¿Cuáles son esos elementos?
“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre”. Reconocer que Dios es nuestro Padre, que tiene todo poder aún por encima de mis circunstancias y necesidades; rogar que por encima de toda petición, Dios sea glorificado y que su nombre sea conocido.
“Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra”. La primera petición es que se establezca el Reino de Dios en esta tierra, es decir, que por encima de todas las cosas se haga la voluntad de Dios. En el cielo sin duda que se hace la voluntad de Dios total y absolutamente, por eso la petición correcta es pedir a Dios que aquí en la tierra se haga de la misma manera su voluntad.
“Danos el pan nuestro de cada día”. Es el momento de mencionar delante de Dios nuestras necesidades personales y las de aquellos que nos rodean, confiando en que Dios suplirá de acuerdo a su voluntad y soberanía.
“Perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Es muy importante acercarnos frecuentemente a Dios, para pedir que nos limpie de todos los eventos que nos han alejado de Él. A veces pecamos por los pensamientos, las palabras y las acciones, así como por aquellas omisiones que cometemos respecto a la voluntad de Dios. Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador.
“No nos metas en tentación, mas líbranos del mal”. Cada día enfrentamos las tentaciones y los ataques del diablo, porque su tarea es robar, matar y destruir. Jesús no solamente lo sabía, sino que lo vivía cada día, enfrentando airosamente todo tipo de ataques y tentaciones. En nuestra oración diaria es importante invocar esa protección y cuidado de Dios.
Cada uno de nosotros podemos platicar cada día con Dios y seguir este sencillo bosquejo, y de esta manera nuestra comunión con Dios se profundizará y nuestra oración y será más eficaz.
Ángel Flores Rivero
iglefamiliar(arroba)hotmail.com
Si alguno de nosotros quisiera aprender a orar, u orar adecuadamente, nadie como Jesús para enseñarnos. Gracias a Dios que las palabras de Jesús quedaron plasmadas en los evangelios, a través de lo cual podemos orar conforme la voluntad de Dios.
Es difícil encontrar a un mexicano que, alguna vez en su vida, no haya repetido el “Padre Nuestro” como una oración de fe. Gracias a Dios que la fe de nuestros padres en la mayoría de los casos nos ha acercado a la oración; es por eso que será muy saludable considerar las enseñanzas de Jesús respecto a la oración.
El día que los discípulos se acercaron a Jesús para que les enseñara a orar, el Señor les enseñó una oración que realmente es un bosquejo, a través del cual podemos aprender los elementos que van conformando la oración que llega al corazón de Dios. ¿Cuáles son esos elementos?
“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre”. Reconocer que Dios es nuestro Padre, que tiene todo poder aún por encima de mis circunstancias y necesidades; rogar que por encima de toda petición, Dios sea glorificado y que su nombre sea conocido.
“Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra”. La primera petición es que se establezca el Reino de Dios en esta tierra, es decir, que por encima de todas las cosas se haga la voluntad de Dios. En el cielo sin duda que se hace la voluntad de Dios total y absolutamente, por eso la petición correcta es pedir a Dios que aquí en la tierra se haga de la misma manera su voluntad.
“Danos el pan nuestro de cada día”. Es el momento de mencionar delante de Dios nuestras necesidades personales y las de aquellos que nos rodean, confiando en que Dios suplirá de acuerdo a su voluntad y soberanía.
“Perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Es muy importante acercarnos frecuentemente a Dios, para pedir que nos limpie de todos los eventos que nos han alejado de Él. A veces pecamos por los pensamientos, las palabras y las acciones, así como por aquellas omisiones que cometemos respecto a la voluntad de Dios. Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador.
“No nos metas en tentación, mas líbranos del mal”. Cada día enfrentamos las tentaciones y los ataques del diablo, porque su tarea es robar, matar y destruir. Jesús no solamente lo sabía, sino que lo vivía cada día, enfrentando airosamente todo tipo de ataques y tentaciones. En nuestra oración diaria es importante invocar esa protección y cuidado de Dios.
Cada uno de nosotros podemos platicar cada día con Dios y seguir este sencillo bosquejo, y de esta manera nuestra comunión con Dios se profundizará y nuestra oración y será más eficaz.
Ángel Flores Rivero
iglefamiliar(arroba)hotmail.com