Suplementos
El mecanismo de defensa de los oídos en lugares ruidosos
El cerebro ordena reducir el volumen para protegerse en un ambiente ensordecedor
CIUDAD DE MÉXICO (26/MAY/2015).- El cerebro humano ordena al oído reducir el volumen del sonido para protegerse en un ambiente ruidoso, según revela un estudio realizado por científicos australianos. Dicha investigación se llevó a cabo en la Universidad de Nueva Gales de Sur y gracias a ella se conocen nuevos datos acerca del funcionamiento del "reflejo protector".
Trabajos anteriores ya habían demostrado que tal mecanismo de defensa es controlado por fibras tipo II que viven en el oído y resulta esencial para diferenciar palabras en un ambiente excesivamente ruidoso, también para encontrar de donde procede un sonido y como escudo protector de la sordera.
Aunado a ello, ya se sabía que el sonido es detectado y amplificado por miles de pequeñas células localizadas en las cavidades del oído interno, llamadas ciliadas. Ahí mismo se encuentra el nervio coclear, encargado de conectar al tronco cerebral a las ondas auditivas del exterior.
A pesar de ello, hasta hace poco se desconocía cómo funciona el mencionado reflejo. Ahora se sabe que las fibras Tipo II llevan información desde el oído hasta el cerebro, sin embargo su trabajo en totalidad ha representado un enigma debido a que su número es muy reducido: 5% de las fibras auditivas.
Los experimentos se aplicaron en ratones transgénicos que carecen de este tipo de fibras y con ellos se demostró que en ese caso el cerebro no es capaz de activar el "reflejo protector".
Estos roedores cuentan con umbrales de audición normales, pero al ser expuestos a ambientes de mucho ruido el amplificador coclear no ajustaba el volumen de los sonidos, como lo hacen los humanos.
Al mismo tiempo se dio a conocer que aunque los efectos a largo plazo que podría causar la pérdida de fibra Tipo II no han sido encontrados, ahora se sabe de su importancia al momento de controlar los reflejos auditivos de los ratones.
Trabajos anteriores ya habían demostrado que tal mecanismo de defensa es controlado por fibras tipo II que viven en el oído y resulta esencial para diferenciar palabras en un ambiente excesivamente ruidoso, también para encontrar de donde procede un sonido y como escudo protector de la sordera.
Aunado a ello, ya se sabía que el sonido es detectado y amplificado por miles de pequeñas células localizadas en las cavidades del oído interno, llamadas ciliadas. Ahí mismo se encuentra el nervio coclear, encargado de conectar al tronco cerebral a las ondas auditivas del exterior.
A pesar de ello, hasta hace poco se desconocía cómo funciona el mencionado reflejo. Ahora se sabe que las fibras Tipo II llevan información desde el oído hasta el cerebro, sin embargo su trabajo en totalidad ha representado un enigma debido a que su número es muy reducido: 5% de las fibras auditivas.
Los experimentos se aplicaron en ratones transgénicos que carecen de este tipo de fibras y con ellos se demostró que en ese caso el cerebro no es capaz de activar el "reflejo protector".
Estos roedores cuentan con umbrales de audición normales, pero al ser expuestos a ambientes de mucho ruido el amplificador coclear no ajustaba el volumen de los sonidos, como lo hacen los humanos.
Al mismo tiempo se dio a conocer que aunque los efectos a largo plazo que podría causar la pérdida de fibra Tipo II no han sido encontrados, ahora se sabe de su importancia al momento de controlar los reflejos auditivos de los ratones.