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El lado práctico de la diversión
Con el techo rígido y la transmisión automática, el MX-5 pasa a ser mucho más cómodo para el uso diario
Seamos sinceros, los clientes de un roadster como este Mazda MX-5 no quieren un súper deportivo, capaz de devorar kilómetros a su paso a una velocidad de vértigo. La mayoría de los que se animan a poner uno de estos en su cochera, es gente que quiere andar en un auto con buena sensación de manejo, además de la posibilidad de conducir sin techo arriba de sus cabezas. Y, claro, ser visto en un auto como estos. Para ellos, no hay muchas opciones ya no digamos mejores, sino competitivas ante este japonés.
La novedad de este auto no es exactamente el techo rígido plegable, que fue lanzado en 2007. Lo que sí es nuevo en México es la posibilidad de contar con una caja de cambios automática, algo que muchos de sus clientes pedían. Es que, como nos explicaba Mario Alfarache, gerente general de un distribuidor Mazda, los que se animan a comprar un MX-5 o son jóvenes, sin hijos todavía, o adultos cuyos hijos ya son independientes, lo que les permite hacerse de un juguete como éste. Así, la caja automática pasa a ser una opción muy fuerte para éstos últimos, para quienes en general no les importa pagar un poco más a cambio de comodidad.
Era de esperarse que el techo rígido le añadiera tanto peso al MX-5, que le quitara esa agilidad absoluta, ese manejo que produce deleite en todas las circunstancias (bueno, menos cuando vamos detrás de un humeante camión, en un embotellamiento). Sin embargo, el trabajo del proveedor alemán que hizo el techo (que también produce el que equipa el Volvo C70), fue magnífico. Al igual que el de los ingenieros de Mazda, que hicieron que el auto sea tan agradable de conducir, como en su versión con techo de lona.
Al contrario de su principal competidor, el Pontiac Solstice, el mecanismo para abrir y cerrar el techo es extremadamente simple. No tanto como en el Miata (ya lo sé, en México insisten en llamarlo MX-5, pero nos gusta más Miata) con techo de lona, pero es también muy bueno. Basta con presionar un muy bien señalizado botón en el techo, jalar una palanca central, ubicada justo arriba del retrovisor interno, y presionar un botón en el tablero. Cerca de 20 segundos más tarde el techo ya está guardado en su compartimento, entre los asientos y la cajuela. Para cerrar, se aprieta otro botón, se espera a que el techo llegue en su lugar y se le pone el seguro, que es la misma palanca que liberamos para abrirlo.
El interior del Mazda MX-5 es muy agradable, para un roadster, claro. Hay buen espacio para piernas, compartimentos para poner objetos y hasta cuatro portavasos. Excelente trabajo de diseño de la gente de Mazda. Los terminados son también de un nivel superior y el cuidado con el armado queda claro ante la ausencia de ruidos al rodar. Claro, el silencio es también uno de los puntos fuertes de esta versión con techo rígido, que nos deja con dos coches en uno. Hay, empero, al menos en nuestra opinión, un sacrificio estético. El techo de lona le confiere al coche un aire romántico y nostálgico muy agradable. Pero esto no nos impide de pensar que el MX-5 a comprar es justo este, con techo rígido. La belleza no siempre es lo más importante.
La caja automática de seis velocidades cuenta con modo secuencial, que nos deja siempre con esa sensación de mayor control sobre el coche, comparada a una automática tradicional. El desempeño del auto cae, obviamente. Para empezar, la caja le quita nueve caballos de fuerza al motor de 2.0 litros y cuatro cilindros, bajándolo a 158 equinos. Con ello, las reacciones son más lentas, es cierto, pero en ningún momento le resta placer a la conducción. Porque el juego entre peso y potencia, el magnífico chasis y la dirección más precisa que un reloj suizo, no permiten que este coche sea manejado sin que el conductor lo disfrute. De hecho, esto es válido para cualquier Mazda, más aún para el Miata (insistimos).
Como ya comentamos, la competencia directa del MX-5 es el Solstice, que es un auto más barato (mejor dicho, menos caro) y más poderoso, con 260 caballos de fuerza. A pesar de esto, el Mazda nos parece una mejor opción. Su refinamiento y menor peso, compensan con creces su falta de poder. La convivencia diaria con ambos coches le favorece tanto al Mazda, que si la gente lo supiera ni siquiera se dirigiría a un distribuidor Pontiac, al que seguramente van en función del más sensual estilo del Solstice.
El único problema, nos parece, es el precio. Por 389,400 pesos, el MX-5 Touring ya está muy lejos de la categoría de auto asequible. De hecho, si lo que se quiere es un convertible con techo rígido plegable, el Peugeot 207 CC puede ser una alternativa, aún más si consideramos que en su versión más cara el auto francés cuesta 304 mil pesos, es decir, 85 mil pesos menos que el Mazda. Son estilos algo distintos, es cierto. El Peugeot es un auto más urbano, más orientado a la comodidad, llegando incluso a tener asientos traseros, aunque casi inútiles por su reducido espacio. El MX-5, por su lado, es un roadster más cerca de un auto puro, que dejará al conductor, repetimos, mucho más contento luego de haberlo conducido.
No sabemos si a largo plazo, el que se haga de un 207 CC tenga motivos para arrepentirse de su compra, pero sí estamos seguros que el que se anime por un Mazda MX-5, será completamente feliz mientras lo tenga. Y esto, convengamos, no es algo al que se le pueda poner precio.
Sergio Oliveira
Ficha Técnica
Ford Escape V6
Motor: Frontal transversal; seis cilindros en V; 3.0 litros de desplazamiento; DOHC; 24 válvulas; con inyección electrónica de combustible secuencial multipunto. Potencia: 240 cv @ 6,550 rpm /
Torque: 223 libras-pie @ 4,300 rpm.
Tracción: Delantera.
Transmisión: Automática de seis velocidades (6+R), con sobremarcha.
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de brazo con semi-recorrido, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Frenos: De discos ventilados adelante y sólidos atrás, con sistema antibloqueo (ABS).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia eléctrica.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
4,437 / 2,065 / 1,778
Distancia entre ejes: 2,618 mm
Peso: 1,551 kilogramos.
Tanque- 62 litros.
Cajuela- 827 litros.
Precio: 308,400 pesos
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración de 0 a 100 km/h: en 11.4 segundos
Frenado de 100 km/h a cero: en 41 metros
Cuarto de milla: 17.6 segundos a 131.7 km/h
Velocidad máxima gobernada: 180 km/h
La novedad de este auto no es exactamente el techo rígido plegable, que fue lanzado en 2007. Lo que sí es nuevo en México es la posibilidad de contar con una caja de cambios automática, algo que muchos de sus clientes pedían. Es que, como nos explicaba Mario Alfarache, gerente general de un distribuidor Mazda, los que se animan a comprar un MX-5 o son jóvenes, sin hijos todavía, o adultos cuyos hijos ya son independientes, lo que les permite hacerse de un juguete como éste. Así, la caja automática pasa a ser una opción muy fuerte para éstos últimos, para quienes en general no les importa pagar un poco más a cambio de comodidad.
Era de esperarse que el techo rígido le añadiera tanto peso al MX-5, que le quitara esa agilidad absoluta, ese manejo que produce deleite en todas las circunstancias (bueno, menos cuando vamos detrás de un humeante camión, en un embotellamiento). Sin embargo, el trabajo del proveedor alemán que hizo el techo (que también produce el que equipa el Volvo C70), fue magnífico. Al igual que el de los ingenieros de Mazda, que hicieron que el auto sea tan agradable de conducir, como en su versión con techo de lona.
Al contrario de su principal competidor, el Pontiac Solstice, el mecanismo para abrir y cerrar el techo es extremadamente simple. No tanto como en el Miata (ya lo sé, en México insisten en llamarlo MX-5, pero nos gusta más Miata) con techo de lona, pero es también muy bueno. Basta con presionar un muy bien señalizado botón en el techo, jalar una palanca central, ubicada justo arriba del retrovisor interno, y presionar un botón en el tablero. Cerca de 20 segundos más tarde el techo ya está guardado en su compartimento, entre los asientos y la cajuela. Para cerrar, se aprieta otro botón, se espera a que el techo llegue en su lugar y se le pone el seguro, que es la misma palanca que liberamos para abrirlo.
El interior del Mazda MX-5 es muy agradable, para un roadster, claro. Hay buen espacio para piernas, compartimentos para poner objetos y hasta cuatro portavasos. Excelente trabajo de diseño de la gente de Mazda. Los terminados son también de un nivel superior y el cuidado con el armado queda claro ante la ausencia de ruidos al rodar. Claro, el silencio es también uno de los puntos fuertes de esta versión con techo rígido, que nos deja con dos coches en uno. Hay, empero, al menos en nuestra opinión, un sacrificio estético. El techo de lona le confiere al coche un aire romántico y nostálgico muy agradable. Pero esto no nos impide de pensar que el MX-5 a comprar es justo este, con techo rígido. La belleza no siempre es lo más importante.
La caja automática de seis velocidades cuenta con modo secuencial, que nos deja siempre con esa sensación de mayor control sobre el coche, comparada a una automática tradicional. El desempeño del auto cae, obviamente. Para empezar, la caja le quita nueve caballos de fuerza al motor de 2.0 litros y cuatro cilindros, bajándolo a 158 equinos. Con ello, las reacciones son más lentas, es cierto, pero en ningún momento le resta placer a la conducción. Porque el juego entre peso y potencia, el magnífico chasis y la dirección más precisa que un reloj suizo, no permiten que este coche sea manejado sin que el conductor lo disfrute. De hecho, esto es válido para cualquier Mazda, más aún para el Miata (insistimos).
Como ya comentamos, la competencia directa del MX-5 es el Solstice, que es un auto más barato (mejor dicho, menos caro) y más poderoso, con 260 caballos de fuerza. A pesar de esto, el Mazda nos parece una mejor opción. Su refinamiento y menor peso, compensan con creces su falta de poder. La convivencia diaria con ambos coches le favorece tanto al Mazda, que si la gente lo supiera ni siquiera se dirigiría a un distribuidor Pontiac, al que seguramente van en función del más sensual estilo del Solstice.
El único problema, nos parece, es el precio. Por 389,400 pesos, el MX-5 Touring ya está muy lejos de la categoría de auto asequible. De hecho, si lo que se quiere es un convertible con techo rígido plegable, el Peugeot 207 CC puede ser una alternativa, aún más si consideramos que en su versión más cara el auto francés cuesta 304 mil pesos, es decir, 85 mil pesos menos que el Mazda. Son estilos algo distintos, es cierto. El Peugeot es un auto más urbano, más orientado a la comodidad, llegando incluso a tener asientos traseros, aunque casi inútiles por su reducido espacio. El MX-5, por su lado, es un roadster más cerca de un auto puro, que dejará al conductor, repetimos, mucho más contento luego de haberlo conducido.
No sabemos si a largo plazo, el que se haga de un 207 CC tenga motivos para arrepentirse de su compra, pero sí estamos seguros que el que se anime por un Mazda MX-5, será completamente feliz mientras lo tenga. Y esto, convengamos, no es algo al que se le pueda poner precio.
Sergio Oliveira
Ficha Técnica
Ford Escape V6
Motor: Frontal transversal; seis cilindros en V; 3.0 litros de desplazamiento; DOHC; 24 válvulas; con inyección electrónica de combustible secuencial multipunto. Potencia: 240 cv @ 6,550 rpm /
Torque: 223 libras-pie @ 4,300 rpm.
Tracción: Delantera.
Transmisión: Automática de seis velocidades (6+R), con sobremarcha.
Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de brazo con semi-recorrido, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Frenos: De discos ventilados adelante y sólidos atrás, con sistema antibloqueo (ABS).
Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia eléctrica.
Dimensiones y capacidades:
Largo / Ancho / Alto (mm)
4,437 / 2,065 / 1,778
Distancia entre ejes: 2,618 mm
Peso: 1,551 kilogramos.
Tanque- 62 litros.
Cajuela- 827 litros.
Precio: 308,400 pesos
Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:
Aceleración de 0 a 100 km/h: en 11.4 segundos
Frenado de 100 km/h a cero: en 41 metros
Cuarto de milla: 17.6 segundos a 131.7 km/h
Velocidad máxima gobernada: 180 km/h