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El festival que saca sonrisas

Voltear al cielo y admirar su belleza acompañada de cientos de globos es algo que sucede una vez al año en León

GUADALAJARA, JALISCO (22/NOV/2015).- Miles de personas sonrieron una mañana de noviembre al ver despegar el primer grupo de globos aerostáticos frente a la laguna del Parque Metropolitano en León. Los que iniciaron el viaje fueron globos ovalados de colores. Con el contraluz del amanecer, marcaron rumbo persiguiendo los primeros destellos del Sol.

Los siguieron una gallina pintada de azul, proveniente de Brasil, un caballito de mar, una catarina, un arlequín, un reloj sonriente y otros 200 globos aerostáticos que pintaron de colores el cielo de la Ciudad de León, Guanajuato.

Frente a la laguna del Parque Metropolitano de León, cientos de personas levantaron celulares, cámaras y miradas para capturar el espectáculo.

Detrás de la multitud, cuatro alemanes extendieron un gran manta de nylon cuadriculada. Otros dos subieron a la canastilla para encender el quemador. Al poco rato quedó inflada y lista para partir una de las más grandes naves que participaron en el acto.

La catorceava edición del Festival Internacional del Globo en León convocó este 2015 a más de 120 mil personas y 200 pilotos provenientes de 20 países, como Canadá, Estados Unidos, Alemania, España y Brasil. El encuentros de Globos Aerostáticos es el tercero más importante del mundo y el más grande de Latinoamérica. Se realiza cada noviembre en el Parque Metropolitano de León Guanajuato.

Durante esta edición del festival, la salida de globos por la noche se canceló debido a que las condiciones del aire no fueron las óptimas. Pero los asistentes no se quedaron sin presenciar un espectáculo similar y lanzaron cientos de globos de cantoya.

Aunque fue difícil encenderlos y darles un rumbo en el aire, familias, parejas y amigos se divirtieron durante el lanzamiento de los globos de papel. Al poco tiempo, el cielo se llenó de pequeñas luces.

La vocación de volar

Francisco Javier Bueno es un español radicado en México y dedicado a la labor de pilotear globos aerostáticos desde hace más de 20 años. Dice que desde pequeño sus ganas de volar fueron implacables. Cuenta que durante su niñez intentó lanzarse varias veces de la lavadora de su casa para sentir la experiencia de estar en el aire, pero no pudo comprobar qué se sentía hasta su adolescencia.

Francisco relata que su primera aventura en el aire fue a borde de un parapente. A los 20 años conoció la magia de los globos aerostáticos y se enamoró de su funcionamiento. Desde ese entonces se dedica a diseñarlos y volarlos. Él es el piloto oficial del globo conmemorativo del Festival Internacional del Globo desde hace siete años.

Señala que volar es el mejor trabajo que existe en el mundo, ya que además de ofrecer un espectáculo a las personas, las vistas desde el aire son inigualables. “El volar es muy bonito, es una paz y una tranquilidad tremenda. Es un antiestrés. A eso le sumas la vista de la bonita ciudad de León y del Parque Metropolitano, simplemente es una actividad envidiable”.

Sin embargo, Francisco señala que la vida de un piloto puede ser difícil, ya que los globos no duran para siempre, por lo que en algún momento se despiden de las alturas.

Comentó que puede ser una experiencia dolorosa si un piloto se encariñó con un globo, ya que el tiempo de vida útil es de sólo 600 horas.

A lo largo de su experiencia, Francisco ha resuelto las necesidades de los pilotos. Por ejemplo, este año colocó una puerta en la canasta de su globo. Dice que es la única en México.

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