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El día que lo prohibido fracasó

Jorge Díaz Cuervo realizó como tesis doctoral 'Drogas: caminos hacia la legalización'

GUADALAJARA, JALISCO (29/MAY/2016).- Jorge Díaz Cuervo publicó en Ariel una adaptación de su tesis doctoral, “Drogas: caminos hacia la legalización”. Respaldado por una amplia bibliografía con datos duros e historia sobre el prohibicionismo, el autor expone la problemática que ha acarreado la legislación en contra de las drogas.

Sobre esta nueva publicación, charlamos con Díaz Cuervo vía telefónica quien nos comparte la actualización del contenido de su tesis: “Empecé mi doctorado en 2011, logré el grado en 2014. Al haber sido presentada en 2014 traía cifras de 2011 al 2013. Para la edición se actualizaron algunos datos. Por ejemplo, el Chapo no se había fugado, tampoco lo habían recapturado. El libro lo que ofrece en su primera parte es un ejercicio de revisión: cómo se levantó el pesado andamiaje jurídico del prohibicionismo, desde finales del siglo XVIII hasta nuestros días”.

Igualmente, en este periodo hubo cambios en las legislaciones internacionales, a la par de investigaciones que revelan datos sobre el efecto en el cerebro de sustancias como el LSD (droga que se podría utilizar para fines terapéuticos): “La relación de los seres humanos con las drogas es milenaria, pero el prohibicionismo es reciente. No siempre han estado sujetas las drogas a esta prohibición. En la parte central del libro analizo con datos si los objetivos planteados por las convenciones en materia de drogas se cumplen, o si hay alguna idea de que se pueda llegar a cumplir. Uno es lograr el abasto oportuno y suficiente de medicinas basadas en opiáceos, en coca y cannabis, en todo el planeta. Y si también avanzamos hacia la erradicación de otro uso que no sea médico. Pero estamos muy lejos en cumplir cualquiera de los dos. Por eso ha sido un fracaso, objetivamente, no se llegan a los objetivos”.

Para arrojar luces sobre por qué no se han llegado a estas metas, el autor realiza un análisis de por qué fallan estas normas: “Si están mal escritas, mal planteadas, por qué no son eficaces, aun cuando 188 países las han suscrito. Al final identifico posibles rutas de transformación. Qué país, qué regiones del mundo se está caminando. En efecto: recientemente se da un punto de quiebre en la posición del gobierno mexicano, donde reconoce el presidente que no ha funcionado ese paradigma, que no da resultados. Hay que buscar un punto nuevo para partir. Ahí estamos, en un punto nuevo de inflexión en donde lo que parecía difícil, sobre todo un presidente que parecía contrario a la legalización de las drogas haya hecho el reconocimiento. Esto nos abre un nuevo panorama de debate, de diálogo, de búsqueda, de ver qué pasa en el mundo. Hay que tomar lo bueno y buscar un propio arreglo con las drogas. En efecto, estamos en un momento, junto con el resto del mundo, de reconocimiento”.

El libro propone subir al diálogo público a instancias empresariales que sí tienen relación con las sustancias, pero cuyas opiniones no suelen ser públicas: “Pocas veces traemos al diálogo a la industria farmacéutica. Creo que el libro ofrece eso: información, perspectivas, ángulos para enriquecer la discusión. No debe estar centrada en la prohibición, está claro que no funciona, la discusión es hacia dónde caminar”.

Su utilización podría diversificarse

En ese sentido, los resultados de investigaciones científicas sobre el LSD han reavivado el debate sobre el uso de la sustancia para fines terapéuticos. De ello, Jorge Díaz Cuervo agregó: “Me sorprende que la industria farmacéutica, siendo un actor fundamental en el tema de los estupefacientes y los psicotrópicos, no hable del tema. El cabildeo lo hacen tras bambalinas. Es importante que la gente sepa que la industria farmacéutica es muy beneficiada por el prohibicionismo. La amapola, la hoja de coca y la cannabis son materia prima para la producción de cientos, miles de analgésicos. La gente tampoco sabe que sólo nueve países tienen autorización para sembrar legalmente amapola y vendérsela a los farmacéuticos y que produzcan… ¿Por qué México no puede producir amapola legalmente si tiene dos regiones (el triángulo dorado: Sonora, Chihuahua y Durango, y la sierra de Guerrero) muy buenas para su producción? Podríamos enfrentar al crimen organizado de una manera más inteligente”.

Sobre esta ambivalencia de la sustancia al ser útil para la industria farmacéutica y tener una producción ilegal, el autor señaló: “Es la gran paradoja: estas sustancias han sido etiquetadas como malas, como peligrosas, pero son indispensables para atender enfermedades. Entonces el prohibicionismo le ha dado el monopolio y el acceso a estas sustancias a la industria farmacéutica, a la par de la criminalización. También hay que entender que no todo consumo es problemático, como no todo consumo de tabaco o alcohol lo es. Se necesita la autorregulación, las decisiones informadas tomadas por adultos son una mejor vía que el prohibicionismo de ‘papá gobierno’ que decide lo que es bueno y decente”.

El tema de la percepción social del consumo recae también en las sustancias por uso recreativo o como medicamentos: “Detrás del prohibicionismo está una ola moralizante que se dio en Estados Unidos a finales del XIX y comienzos del siglo XX. Incluso llegó al alcohol. Se etiquetó a las sustancias y las personas. Eso es algo que ha contaminado todo el andamiaje jurídico. Hay una pesada carga de prejuicios morales, dogmas, xenofobia y racismo asociada a las sustancias”.

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