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El destino final del trigo y la cizaña
Jesús contó una historia que llamó tanto la atención de sus discípulos, que ellos le pidieron luego que les explicara su significado
Un hombre dijo: “Yo ya no asisto a la iglesia, porque me he dado cuenta de que es un lugar lleno de hipócritas”. Un devoto cristiano lo escuchó y le respondió: “Amigo, tiene usted razón: en la iglesia estamos no solamente los hipócritas, también estamos los mentirosos, los ladrones y los corruptos; y la razón por la que estamos aquí, es porque deseamos que Dios perdone nuestros pecados y anhelamos profundamente cambiar nuestra manera de vivir”. La iglesia no es el lugar donde se reúne la gente que nunca peca; la iglesia es el lugar donde se reúne la gente que, habiendo pecado, pide humildemente ser perdonada, puesto que desea vivir de una manera que agrade a Dios.
Jesús contó una historia que llamó tanto la atención de sus discípulos, que ellos le pidieron luego que les explicara su significado. Usted puede leer esta historia en el capítulo 13 del evangelio de Mateo. En ella, el Señor explicó que en un mismo campo se sembraron dos clases de semillas, una de trigo y otra de cizaña; al pasar los días los labradores de ese campo descubrieron que habían aparecido dos tipos de plantas, e intentaban arrancar la cizaña, pero su amo se los impidió, ya que por un error podrían arrancar el trigo; por ello les ordenó que esperaran, y al final del ciclo del cultivo podrían separar lo uno de lo otro.
Cuando Jesús explicó esta parábola, les dijo que la buena semilla representa a los ciudadanos del Reino, mientras que la cizaña corresponde a los partidarios del Maligno; al final de los tiempos el destino de cada uno de ellos será muy diferente: los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre, mientras que los malvados serán arrojados al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes.
¿Cómo saber si una persona es “trigo” o es “cizaña”? En la parábola que contó Jesús, es evidente que había el peligro de confundir unos con otros, ya que cuando los siervos del dueño del campo descubrieron la cizaña, su primer intento fue arrancarla prematuramente, pero fueron detenidos por el dueño, quien les explicó que si lo hacían así, corrían el riesgo de dañar algunas plantas de trigo que fueran confundidas con cizaña. Por eso les dijo que esperaran hasta el final y entonces harían una separación cuidadosa y exacta. De acuerdo a la interpretación que Jesús mismo hace de esta historia, la separación de buenos y malos se hará al final de los tiempos, y no por criterios humanos, sino que los ángeles mismos, enviados por Dios, escogerán a unos de entre los otros.
Por eso no es posible determinar por nosotros mismos quién puede ser aprobado o desaprobado delante de Dios, ya que sólo Él conoce los corazones de la gente; sin embargo, podemos tener algunas evidencias: cuando Jesús mencionó algunas de las características de los partidarios del Maligno, dijo que ellos serían “corruptores y malvados”. Otra versión de la Biblia dice que son “los que sirven de tropiezo a los demás, y cometen iniquidad”.
El día de hoy, es posible que muchas personas llenen este perfil, siendo malvados en sus actos, corrompiendo a los demás, o sirviendo como piedra de tropiezo a los que buscaban a Dios; pero hay un ingrediente extra muy importante: no desean arrepentirse, y por lo tanto no se acercan a Dios porque no quieren cambiar de vida, o se acercan a Dios sólo para tratar de tranquilizar sus conciencias, pero no quieren dejar su manera de actuar.
Regresando a la historia del inicio: un verdadero cristiano es aquel que se acerca a Dios buscando el perdón de sus pecados porque piensa que puede encontrar misericordia en Él, pero también está dispuesto a comprometerse a vivir de una manera diferente, para no ser piedra de tropiezo a los demás.
Angel Flores Rivero
“mailto:iglefamiliar@hotmail.com"
Jesús contó una historia que llamó tanto la atención de sus discípulos, que ellos le pidieron luego que les explicara su significado. Usted puede leer esta historia en el capítulo 13 del evangelio de Mateo. En ella, el Señor explicó que en un mismo campo se sembraron dos clases de semillas, una de trigo y otra de cizaña; al pasar los días los labradores de ese campo descubrieron que habían aparecido dos tipos de plantas, e intentaban arrancar la cizaña, pero su amo se los impidió, ya que por un error podrían arrancar el trigo; por ello les ordenó que esperaran, y al final del ciclo del cultivo podrían separar lo uno de lo otro.
Cuando Jesús explicó esta parábola, les dijo que la buena semilla representa a los ciudadanos del Reino, mientras que la cizaña corresponde a los partidarios del Maligno; al final de los tiempos el destino de cada uno de ellos será muy diferente: los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre, mientras que los malvados serán arrojados al horno encendido, donde habrá llanto y rechinar de dientes.
¿Cómo saber si una persona es “trigo” o es “cizaña”? En la parábola que contó Jesús, es evidente que había el peligro de confundir unos con otros, ya que cuando los siervos del dueño del campo descubrieron la cizaña, su primer intento fue arrancarla prematuramente, pero fueron detenidos por el dueño, quien les explicó que si lo hacían así, corrían el riesgo de dañar algunas plantas de trigo que fueran confundidas con cizaña. Por eso les dijo que esperaran hasta el final y entonces harían una separación cuidadosa y exacta. De acuerdo a la interpretación que Jesús mismo hace de esta historia, la separación de buenos y malos se hará al final de los tiempos, y no por criterios humanos, sino que los ángeles mismos, enviados por Dios, escogerán a unos de entre los otros.
Por eso no es posible determinar por nosotros mismos quién puede ser aprobado o desaprobado delante de Dios, ya que sólo Él conoce los corazones de la gente; sin embargo, podemos tener algunas evidencias: cuando Jesús mencionó algunas de las características de los partidarios del Maligno, dijo que ellos serían “corruptores y malvados”. Otra versión de la Biblia dice que son “los que sirven de tropiezo a los demás, y cometen iniquidad”.
El día de hoy, es posible que muchas personas llenen este perfil, siendo malvados en sus actos, corrompiendo a los demás, o sirviendo como piedra de tropiezo a los que buscaban a Dios; pero hay un ingrediente extra muy importante: no desean arrepentirse, y por lo tanto no se acercan a Dios porque no quieren cambiar de vida, o se acercan a Dios sólo para tratar de tranquilizar sus conciencias, pero no quieren dejar su manera de actuar.
Regresando a la historia del inicio: un verdadero cristiano es aquel que se acerca a Dios buscando el perdón de sus pecados porque piensa que puede encontrar misericordia en Él, pero también está dispuesto a comprometerse a vivir de una manera diferente, para no ser piedra de tropiezo a los demás.
Angel Flores Rivero
“mailto:iglefamiliar@hotmail.com"