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El barrilito más alegre

Por más de 105 años, esta cantina ha sido testigo de pasiones, riñas y encuentros entrañables en Zapopan

GUADALAJARA, JALISCO (17/DIC/2011).- Pequeña por dentro y grande en historia, así es la cantina considerada como la más antigua de Zapopan: El Barrilito, una tradicional barra enclavada en los cruces adoquinados de Ramón Corona y Vicente Guerrero, que guarda secretos y vivencias únicas. Sus muros de adobe pueden hablar con facilidad de un México revolucionario y romántico, de un país que se nutre de los “parroquianos” que por más de 100 años han sido fieles a este cálido aposento.

Aquí el licor es lo menos importante para entablar una amena charla entre amigos, la picardía que desprenden los comensales es suficiente para asegurar una velada divertida y sana.

El derroche de emociones es incontenible cuando las mesas de El Barrilito se alistan para recibir a catedráticos, funcionarios públicos, albañiles, carniceros, universitarios, señoritas que deseen “echar copa” al son de Agustín Lara, el mariachi, y hasta ¿por qué no? el ska de Los Fabulosos Cadillacs. No hay distinciones, las clases sociales salen sobrando al descender por las escaleras de esta cantina tradicional.

Francisco Pérez es el actual dueño de El Barrilito, hace poco más de dos años se hizo acreedor de sus historias, teniendo el firme objetivo de comprobar el porqué este sitio representa gran parte de lo que es Zapopan.

“El Barrilito es uno de esos lugares en los que uno cae por error o porque te lleva un buen amigo (….) es tan pequeño, no tiene espacio para una rocola. Aquí todos nos conocemos, si estás diciendo algo se convierte en una plática comunal, todos intervenimos y eso genera lazos de amistad”, comenta el dueño entre risas al asegurar que 50 personas como máximo son las que caben cómodamente entre las mesas de tan estrecha cantina, pero siempre hay espacio para quien guste llegar.

El próximo 6 de junio de 2012, El Barrilito cumplirá 105 años. Se cuenta que en sus inicios, esta cantina compartía el Centro Histórico de la Ex Villa Maicera solamente con la Basílica, el panteón municipal y unas 15 casas, por lo que es testigo incuestionable sobre el crecimiento de la ciudad, su gente y costumbres.

¡Oiga cantinero… salud!
Desde que El Barrilito comienza sus actividades a las nueve de la mañana, Francisco asegura que “hay gente afuera esperando a que abran”, incluso ayudan a Ruth, Bere, Claudia, Iván y Chava –quienes fungen como cantineros, cocineros, meseros y dj’s– a subir las cortinas de la cantina para beber la primera copa del día.

“La gente que platica de todo: de la época de la Revolución, de los Cristeros, de Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas, de México 68; hay un sinfín de historias”, detalla el propietario al recordar que políticos y figuras públicas como el general Ramón Corona, José Alfredo Jiménez y Chelo Silva han acudido a la cantina para disfrutar del bohemio ambiente que se respira aquí.

Todo el mundo habla de leyendas, pero muy pocas personas son capaces de comprobar los hechos y El Barrilito no es ajeno a los mitos e historias reales que pueden rayar en lo fantasioso.

Francisco ha sido testigo de las ánimas que rondan en la cantina, y que para hacerse notar no dudan en sorprender y ocasionar hasta un infarto, como “El Durango”, un mítico personaje que murió al pie de la barra por ser un fastidioso y molesto hombre.

Francisco recuerda que un día estaba tras la barra y “había una copa y ésta se movió como 10 centímetros hacia mí, pensé que podría ser un movimiento por el agua de la barra, porque se deslizó, pero la copa estaba seca; platicando con la gente que ya tiene años viniendo, me dijeron que ahí fue donde mataron al Durango con una pistola de calibre 22. También mataron a uno o dos capitanes y dicen que a veces hacen sus apariciones”.

La lluvia sí los deja ir a Zapopan
Contrario a lo que dice la canción Guadalajara: ¡Ay colomitos inolvidables, inolvidables como las tardes, en que la lluvia desde la loma, no nos dejaba ir a Zapopan! En El Barrilito no existen pretextos para ausentarse, llueva, truene o relampaguee la cantina siempre luce a tope y feliz. Francisco cuenta que en sus inicios el lugar fue una tienda de raya para recibir como pago maíz y frijol, y de paso echarse a la garganta un trago de fresco aguardiente.

Ir al Barrilito y no pedir la clásica “Piedra”, es como no haber ido, comenta Salvador Padilla, mejor conocido como Chava, el responsable de la barra y quien da el toque especial a esta bebida integrada por una exquisita combinación de vodka, ferné y anís, y la mezcla especial de tequileño, ron blanco y brandy.

Los viernes hay música en vivo a cargo de “El caballero de las cantinas, el Dandy”, que a decir de Francisco Pérez es la primera y única voz nacida en El Barrilito, un hombre de guitarra vieja, chalina blanca y zapatos negros de charol, que hace de su talento excelentes temas de tango, boleros y corridos: “Aquí la gente es bohemia, declamadores, el que no toca la guitarra, canta. Hay artistas de todo”.

Pero cuando el futbol se apodera de la atención local, El Barrilito no pierde oportunidad de proyectar los partidos más clásicos en una enorme pantalla simulada en la pared.

“Una cantina es un centro de reunión, algo tradicional que habla de nuestros orígenes. Los bares no son nuestra esencia ni estilo, nosotros empezamos con las pulquerías y las cantinas”, destaca Francisco al invitar a cualquier persona a descubrir El Barrilito, la cantina más antigua de Zapopan.

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Cantina El Barrilito: calle Ramón Corona a su cruce con Vicente Guerrero, Zapopan. A tres cuadras de la Basílica.

Actualmente el propietario del lugar es Francisco Pérez, quien asegura que el lugar con más de 100 años de vida, posee una rica historia.

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