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El amor se cultiva primero en familia

14 de febrero

     El amor ante todo y sobre todo, más aún ahora que va a empezar la Cuaresma.
     Es un tema obligado para el día de hoy. Es preciso en este día hablar de amor… y no se sale de nuestro esquema que de familia que estamos reflexionando.
     Te casaste por amor, y para hacer un hogar. Te casaste para ser amada, o amado. Y el amor tiene muchas implicaciones, que van desde el amor carnal hasta el amor sublime y divino  que llena la vida de plenitud.
     Te casaste porque pensaste realizar tu vida y hacer de tu hogar  un pequeño reino, un mundo hermoso y diferente a lo que a veces vemos…
     Allí serás el rey o la reina, si el amor es lo primero que cuenta; pero si luego uno y otro lo van descuidando, dejando de lado, restándole atención,
el amor decae.
     Las mejores plantas necesitan ser cultivadas, dejarlas sin regar, sin atención es la forma más práctica de dejarlas morir…
     El amor también es una plantita, pero mucho más delicada, y es un hecho que el amor necesita cuidados, atenciones…
     El primer amor, el principal, el que va a durar toda la vida y que va a dar sentido a todos los otros amores es el que se construye en el seno del hogar, en familia…
     Pero, ¿qué pasa si en tu casa no hay amor, si no se cultiva adecuadamente, si un hombre anda buscando sus gustos y satisfacciones en otros ambientes, y luego llega a la casa a mandar, a regañar -cuando no a golpear-, y a gritos quiere imponer sus normas y que la cosas sean “como a mí me gustan”?...
     ¿Qué pasa si una mujer descuida su hogar y le da más importancia a las fiestas, a los eventos sociales, a lo que vive fuera, en el trabajo, entre las amistades, o si presta más oído a lo que le dicen en su familia… en su familia original, no en la que ella esta formando?
     Es cierto que para todo se necesita amor, pero amor verdadero, de ese que sabe dar y en ocasiones darlo todo, hasta que duele…
     Los hijos desde que nacen aman, pero también piden amor, incondicionalmente, y así como lo dan lo piden. Pero conforme crecen, su amor se va perfeccionando o deteriorando conforme lo que van viendo.
     Si en su hogar ven riñas, rencillas, críticas amargas y a veces hasta agresiones, ¿cómo van a aprender la verdad del amor que yace escondido en un trasfondo oscuro, sofocado por egoísmos y por intereses personales, individuales, de dos que se unieron para ser un solo corazón y una sola alma?
     Y luego nos quejamos porque los jóvenes no saben construir su nido, porque van desperdiciando su tierno amor por los parques, los antros y por otros sitios donde se les esfuma la posibilidad de prepararse a formar una familia sana y un hogar feliz.
     De qué te quejas, si tu hijo es un “cholo”, si se te ha escapado de los brazos… si tú lo has dejado ir… si fuera de casa lo único que encuentra es la fantasía, caricaturas de amor que con mucha dificultad pueden llevarlo a la verdadera construcción de un hogar donde el amor es verdadero, sólido y duradero.
     Estamos a punto de iniciar la cuaresma, y tenemos que reflexionar en serio las palabras del Señor:
     “Quiero tu amor más que tu sacrificio”. Amor que se expresa a todos los niveles, primero en lo humano, para que pueda subir como incienso a lo divino.
     Amor que no se limita a ir a recibir la ceniza, sino que va a la casa a quitar el polvo de la indiferencia, de la rutina, de lo que no construye el hogar de amor que un día soñaron los dos que inicialmente decidieron formarlo.
     Amor que se ofrece a Dios pasando por la persona que convive con nosotros al lado, con los hijos que son los frutos de la vida y los que en el futuro darán testimonios del amor de sus padres. Entonces nuestra cuaresma empezará bien, si empieza con amor en el hogar.                                             

María Belén Sánchez fsp



     

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