Suplementos
El Palacio Municipal de Jerez
El nuevo uso que se hace de fincas históricas permite acercarse un poco más a la cultura de este destino zacatecano
GUADALAJARA, JALISCO (11/AGO/2013).- Sobre la calle Guanajuato, al Oeste del Jardín Rafael Páez, se encuentra el cautivador Palacio Municipal, con señorial portada. Por 1789, el Coronel Felipe de Cleere, intendente de Zacatecas, visitó la Villa de Jerez, donde detectó la falta de Casas Reales y cárcel adecuadas para la Villa y promovió su edificación.
A los dos años se contó con el proyecto y posteriormente se emprendió la obra, estando presente el intendente Tomás de Cleere, su sucesor, José Peón Valdés continuó la deseada construcción y para enero de 1802 fue inaugurada con pompa luego de una solemne misa en la Parroquia. En 1811 las Casas Reales o Consistoriales fueron hechas cuartel por el señor cura de Matehuala, José Francisco Álvarez, quien simpatizaba con los realistas, fungiendo como cabecilla, fue tan inhumano que lo llamaron “El cura chicharronero”, por su inclinación a quemar insurgentes.
Luis Miguel Berumen refirió: “El 23 de julio (1821) se realiza en Jerez el juramento de adhesión al Plan de Iguala y con tal motivo se hicieron corridas de toros frente a las casas consistoriales, a la que se llamó ‘Fiesta de la Paz’ donde se concedió el indulto como gracia especial a quienes habían luchado contra la independencia.
Don Juan Francisco Undiano, último alcalde del régimen colonial entregó la administración a don Ignacio Dávila Escobedo, quien sería el primer Presidente Constitucional del H. Ayuntamiento… A las ocho de la noche del 25 de marzo de 1864, llegan a Jerez tropas liberales al mando de José María Chávez, con el objeto de resguardarse, pues no tenían municiones ni alimentos y además los franceses les pisaban los talones. Ocuparon el edificio de la alcaldía donde descansaron. A las cuatro de la mañana del día siguiente, un ejército franco-mexicano… Sorprenden a los republicanos, los que son cruelmente rematados por las bayonetas de los mercenarios argelinos. Cien republicanos mueren en esa jornada”.
Luego de apreciar el Portal Humboldt, cruzamos la calle Guanajuato y observamos el Palacio Municipal, de dos pisos, el marco de la puerta es precioso, conformado por un arco escarzano, con clave y sobre capiteles dóricos, enmarcado por labradas columnas y sobria cornisa. Del costado izquierdo hay tres ventanas verticales con forja y del derecho, dos.
Arriba corresponden puertas, que son unidas en pares por bizarros balcones corridos, o sea que son tres. Más allá y en medio de las puertas centrales luce un medallón con el escudo nacional, sobre el cornisamento, posan almenas y al centro se ubica un asta. Se nos acercó un gentil policía y nos invitó a pasar al interior, detalle que nos sorprendió, por su amabilidad y porque era domingo.
El interior obedece a un jardín rectangular, fraccionado por dos andadores, uno a lo largo y otro a lo ancho, con una fuente de tres copas en su cruce, el fondo con mosaicos que muestran a la Virgen de la Soledad con las palabras: “VILLA DE XEREZ”. Los andadores conducen a las escaleras y a los tres corredores, delimitados por arcos dóricos en medio punto. En el segundo nivel se repiten los corredores.
La revolución dejó deteriorada la histórica finca, sólo la cárcel quedó funcionando, las oficinas operaban en la Plaza de Gallos. Para 1969 se inició su restauración, en 1977 se promovió el cambio de la cárcel y hasta 1983 se inauguró el remozado Palacio. Miramos una exposición de fotografías, montada sobre caballetes en el jardín, respecto al pasado “Sábado de Gloria en Jerez”, que año con año comienza con la cabalgata charra, arranca en el puente del río Grande y, toma rumbo al Jardín Rafael Páez, donde la musa de la primavera vierte su jarra de vino sobre su copa, pues da inicio la Feria de Primavera.
Cuando la cabalgata llega al centro se comienzan las quemas de judas, se premian a los mejor diseñados, ya quemados se lazan, el evento lo animan varias bandas, entre ellas: Perla Jerezana, Los Escamilla y Jerez.
A los dos años se contó con el proyecto y posteriormente se emprendió la obra, estando presente el intendente Tomás de Cleere, su sucesor, José Peón Valdés continuó la deseada construcción y para enero de 1802 fue inaugurada con pompa luego de una solemne misa en la Parroquia. En 1811 las Casas Reales o Consistoriales fueron hechas cuartel por el señor cura de Matehuala, José Francisco Álvarez, quien simpatizaba con los realistas, fungiendo como cabecilla, fue tan inhumano que lo llamaron “El cura chicharronero”, por su inclinación a quemar insurgentes.
Luis Miguel Berumen refirió: “El 23 de julio (1821) se realiza en Jerez el juramento de adhesión al Plan de Iguala y con tal motivo se hicieron corridas de toros frente a las casas consistoriales, a la que se llamó ‘Fiesta de la Paz’ donde se concedió el indulto como gracia especial a quienes habían luchado contra la independencia.
Don Juan Francisco Undiano, último alcalde del régimen colonial entregó la administración a don Ignacio Dávila Escobedo, quien sería el primer Presidente Constitucional del H. Ayuntamiento… A las ocho de la noche del 25 de marzo de 1864, llegan a Jerez tropas liberales al mando de José María Chávez, con el objeto de resguardarse, pues no tenían municiones ni alimentos y además los franceses les pisaban los talones. Ocuparon el edificio de la alcaldía donde descansaron. A las cuatro de la mañana del día siguiente, un ejército franco-mexicano… Sorprenden a los republicanos, los que son cruelmente rematados por las bayonetas de los mercenarios argelinos. Cien republicanos mueren en esa jornada”.
Luego de apreciar el Portal Humboldt, cruzamos la calle Guanajuato y observamos el Palacio Municipal, de dos pisos, el marco de la puerta es precioso, conformado por un arco escarzano, con clave y sobre capiteles dóricos, enmarcado por labradas columnas y sobria cornisa. Del costado izquierdo hay tres ventanas verticales con forja y del derecho, dos.
Arriba corresponden puertas, que son unidas en pares por bizarros balcones corridos, o sea que son tres. Más allá y en medio de las puertas centrales luce un medallón con el escudo nacional, sobre el cornisamento, posan almenas y al centro se ubica un asta. Se nos acercó un gentil policía y nos invitó a pasar al interior, detalle que nos sorprendió, por su amabilidad y porque era domingo.
El interior obedece a un jardín rectangular, fraccionado por dos andadores, uno a lo largo y otro a lo ancho, con una fuente de tres copas en su cruce, el fondo con mosaicos que muestran a la Virgen de la Soledad con las palabras: “VILLA DE XEREZ”. Los andadores conducen a las escaleras y a los tres corredores, delimitados por arcos dóricos en medio punto. En el segundo nivel se repiten los corredores.
La revolución dejó deteriorada la histórica finca, sólo la cárcel quedó funcionando, las oficinas operaban en la Plaza de Gallos. Para 1969 se inició su restauración, en 1977 se promovió el cambio de la cárcel y hasta 1983 se inauguró el remozado Palacio. Miramos una exposición de fotografías, montada sobre caballetes en el jardín, respecto al pasado “Sábado de Gloria en Jerez”, que año con año comienza con la cabalgata charra, arranca en el puente del río Grande y, toma rumbo al Jardín Rafael Páez, donde la musa de la primavera vierte su jarra de vino sobre su copa, pues da inicio la Feria de Primavera.
Cuando la cabalgata llega al centro se comienzan las quemas de judas, se premian a los mejor diseñados, ya quemados se lazan, el evento lo animan varias bandas, entre ellas: Perla Jerezana, Los Escamilla y Jerez.